ENTREVISTAS | LEANDRO "CHAVO" DESÁBATO

Leandro Desábato, ex defensor de Estudiantes de La Plata, habló de las palabras de Sabella, la escuela del club y su futuro como entrenador.


Hace un rato hablábamos del homenaje a Sabella. ¿Qué te parecieron sus palabras?
- La verdad es que a mí no me sorprenden porque yo lo escuché durante mucho tiempo, prácticamente crecimos como grupo, como equipo y como personas con él. En el caso mío puntual no me sorprende. Sí me gusta verlo a él porque lo veo bien y eso es lo que más me emociona. Después, esas palabras que ustedes escucharon yo también las pude escuchar y era algo habitual que, sobre todo en las charlas técnicas, pasaban cuando era nuestro director técnico.

En un libro contaste que, cuando falleció su papá, él fue a enterrarlo y después a estar con ustedes, y dijiste "por un tipo como Sabella hay que entrar a la cancha y dejar la vida", emocionado. Ahora, cuando lo escuchás hablar de su salud personal, ¿te emocionás también?
- Si, me emociona porque él la pasó mal y todas las cosas que nos decía las tuvo que hacer él, redoblar esfuerzos, no entregarse ante la dificultad, y por eso, aparte de emocionarme me pone muy contento verlo a él que está bien. Más allá de que es un gran director técnico, lo más importante es la persona.

¿Qué enseñanza te dejó personalmente a vos el profesor Sabella en la escuela que es Estudiantes?
- La verdad es que en este momento soy medio flojo de memoria (risas). El no ser rencoroso, el perdonar, el reconocer el error. Muchas veces, después de un partido, el lunes cuando íbamos al entrenamiento él nos juntaba a todos y pedía perdón porque se había equivocado en hacer mal un cambio, o que, con el cambio que él había hecho no había ayudado al equipo, que no había sido culpa del jugador al que le había tocado entrar en ese momento sino que era una lectura que había hecho mal él. Esa grandeza la tienen pocos. No me acuerdo de una puntual, pero sí de pequeños detalles que a uno lo fueron formando, lo fueron guiando. Sobre todo, no lo decía con palabras, sino que lo hacia.

Hablando de reconocimientos, fuiste homenajeado en la previa de la victoria con Boca. ¿Cómo se sintió volver a casa?
- Son cosas que a uno lo ponen muy contento, lo reconfortan, sobre todo por el cariño de la gente, de los dirigentes, que, como dije en su momento, en especial el presidente es amigo y el mánager también, hemos hecho muchos años de carrera juntos; y sobre todo por los compañeros también, cuando te vienen a abrazar o cuando te mandan un mensaje. Justo recién Facundo Sánchez me mandó un mensaje y me dijo "Chavo venite, vamos a ver el partido a casa con el Chapu y con otro pibe más" y le dije "no, estoy en Cafferata". Todas esas cosas son las que a uno mejor lo hacen sentir, porque siempre decimos lo mismo: el jugador va a pasar, si hiciste un buen partido, si ganaste una copa más o una copa menos, pero la persona es lo que queda y lo más importante, y yo creo que los reconocimientos que tuve, en la Municipalidad, o de gente, o de profes que me hayan llamado, es lo que más contento me ponen. Lo que uno pudo cosechar a través de la humildad, el trabajo, el sacrificio, la honestidad... Esas son las cosas que, en definitiva, después quedan para la vida.

Hace unos días hablábamos con Noguera sobre la escuela que es Estudiantes y el sentido de pertenencia de los chicos por el club. ¿Te sentiste identificado ni bien llegaste?
- Si, si bien el club cuando me tocó llegar a mí en Inferiores, allá por el año '96, '97, era otro, hoy Estudiantes creció muchísimo. Yo digo siempre lo mismo: un poco cuando vuelve Bilardo, año 2003, 2004, pudo mantener una base de pibes que después le dieron mucho a Estudiantes, y la llegada de Sebastián (Verón) en el 2006 reavivó todo el pasado. Por su papá, que él la vivió de chico, lo mamó muy de chico, nos inculcó a todos nosotros, a la generación que estuvo desde ese año, como yo, hasta al semestre pasado, y otros que han estado mucho tiempo. Todo eso se fue transmitiendo a los que son cuerpo médico, utileros, a la gente que trabaja con nosotros, a los chicos que llegan al club: el respeto al compañero, a la gente que trabaja ahí, el limpiarse los botines o levantar un plato y llevarlo para que lo laven, de todo eso se fue haciendo la escuela y esa familia que siempre tuvo Estudiantes, la mística. Con la llegada de Sebastián volvió a revivir todo lo que nos contaban a nosotros. Cuando yo estaba en Inferiores, estaba el "Bocha" Flores, Juan Ramón (Verón), "Cachito" Malbernat, estaban todos, y nos contaban. Después la vivimos con ellos, en los viajes, cuando llegaron los títulos. No se olvidan de la gente que pasó por el club, que eso es muy importante, como fue el primer partido en Mendoza, que viajaron los ex jugadores, los campeones, y estuvieron con la gente, con los jugadores. Todo eso hace que la historia esté siempre viva y que no se olviden del pasado que, en definitiva, es lo que lo marcó a Estudiantes a fuego.

Hablás de "no se olviden del pasado". Cuando uno piensa en Estudiantes se acuerda de Zubeldía, de Sabella, de Bilardo, de los dos Verón, te mencionan a vos, a Braña, a Andújar... También se tiene que pensar en los Carrillo, los Rulli, los Ascacibar, que están a kilómetros de distancia pero, años después, se siguen acordando del club. Todas las cosas que genera Estudiantes, ¿no?
- No, a esos jugadores no se los olvida. De hecho, cada vacaciones que vienen van al club, comen con nosotros. Vuelven todos y ya les dije que los voy a dirigir yo, no se cuándo (risas). Que ahora hagan la carrera larga y, de acá a unos buenos años, los voy a llamar y los voy a dirigir. Pero no se olvida. Por el tiempo o porque uno está con otros trabajos o a la distancia, o a veces mismo por la vorágine del día a día. En el caso de Agustín (Alayes) o de Sebastián (Verón), que hoy están en otra función y por ahí no nos podemos sentar a comer o pasa un tiempo y no nos vemos, pero eso no quiere decir que no haya una buena relación y que pueden contar con uno o con el otro y que siempre uno va a estar para darle una mano al otro, en cualquier circunstancia. Eso pasa y, por más que no se vean o estén un tiempo alejados por x cosa, de una u otra manera el club se encarga de juntarlos.

¿Cuándo te ves dirigiendo a Estudiantes?
- Y... La verdad que tenemos que hablar con Agustín y Sebastián. En principio, la idea es estar un poco en lo que es Reserva, abajo, esa fue la idea hace un tiempo pero después no se habló más y hay que ver también cómo está la estructura para ver donde uno puede encajar. Y, a partir de ahí, empezar a trabajar de abajo, como dije siempre, buscar formar, formarse uno y tratar de formar a los chicos contando un poco todo esto, que es lo que en definitiva termina consolidando a los jugadores en la Primera. Por eso Estudiantes vende muchos chicos y juegan muchos chicos.

¿Ya tenés pensado tu equipo de trabajo?
- Bien bien no, pero sí obviamente con el "Chapu", que siempre lo hablamos. Pero el profe y todo eso no, me voy a tomar estos seis meses o este tiempo para, por ahí, hacer cosas que no pude hacer durante los 21 años de mi carrera, o desde que me fui de mi pueblo. Recién ahora, la semana que viene o la otra, ya voy a empezar a ir un poco más seguido al club a hablar con Agustín, con Sebastián, a ver cual es la idea de ellos, y a empezar a darle forma a todo lo que uno por ahí piensa.

Lo que es seguro es que cuando te toque dirigir va a ser en Uno, ¿no?
- Si, porque será de acá a dos años más o menos, así que esperemos que, como el otro día lo dijo Sebastián, que ya en ocho o nueve meses la cancha ya pueda estar.

¿Al "Chino" (Benítez) y al equipo lo ves bien?
- Si, lo veo bien, me gusta. Primero me gusta porque hay muchos chicos y, a mí, personalmente, me encanta, porque el del club tiene un plus, lo que no quiere decir que venga un jugador de afuera y tenga el mismo plus; pero el del club siempre te puede dar un poco más. A mí me gusta cuando juegan los pibes. Y el "Chino" bien. El año que estuvo en Reserva se pudo preparar, así que lo noto bien. Las veces que me junto a hablar lo noto, sobre todo, con la idea clara, y eso es lo más importante. Como dije cuando me retiré, acompañar este proceso que no va a ser fácil; si bien hubo un lindo arranque, no va a ser fácil porque es un plantel corto, la doble competencia, viajes, puede haber lesiones... Pero bueno, yo creo que la gente, como siempre lo hizo, va a acompañar.

¿Cómo viene Cafferatense?
- Bien, acá la gente está ilusionada porque arrancamos bien. Pero nada, yo más que nada disfrutando, es una promesa y la posibilidad de jugar con un hermano mío, el otro hermano mío es dirigente y los fines de semana puedo estar con mi viejo, con mis amigos, donde uno salió, las raíces. Ver gente que hoy está muy grande y que, en su momento, era gente que te empujaba para empezar a jugar a la pelota. Un poco agradecer todo eso. Vine a jugar unos partidos y también a terminar de despuntar el vicio para mí, je.

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