POR SIEMPRE LOCO

René Orlando Houseman falleció el jueves por el mediodía tras luchar contra el cáncer de lengua. El ex campeón del mundo fue recordado por todo el ámbito del fútbol, y lo único que se oyeron fueron elogios.


Ni toda la plata del mundo, ni todo el éxito que se pueda obtener en algún momento de la vida puede llenar, en algunos casos, el corazón de un simple ser humano. Todo va un poco más allá de lo material, de lo que se puede recibir de parte de la gente que te admira por la gloria obtenida. "Bien parado o en la lona, hay que ser buena persona", dice una famosa frase de la reconocida banda Las Pastillas del Abuelo, y hay gente que hace clara referencia a eso. Pocas son las personas que nacen con la existencia resuelta y, generalmente, hay que luchar por los sueños que uno desea. Así se fue formando "El Loco".

A lo largo del crecimiento, ocurren diferentes causas por las cuales las personalidades puedan ir variando y ejerciendo un poder difícil de controlar. La manipulación que convive con nosotros en el ámbito natural casi nunca hace mejores a las personas. Sin embargo, ni todo el éxito cambió a este "hombre casa", que llevó su trayecto de igual forma durante los largos años de su vida. Uno podía viajar, disfrutar, conocer distintos territorios del planeta y estar un largo tiempo fuera de casa, pero sabía que al volver al lugar, su origen en el mundo, donde siempre se lo encontraba a uno de los máximos gambeteadores de nuestra historia, ahí lo iba a tener con una sonrisa. Paradito. Con las ganas y humildad que lo caracterizaban. Sin querer sobrepasar o entender que era un poco más por lo realizado en su carrera. Alentando a uno de los clubes de sus amores. ¿Y cómo entenderlo si nunca lo sentiste? Porque no es cuestión de explicarlo, es una cuestión de pasión.

Así lo vivía René. Con unas ganas bárbaras de vivir cada día con la máxima pasión posible. Aunque la pasión no entiende de lógicas, algunos manifiestan que se vive aún mejor. ¿Quién es uno para juzgarlo? Días, tardes, noches. Cuando uno lo necesitaba, ya sabían dónde encontrarlo. Pasaba gran parte de sus horas en el Club Atlético Excursionistas. Lugar que lo albergó y le dio tanto amor. Como él también a la institución. Siempre lo expresó. Su "villa". Su casa. Sitio del que nunca se fue. Hasta el final permaneció en donde más cómodo se sintió durante su historia. Y lo muestran las imagenes tras el partido de Excursionistas y Gimnasia de La Plata por Copa Argentina. Las lagrimas más naturales son las que salen del corazón. Y esas son las que él mostraba. "La villa es el mejor lugar para vivir", declaraba. "Ese es mi mundo", agregaba. "Todos se confunden con la gente de la villa, dicen que son ladrones, drogadictos. No vi nada de lo que dicen", aclaraba. El autentico "Loco".

René Orlando era un superhéroe. Sin capa y sin poderes sobrenaturales, pero con el mejor poder dentro de lo posible: el afecto. Él cautivaba con sus palabras. Y si llegabas a conocerlo, no había forma de que no te cayera bien. Estará en la memoria de cada uno de los argentinos que pudieron disfrutarlo. Y también uno de sus mejores goles, uno que él no recordaba. Solían contar que, a pocos minutos del final de un partido, se hacía el lesionado para que otro ingrese en su lugar. En esos tiempos, el que no jugaba, no cobraba. Y a pesar de poder tener absolutamente todo lo que cualquiera desea, la vuelta a su casa nunca faltaba. Y también le regalaba toda la ropa que le daban, a los más chicos. Lo de él era de los demás. Más que campeón del mundo con Argentina en el '78, el "Loco" fue campeón de la vida.

Será recordado. Será llorado. Será siempre René Orlando Houseman. En cualquier rincón del país, donde un chico esté jugando con una pelota, ahí estará él.


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