ENTREVISTAS | HÉCTOR "CATA" VARELA

Héctor Joaquín Varela, defensor de Godoy Cruz, habló de la adaptación al club, el diálogo con Dabove y su cariño por Newell's.


Más allá de que te toque o no jugar imagino que debés estar sintiendo cosas lindas en la previa del partido con Newell's.
- Si, obvio. Quizás, por ahí, una sensación media rara de tener que enfrentar a los pibes con los que hace tres semanas estaba compartiendo todo. En mi caso es la primera vez que me toca ir de un club a otro, pero creo que no va a ser la última, ojalá. Lo tomo bien, con muchas ganas. Obvio que me gustaría jugar, estoy a disposición de Diego (Dabove) y es él el que decide.

Tomaste una decisión importante siendo chico, tras haber debutado nada más y nada menos que en un clásico, ganándote la titularidad. ¿Cuánto te costó dejar el club donde estudiaste y donde viviste?
- Y... Si, fue un cambio grande como todos los que me tocó pasar, es cambiar todo. Yo soy de Catamarca, me tocó instalarme en San Francisco y hacer que sea mi hogar, me tocó irme a Rosario y hacer que sea mi hogar y ahora me toca venir a Mendoza... La vida del futbolista es así. Fue una decisión que tomé apuntando a mi carrera. Lo he dicho en varias oportunidades, que el club se interese en mí, en querer comprarme... Yo tengo 21 años, y una compra a mi edad lo tomé como algo muy positivo para seguir avanzando en lo que es mi carrera. Y me compra, si no es el mejor, tal vez uno de los mejores Godoy Cruz en la historia del club: ordenado, con objetivos claros, que ya me lo han dicho cuando llegué, en Copa Libertadores... Fue difícil la decisión porque, como decís vos, Newell's es mi casa, me crié ahí, y hay personas del club y fuera en Rosario que van a quedar por el resto de mi vida conmigo, pero por ahí se puso en tela de juicio lo que es mi carrera deportiva y tomé la decisión de venir acá, a Mendoza.

Además de ser una decisión difícil también se la puede considerar como arriesgada porque Viera y Cardona ya son una dupla consolidada en un equipo que viene de ser subcampeón. ¿Qué fue lo que hablaste con Dabove?
- Si, también analicé eso y, te soy sincero, eso fue lo que me motivó: pelear en el que fue el segundo mejor equipo del campeonato. Vamos a pelear, y la competencia sana a alto nivel te ayuda a crecer. Diego (Viera) y Tomi (Cardona) están muy bien, firmes, adaptados al juego que pide Diego (Dabove), pero la vamos a pelear como lo hicimos siempre, una vez más, y esperando a la oportunidad, cuando nos toque, aprovecharla al máximo. Diego (Dabove) es muy claro, quiere tener a todos sus jugadores a disposición, al cien por cien; no permite ni que sea al 90%, así que me dijo que esté atento y, cuando me toque, tener que demostrar, que el club había hecho un esfuerzo importante por mí. Más allá de no decírtelo, vos por ahí notás si te tiene o no confianza, si le gusta o no le gusta tu juego, así que es algo positivo lo que me dice, en lo que se fija, lo que me corrige. La verdad que estoy muy contento.

Llegaste sobre el final de la pretemporada. ¿Creés que esto te puede llegar a perjudicar, el no haber tenido tanto tiempo de entrenamiento a la par del equipo?
- Obvio que me hubiese gustado llegar a principio de pretemporada y hacerla con el grupo para arrancar en igualdad de condiciones, pero me tocó llegar una semana antes de que empiece el torneo y me llegó la habilitación veinte minutos antes y me pude meter en el banco. Terminó el partido y me quedé con ganas de jugar, como siempre pasa, porque vos querés jugar. Pero perjudicarme no. Sí es adaptarse a una idea de juego, que no se hace de un día para otro; es distinto lo que trabajamos con Omar (De Felippe) a lo que estamos trabajando ahora con Diego (Dabove). Pero siempre estoy a disposición.

¿Qué tan distinto es Godoy Cruz a Newell's?
- No voy a entrar en comparación. Son clubes distintos que se manejan de distinta manera y con gente distinta, con distintas cosas. Estoy agradecido a los dos clubes y muy contento por esta oportunidad de estar acá, en Mendoza. La gente me ha recibido muy bien, el cuerpo técnico, utileros, kinesiólogos, cuerpo médico, los mismos pibes... No me hacen sentir que soy el nuevo o que recién llego, sino uno más, y ya pensando en el campeonato y en las cosas que se vienen que van a ser muy lindas.

Dabove hace algunos años no era alguien conocido en el ambiente del deporte. Sin embargo, logró hacer historia en Godoy Cruz. ¿Cuánto creés que vas a poder aprender de él?
- Aprendo diariamente de Diego y de mis compañeros también. Es una persona que exige estar al cien por cien y que eso es fundamental, exige no relajarse. no conformarse con lo que ya hicieron, y, en un entrenador, eso es fundamental. Él hace dos años o un año y medio quizás no era tan conocido en el ámbito futbolístico y hoy ya tiene un nombre; si bien eso es en conjunto, es técnico, es club, es todo, se ha ganado un respeto y le ha hecho ganar una reputación a Godoy Cruz al ponerlo ahí arriba. Creo que voy a aprender mucho con él.

Hablando de técnicos, ¿cuánto le debés a Llop y cuánto creciste con De Felippe?
- Todos los técnicos te dejan cosas positivas. De un lugar u otro te pulen, te van perfeccionando. En tanto al "Chocho" (Llop) voy a estar agradecido siempre, el técnico que confió en mí, que me hizo ser un jugador de Primera División, y que se la jugó, porque no era un partido fácil, quizás el más importante del año sabiendo cómo se vive el clásico en Rosario. El resultado no fue el que esperábamos pero él se la jugó y dijo "vas a jugar vos, Cata", y voy a estar agradecido de por vida con él, porque hay que jugársela, en un clima, como estaba la cosa, por un pibe. Con él son palabras de agradecimiento nomás. Y con Omar (De Felippe) también he aprendido muchas cosas, he madurado. Por ahí no fueron los mejores momentos los que pasamos, a nivel institución, a nivel juego y a nivel club, pero este proceso que estuvo él por el club me ha hecho crecer y aprender mucho.

¿Qué es lo que más vas a extrañar del día a día en Rosario?
- Y... A los pibes, a los chicos con los que he compartido Inferiores. A Cacciabue, Marcioni, Torres, Rivero... Son los pibes con los que estábamos todo el día, tomábamos mates, nos juntábamos a comer. Ahora se viene este partido y, por ahí, hay chicanas de por medio, je, pero el fútbol es así y hoy me encuentro en otro lado, muy contento y con muchas ganas.

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