HASTA ACÁ

A pesar ponerse 2-0 a favor apenas iniciado el complemento, a Kimberley no le alcanzó y terminó perdiendo 3-2 sobre el final. Salgués y Albertini fueron expulsados en la segunda etapa y fue un condicionante fundamental para el desarrollo del encuentro. ¿Los árbitros? Dejaron mucho que desear.

Fue fin del sueño. Todo el esfuerzo, dedicación y sacrificio realizado, como dejar de lado la familia, el trabajo, los amigos, no alcanzó para poder continuar con esta ilusión que mantenía motivado a todo el pueblo de Villa Devoto. Es que, el rendimiento y la intensidad mostrada en la Fase de Grupos, dejaba a entender que daría lucha durante todo el torneo. Por lo menos, luchando y trabajando para poder lograr el sueño de todo un plantel. Pero no se pudo, hasta acá se llego, hasta los Cuartos de Final. Más mental que físico, fue el transcurso de la remontada vital de Cerro Porteño. Todo estuvo en la cabeza, en la desatención y en los pequeños detalles que hizo que los paraguayos se metieran en semifinales.

Un primer tiempo extraordinario del "Celeste", apretando y tapando los espacios, corriendo tras el jugador y no dejando realizar su juego al último campeón. Y a pesar de que una de las figuras fue su arquero, Lucas Farach, las tareas concretadas le surgían resultados y lograrían irse al descanso con la ventaja mínima para ilusionarse aún más. Apolonio sería en encargado de superar al arquero rival y poner el 1-0 ante el "Ciclón".

Apenas iniciado el complemento, todo parecería color de rosas para los de Villa Devoto. De la mano de Pablo Marcone, Kimberley estiraría la ventaja a 2-0 y las chances de clasificación aumentaban. Con más garra que juego, pero sin abandonar la idea de la dupla técnica Dopico - Valdes, todo el público presente se levantaba para continuar apoyando a su equipo y poder enmudecer al conjunto paraguayo. Pero todo lo que tenía un hermoso color, se volvería negro oscuro de un momento para otro. Ignacio Salgués vería la segunda tarjeta amarilla por una mano (dudosa) y dos minutos con un jugador menos. Aunque no alcanzó a pasar ese tiempo que Villalba marcaría el descuento para Cerro y, para los que dicen que no, la mentalidad de los argentinos fue cayendo. Nada continuó igual, hablando permanentemente con los jueces, reproches por todo, y quejas hasta en lo más mínimo con sus compañeros. La clave pasó por lo mental.

Sin embargo, lo peor no había llegado: su capitán, Diego Albertini, también vería la tarjeta roja (injustamente) y dejaría nuevamente al "Cele" dos minutos con un jugador menos. Y llegaría el empate de Cerro Porteño en los pies de Herrera. Todo parecía venirse abajo. Lo decía Nicolás Valdés al pedir tiempo muerto: "Dejemos de hablar con los árbitros, tenemos que concentrarnos nuevamente en lo nuestro". Pero el juego mental, de alguna u otra manera, ya estaba perdido. Los paraguayos se agrandaron, crecieron desde la cabeza y desplegaron su mejor versión. Por último, Villalba marcaría su doblete para meter al "Ciclón" en las semifinales del torneo. Una salida de corner mal defendida que sentenciaría el resultado final. Todos los sueños estaban acabados.

Esfuerzo, lucha, garra, pasión y corazón reflejó Kimberley en cada encuentro disputado. Todo hinca de la disciplina se sintió parte de la competencia realizada por saber que se dejó todo hasta lo último. Quizás, se podrá reprochar la pésima actuación de los árbitros que condicionó al plantel del "Celeste", pero tampoco dejaría tranquilo al jugador o al fanático que esperaba conseguir el triunfo. Así, los de Villa Devoto se despiden de la Copa Libertadores de Futsal, en Cuartos de Final, pero con la cabeza bien arriba.

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