OPERATIVO DESGASTE

Una AFA que no sabe de planificación busca ponerle fin a un ciclo que se preparaba para más.


Mientras que en Ezeiza ofrecen cómodas cuotas porque no se quieren hacer cargo de una cláusula de rescisión impuesta por las mismas partes hace un año y medio, la continuidad de Jorge Sampaoli al mando de la Selección Argentina pende de un hilo. O mejor dicho, de un resultado. Porque lo que está más que claro es que en la AFA, ya sea de Grondona, Segura, Armando Pérez o Chiqui Tapia - Angelici - Moyano, los proyectos, los contratos y la palabra valen muy poco.

Sin ser un prestigioso ex futbolista o un entrenador con llegada al público, Sampaoli siempre tuvo los pergaminos suficientes para estar al mando de un grupo con ambiciones: una Copa América, una Sudamericana y su sello a nivel sudamericano y europeo lo avalaron en todo momento.

Sin embargo, el destrato oficial y mediático redujo a alguien capacitado y con ganas de hablar de fútbol a un principiante al que todos odian por su forma de vestir. Es cierto que la participación albiceleste en Rusia 2018 no fue la esperada por jugadores, cuerpo técnico, dirigentes ni por la gente. También es cierto que los planteos durante la Copa del Mundo fueron erróneos y que Argentina no encontró una idea de juego, ni tampoco un equipo consolidado. Pero lo que vale la pena destacar y guardar en la memoria es que a Jorge Sampaoli se le firmó un contrato por cinco años, con el propósito de clasificar al seleccionado al presente Mundial y de armar un equipo de trabajo capaz de devolverle al país unas juveniles aptas para que la Mayor pueda abastecerse de talentos pensando en Qatar 2022.

Desde la confirmación del arribo del casildense se creó la Selección Sub 13, al mando de Alejandro Saggese, por entonces entrenador de la novena división de Estudiantes de La Plata, recomendado por Juan Sebastián Verón. Además, la Selección Sub 15, dirigida por Diego Placente, obtuvo al poco tiempo el Sudamericano. A su vez, Pablo Aimar y Carlos Desio, hermano de Hermes, se hicieron cargo de la Sub 17 y Nicolás Diez, junto con Sebastián Beccacece, de la Sub 20. Un cuerpo técnico amplio y con visión de cara al futuro. Un futuro que no llegó hace rato, porque tan sólo dieciséis meses después, Becca, Nico y Martín Bressan, preparador físico, ya se encuentran trabajando en Defensa y Justicia y a Sampa le tienen las horas contadas. Entonces, ¿donde está el proyecto?

Con la salida de su mano derecha, el ex Sevilla deberá hacerse cargo de un grupo de jóvenes en Valencia, en el Torneo Internacional de Fútbol Sub 20 de L'Alcudía, para el cual algunos clubes ya avisaron que no cederán a sus jugadores. Otro dolor de cabeza más para Sampaoli, que sabe que la mesa chica de la AFA lo quiere afuera, y que deberá lograr con los pibes lo que no pudo con los más grandes.



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