ENTREVISTAS | ÁLVARO NAVARRO

Álvaro "Chino" Navarro, delantero de Defensor Sporting, y un mano a mano imperdible: su carrera, el paso por Gimnasia y Godoy Cruz, los jóvenes talentos charrúas y el presente del fútbol uruguayo.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Un día normal. Hoy, por ejemplo, día libre, llevar a los nenes al colegio a la mañana, a la tarde hacer quehaceres de la casa, salir a comprar o a pagar facturas, ir a buscar a los nenes de vuelta, llevarlos a sus actividades; al varón al fútbol y a la nena a gimnasia artística. Tranquilo, compartir lo más que pueda con la familia.

Debutaste a los 17 años en el mismo club en el que estás ahora a los 33. ¿Qué cambios encontrás en vos como futbolista y como persona en relación al gurí de Tacuarembó que eras en ese entonces?
- Muchos, mucha experiencia. Uno arrancó en Defensor a los 12 años y debuta a los 17 en lo que siente que es su casa, y después, ya cuando vuelve con 33 años, vuelve con más experiencia, más juego, más tranquilidad. Cuando le tocaba jugar a uno antes, tal vez, esos nervios de la madurez, porque uno con diecisiete años es un niño medio adulto; ya ahora, esas sensaciones de nerviosismo han pasado, uno está más tranquilo.

Has jugado en Argentina, Chile, Ecuador, Brasil y México, además de Uruguay, obviamente. A esta altura de tu carrera, ¿qué fue lo que te motivó, principalmente, a volver a tu país y a Defensor?
- La familia, ya no quiere estar afuera, quiere estar en Montevideo, quieren tener sus amigos los nenes. Había posibilidad de salir de vuelta y ellos no querían, querían quedarse acá por sus amigos, su familia, sus cosas, entonces a uno eso se le complica, no es lo mismo irse solo que irse acompañado. Cuando uno se fue mismo a la Argentina, que fue el primer país al que me tocó irme, tenía al varón de dos años y a la nena de tres meses, entonces estuve todo el tiempo que estuve afuera con ellos, y hoy, con diez y nueve años, no se quiere ir ninguno, entonces es muy difícil irse afuera.

¿No te imaginás saliendo nuevamente de Uruguay entonces?
- Y... Es difícil. Había una posibilidad a Brasil a principios de año y no se dio, había otra a Cerro Porteño de Paraguay y tampoco se dio. Lo que pasa es que hoy hay que pensar mucho en la familia; si la oferta es importante uno se va a tener que ir, e ir solo, porque el fútbol es corto, y uno, con 33 años, tampoco tiene mucho que estar eligiendo. Pero tendría que ser muy buena la oferta porque tenés que dejar a la familia de lado...

¿Tenés como pendiente jugar en Europa?
- No, nunca desde chico me ilusioné con jugar en Europa. Solo me ilusioné, como uruguayo, vestir la camiseta de la Selección, que no me tocó en mayores sino en juveniles. Pero nunca soñé en Europa ni en nada por el estilo.

¿En cual de las ligas en las que jugaste disfrutaste más por el estilo de juego o por los compañeros que te tocaron?
- Por compañeros, en Argentina son las mismas costumbres que hay acá en Uruguay, estar en Argentina o en Uruguay es casi lo mismo. No por el fútbol sino por las costumbres, tal vez vas, te juntás con los amigos, comés asados, tomás mate, te comés unas facturas... En ese aspecto se disfruta mucho el fútbol argentino, que es casi igual al uruguayo. Después, en el ámbito futbolístico, yo creo que el fútbol brasileño tiene mucha dinámica, técnica, jugadores veloces por fuera, y eso para el centrodelantero es fundamental.

¿Y como espectador qué liga disfrutás más?
- Me gusta mucho mirar el fútbol argentino, miramos mucho la Superliga en las concentraciones. Y después, el fútbol español. Mirar al Barcelona de Suárez y Messi te llama mucho la atención.

¿Y, de los países en los que has estado, en cuál te costó más la adaptación o en cuál le costó más a tu familia la distancia con respecto a Uruguay?
- En la parte futbolística creo que donde me costó más fue en Argentina, no porque sea un fútbol diferente o difícil de jugar, sino porque era la primera vez que salía de Uruguay, y todo eso conlleva ciertas cosas que uno no conoce, que uno está experimentando y que le cuesta mucho más. Salir de un grupo al que estaba acostumbrado en Defensor, que hace diez años venía con compañeros jugando todo el tiempo, a irte a otro equipo nuevo, que no conocés a nadie, me costó más. Después, la parte de la familia fue en México, porque ahí sabías que te ibas y volvías a mitad de año o a fin de año, no era como en Argentina, porque allá tenía nos días libres, me tomaba el Buquebus y estaba en Montevideo de vuelta.

Muchos elogian la Liga MX porque los hace sentir mejores jugadores o entrenadores. ¿Sentiste una evolución en tu fútbol allí?
- Si, lo que tiene el fútbol de México es que es un fútbol abierto, en el que, tal vez, no hay medios, y es constantemente fútbol ofensivo y defensivo. Para el que está en esos lados se disfruta mucho. Pero, como te dije antes, el fútbol brasileño lo disfruté mucho más, es para el centrodelantero. El lateral se preocupa más por darte un pase de gol que por hacer el gol él; mismo los volantes o el enganche, que se preocupa más por tirarte una pelota y dejarte de cara con el arquero que por buscar el propio gol. Para el centrodelantero es mucho más importante eso y mucho más fácil.

¿Cómo definirías tus experiencias en Gimnasia y en Godoy Cruz? ¿En cuál te sentiste más cómodo?
- Como te dije, cuando voy a Gimnasia era la primera vez que salía del país, y a un equipo grande. Me pasó que sentí mucha presión. Muchos compañeros argentinos y amigos con los que hablaba me decían que jugar y vivir en La Plata es complicado, entonces sabías que ibas al supermercado y se venía un partido importante te encontrabas con alguien... Fue bastante difícil. Y Godoy Cruz, para vivir, es muy diferente. En los equipos de afuera se vive diferente el fútbol, es más tranquilo; en Gimnasia era mucha pasión, la gente me acuerdo que iba con virgencitas más o menos de cincuenta centímetros a la cancha, entonces se vivía muy diferente de un lado o del otro. Como disfrutar, lo hice más en Godoy Cruz, por la tranquilidad.

¿Y qué es más parecido: La Plata o Mendoza a Montevideo o Tacuarembó?
- Y... Yo me quedo con Mendoza también, por la tranquilidad, como Montevideo, mismo de Tacuarembó. En Mendoza te ibas a practicar, después te ibas a tu casa, la tranquilidad de las montañas... Es diferente eso.

¿Defensor se asemeja con la presión de Gimnasia o con la tranquilidad de Godoy Cruz?
- No, yo creo que con la presión de Gimnasia. En Defensor Sporting arrancás los partidos empatando y eso no se puede, hoy por hoy te exigen ganar todos los partidos, por algo, si sumás los últimos dos años, en la tabla vienen Nacional, Peñarol, Defensor, y el cuarto equipo viene a treinta puntos de diferencia. Eso significa que Defensor viene haciendo las cosas bien y fin de semana tras fin de semana te exigen ganar. Yo creo que la presión que se sentía en Gimnasia es lo más parecido a lo que se siente hoy en Defensor, sabés que fin de semana tras fin de semana tenés que demostrar por qué Defensor está peleando ahí arriba cada campeonato, está en copas casi constantemente y ha salido campeón de tres o cuatro campeonatos en estos últimos años.

Hablando de la actualidad del club, hace dos semanas le ganaron a Nacional, pero después empataron con Progreso y Cerro, dos equipos de mitad de tabla para abajo. ¿Sentís que ustedes mismos se bajaron de la pelea por el título?
- Es difícil bajarte de la pelea por el título. Sabemos que estamos lejos, pero uno, hasta matemáticamente no tener chances, no se va a bajar, sabiendo que lo más arriba que podamos estar va a ser más facil para llegar a una copa. Estamos a tres puntos de Danubio por la Copa Libertadores, entonces el primer objetivo es sumar lo máximo que se pueda. Sabemos que el campeonato está difícil, pero lo importante es meterse en una copa. Quedan siete partidos y uno de ellos es con El Tanque, que no se juega, entonces, de esos dieciocho puntos, haciendo quince sabés que estás metido dentro de una copa y eso es fundamental para Defensor.

Hace unas semanas hablamos con Mathías Cardacio sobre lo formador y vendedor que es el club. Este fin de semana debutó Laquintana en Primera y a los pocos minutos hizo su primer gol. Con la experiencia que tenés, ¿cómo tratás de influir en los más chicos?
- Hablándoles, que vayan paso a paso y que el fútbol es así, que cuando uno pierde no es el peor del mundo ni cuando gana o hace goles es el mejor. Hay que pensar que el fútbol es fin de semana tras fin de semana. Cuando llegué y vi la cantera, los niños y los que suben no sabía cual de todos ellos era más bueno. Tenés a Laquintana, a Milán, a Gómez, a Boselli... Te ponés a ver jugadores de juveniles y tenés una cantidad que, en uno o dos años van a estar explotando y es lo que Defensor quiere para seguir mejorando sus arcas. Hay que hablarles nada más que esto recién empieza, que falta mucho, que yo tuve su edad y para hacer las cosas uno tiene que estar centrado y tranquilo, no pensar que se ganó o se perdió el mundo en un día.

Cardacio tuvo una carrera particular: salió de Nacional, llegó al Milan, después fue a Banfield y pasó por varios clubes en varias ligas. ¿Qué tan conforme estás vos con la carrera que venís haciendo?
- Yo creo que, si tuviera la posibilidad de vivir otra vida y de elegir, hubiese hecho cosas que tal vez no hice y viceversa. Yo, por lo general, estoy conforme. Se que, tal vez, salí muy tarde de Uruguay, tenía veintitrés cuando salí, y creo que a los 18 o 19 ya tenía posibilidades y, por el representante que tenía, que no importa el nombre pero me decía que no valía la pena, uno se quedó en Defensor cuatro o cinco años más teniendo la posibilidad de salir antes. Pero después, la carrera que uno hizo fue lo que le tocó, y yo me siento muy contento con lo que me tocó. Al estar cerca de 375 partidos, con 113 goles oficiales, estoy bastante contento.

¿Que explicación le encontrás a que constantemente salgan talentos jóvenes de Uruguay a Europa siendo tres millones?
- Yo siempre digo lo mismo: yo creo que acá, en Uruguay, desde los 4 o 5 años, tirás una pelota de fútbol y están todos los niños atrás de ella. Si tirás una de basquetbol capaz que de veinte niños la agarran dos. Si soltás una de tenis la dejan tirada en el piso. Con una de fútbol te hacen un partidito enseguida. Yo creo que es eso. Uruguay es un país de fútbol. Después, si, se juega un poco basquetbol, un poco tenis, pero casi al 90% de la población le gusta el fútbol y quiere jugar al fútbol, y ahora que arrancó el fútbol femenino ves las canchas, te arrimás a las canchas de fútbol 5, fútbol sintético, y están jugando chiquilinas. El fútbol acá, en Uruguay, mueve mucho. Capaz que en Argentina tenés otra cosa, basquetbol, jugadores de tenis que están entre los top 10, entonces llegan muchas otras cosas diferentes. Acá es fútbol y es fútbol, no hay otra cosa más.

¿Por qué creés que hace tantos años un equipo uruguayo no llega lejos en la Libertadores? ¿Qué es lo que les está faltando?
- Mirá, yo pienso dos cosas: la primera es que el fútbol uruguayo vendría a ser el fútbol de Montevideo, porque teniendo catorce equipos en Montevideo, que es la ciudad más chica del país... Para ser un fútbol que tenga su evolución y empiece a rendir tiene que ser un fútbol uruguayo, no de Montevideo. Y, por segunda parte, por cómo es el método. Con Defensor ahora jugamos con Fluminense y llevamos un partido de campeonato, Fluminense lleva catorce. Quieras o no estás un paso atrás. Ellos venían con rodaje, venían jugando, y a vos el segundo partido que te toca jugar en el año es contra Fluminense por copa. Son ventajas que uno da, y no nos pongamos a hablar de las ventajas económicas, que tienen muchas más ellos. Si uno se pone a hablar de lo que uno puede mejorar creo que esas dos son fundamentales.

¿Creés que lo de la Selección no se te va a poder dar o seguís trabajando pensando en que te van a convocar en algún momento?
- No, ya está. Con los delanteros que hay uno tiene que ser realista. Vi jugar a Suárez el otro día y fue una bestia. Lo tenés a Cavani, a Maxi Gómez... Y te ponés a mirar la Sub 20 y tenés a Ardaiz y a jugadores que están haciendo un proceso muy bueno, guachos que le van a dar cosas importantes a la Selección. Uno va a mirar y a desearle siempre lo mejor a la Selección.

Más allá de esto, ¿cómo analizás el proceso de Tabárez?
- Y los resultados lo dicen, ¿no? Hoy por hoy, el fútbol es resultado. A veces, uno puede decir que juega bien o juega mal, que podría jugar de esta forma o de otra, pero el resultado es lo que importa, y el "Maestro" Tabárez en esto ha dado clase. Tuvo el Mundial de Sudáfrica, este otro, siempre está dando que hablar y siempre poniendo a Uruguay ahí arriba.


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