PARTO CROATA

En nueve meses, Dalic demostró que no siempre es necesario trabajar mucho. A veces, alcanza con hacerlo bien.


Croacia está en la final del Mundial por varios motivos. Es cierto que su entrenador se hizo cargo de la selección recién en octubre de 2017, días antes del decisivo encuentro ante Ucrania, que también peleaba por entrar al repechaje. No hubo un proyecto pronunciado como el de Alemania o Uruguay. Es más: bastantes similitudes tiene con el camino que tuvo que atravesar Argentina para llegar a la Copa del Mundo con Sampaoli al mando.

Hasta hace tres años, Niko Kovac era el seleccionador croata. El nuevo DT del Bayern Múnich dirigió al equipo en Brasil 2014, pero fue reemplazado durante la clasificación a la Eurocopa tras igualar ante Azerbaiyán y perder con Noruega. Su lugar lo tomó Ante Cacic, de 64 años, por entonces entrenador del NK Lokomotiva de la Liga local. El sucesor de Kovac logró el primer objetivo, pero fue despedido a fines del año pasado tras la igualdad en Rijeka ante Finlandia. En ese momento, Davor Suker, goleador en la década del '90 y presidente de la Federación desde 2012, nombró al casi desconocido Zlatko Dalic, quien dirigía al Al Ain de Emiratos Árabes Unidos. En Argentina, Jorge Sampaoli llevaba tan solo tres meses a cargo de la Selección.

¿Por qué casi desconocido? Empecemos por su lugar de nacimiento: Livno, ciudad que en aquel entonces pertenecía a Yugoslavia, que ahora forma parte de Bosnia. Dalic fue un mediocampista que, durante la época yugoslava, jugó para los clubes croatas Hajduk Split e Inter Zaprešić, así como para el club bosnio Velež Mostar. Después de la independencia, lo hizo para los clubes croatas Varteks Varaždin y nuevamente en Hajduk Split. En el año 2000 puso termino a su carrera como jugador profesional. Luego, como entrenador, dirigió equipos de Croacia, Albania, Arabia Saudita y EAU, hasta llegar a la Selección.

Una de las primeras cosas que hizo Dalic para diferenciarse de Cacic fue aprovechar a sus volantes, posiblemente, los mejores del mundo: liberó a Rakitic y a Modric para que jueguen como interiores (anteriormente formaban un doble cinco), puso a Brozovic de 5 y abrió a Perisic y Rebic (revelación del Mundial) a las bandas. También, dejó de punta a Mandzukic, que a veces toma la posición de Perisic y le cede la zona del 9 (como hace con Higuaín en Juventus) a Kramaric.

Desde su llegada, Croacia le ganó 2-0 a Ucrania en Kiev y se aseguró el repechaje ante Grecia, que resolvería con holgura: ganó 4-0 en Zagreb y empató 0-0 en Atenas.

Y el resto de la historia ya la conocemos todos. Debut con un cómodo triunfo ante Nigeria, goleada sobre la Argentina y victoria, con algunos suplentes, enfrentando a Islandia. De Octavos en adelante sufrió de más, debiendo ir tres veces al alargue y dos a la tanda de penales, pero Dalic nunca dejó de creer - de niño era monaguillo, siempre lleva un rosario en su bolsillo y reza antes de cada partido - y su equipo tampoco. Dejó en el camino a Dinamarca, a Rusia (el anfitrión) y a Inglaterra, clasificando por primera vez a una final de Copa del Mundo, donde se topará este domingo desde las 12:00 (hora Argentina) con Francia.

Con sólo nueve meses en el cargo, este entrenador transformó la realidad de su selección, le devolvió la confianza depositada a Suker y contagió ilusiones a los balcánicos. Podrá no arrastrar consigo un proyecto de una década o más, pero sin lugar a dudas reemplazó tiempo por trabajo. Los frutos están a la vista.


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