¿QUÉ PRIORIZÓ SAMPAOLI?

Sampaoli probó nuevamente en la práctica con Mascherano y Biglia en el mediocampo y se vaticina su titularidad frente a Islandia.



"Caballero, Salvio, Otamendi, Rojo, Tagliafico; Biglia, Mascherano; Meza, Messi, Di María; Agüero", la televisión argentina amanecía de un solo color: el canal cambiaba, la leyenda no. “Los once que debutarán frente a Islandia”, culminaba la oración.



Al seleccionador argentino Jorge Sampaoli le acabó por ganar una pulseada: Biglia, en lugar de Lo Celso, para acompañar a Mascherano en el mediocampo. Lejos de subestimar la postura del entrenador, me pregunto: ¿La experiencia mató a la dinámica creativa y, sobre todo, desfavoreció a Messi? Claro está, son dos figuras indiscutidas en el liderazgo, rasgo que parece haber hundido en la balanza su superposición de roles y actualidad y que, en un torneo corto inyectado de presión, con poco margen de error y aún menor tiempo para alzar la cabeza y pasar de página, atiende un papel importante.



Más allá de oscilaciones físicas, la buena lectura de juego, la salida entre centrales y la efectuación de relevos son las principales características del doble pivote optado por Sampaoli. Su génesis es similar: enfatizar y proteger la transición defensiva, una de las prioridades y obsesiones del DT: presión alta, instantánea y en conjunto tras pérdida, y promover la salida limpia desde el fondo para iniciar el ataque, con una pareja de centrales que aún sigue familiarizándose. Pero, ¿era el rival, Islandia, el escenario adecuado? ¿Frente a un equipo que no aprecia demasiado la tenencia, se aglomera y compacta en el fondo y prefiere el contragolpe? Y, sobre todo, ¿generan un contexto que favorezca a Messi? 



Una de las debilidades acentuadas de este equipo, sin dudas, es la creatividad medular, la que yace en la sala de máquinas, del núcleo. Contra Haití, si bien fue un rival de poca resistencia, se habían observado ciertos patrones de juego -profundidad y amplitud de los laterales, movilidad constante entre líneas de los volantes y centrodelantero, presión inmediata tras pérdida- y, lo más alentador, afinidad y compatibilidad de nuevas piezas con Messi: Lo Celso, Lanzini y Pavón. 



Lo llamativo es que, en este marco, Sampaoli opte por un doble cinco más bien estático, pobre en la creatividad y conducción y carente de enlaces fructíferos y asiduos con el diez. Con Lanzini descartado por lesión y Enzo Pérez recién llegado de las vacaciones, Lo Celso picaba en punta para acompañar a Mascherano, escalonándose unos metros por delante. Su ductilidad, rebeldía, verticalidad, predisposición y precisión para desbaratar el orden, quitarse hombres de encima y generar y penetrar huecos para gestar ataques, lo han llevado a aliarse con Messi en una defensa rígida y replegada, igual a la islandesa, a brindarle herramientas y a quitarle tareas extra. En este contexto, la sociedad interna de Messi en ataque se reducirá a la fortaleza, aparición, movilidad y participación tenaz de Maximiliano Meza, que iniciará recostado por derecha y a la llegada pulcra (hacia Leo) del balón para lateralizar -lanzar en largo y tocar en corto- con Tagliafico y Salvio.


Aunque nada es seguro. Porque el fútbol, más allá de todas las sofisticaciones que ha adquirido para el entrenamiento de la táctica, trae consigo ligado el azar y el espíritu y la cabeza del futbolista. Medirlo solamente con la primera vara, sería medirlo a medias. El jugador es un gran aliado de la paradoja. Y la paradoja indica que, por más análisis que pueda hacérsele al juego y por más margen que se le intente reducir a la suerte, a través de lo planificado, tanto los imponderables como la capacidad individual, la lucidez, la habilidad y el cognitivismo de un jugador lo resisten y juegan su parte cuando el pito marca el inicio del encuentro. Pero, ¿se están engranando las piezas que reducen ese margen y que maximicen las virtudes de nuestra mejor carta? De eso, creo, se trata.


Compartir en Google Plus

Sobre Unknown

    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario