DE BOCA AL PISO

Boca volvió a caer en un mano a mano contra el River de Gallardo. Fue 0-2 por la final de la Supercopa Argentina.


La noche de ayer era la ideal para que los jugadores se reconcilien con la gente y lo que marca la historia, pero Boca acabó derrotado como en 2014 y 2015, con muy pocas caras repetidas (tan solo Pablo Pérez y Pavón fueron participes de esos cruces) y otro entrenador, uno comienza a mirar más hacia arriba; misma dirigencia, con distintos jugadores y DT, sumó otra derrota dolorosa.

River llegó solamente dos veces al arco de Rossi, sin contar el penal, una acabó en gol y otra fue desviada por el arquero Xeneize. En cambio, Armani (ofrecido en reiteradas ocasiones a la directiva comandada por Angelici) fue la figura del partido, tapando pelotas claves que podrían haber sido el 1-1; sin ir mas lejos, la contra que sentenció el 2-0 vino después de una doble tapada a Fabra y Nández.

En el transcurso del partido, los de Núñez no fueron superiores a Boca en ningún momento, pero si tuvieron un condimento que a los de Guillermo les faltó: actitud. Tan simple como eso, el equipo del Mellizo juega bien, pero en vez de una final contra el clásico rival, pareció un entrenamiento en Casa Amarilla. Los de Gallardo, como ya es característico en los mano a mano, salieron al terreno de juego como si no hubiera un mañana; de hecho, en los últimos cinco que enfrentó a Boca no recibió ni un solo gol en contra (aunque como todos sabemos, no se llegó a finalizar la vuelta en la Libertadores 2015).

Guillermo tiene habitualmente en su once inicial a dos jugadores que no ocupan un puesto específico en la cancha: Cardona y Tévez (casualmente los dos puntos más bajos de su equipo); el 10 se ubica supestamente a la izquierda y tendría que volver con el lateral rival, aunque su falta de velocidad lo deja en evidencia a la hora del retroceso: véase como es incapaz de alcanzar a Nacho Fernandez en el segundo gol. Un jugador cuya rapidez no es su principal característica, lo supera con tal facilidad que el colombiano termina parado mirando la jugada y haciendo ademanes. Recordemos que en el último mercado de pases, ''El Tano'' desistió de repatriar a Centurión porque solo aceptaba que ''Ricky'' viniera a préstamo, un jugador veloz, capaz de penetrar cualquier defensa y, por sobre todas las cosas, clave en el sistema que plantea el director técnico. 
Por otro lado, Carlitos, que desde su retorno a La Boca se ubica de 9, jugó en cualquier lugar de la cancha menos en el área; más allá de su flojo nivel, tanto futbolístico como físico, no esta jugando en su posición. Wanchope apareció recién después del segundo golpe, cuando ya, por los ánimos, parecía imposible remontar el resultado.

Los caprichos del DT, sumados a las malas decisiones del presidente, mancharon nuevamente la historia del gran Boca vencedor, ese que hacía de estos partidos un simple trámite. La solución está en la autocrítica: desde la cúpula dirigencial hasta el último jugador integrante de la primera, deben analizar que se hizo mal.

Boca visitará este domingo la provincia de Tucumán. Atlético parece una buena medida para salir a flote luego de la triste derrota. Es sabido que el torneo no se puede escapar; sin embargo, ganarlo no definirá la continuidad de Guillermo. Al ídolo le queda una sóla bala para seguir al mando del Xeneize luego de diciembre, y es la obtención de la séptima Copa Libertadores.



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