ENTREVISTAS | ADOLFO HIRSCH

Adolfo Hirsch, jugador de La Fiorita y la Selección de San Marino, y un mano a mano imperdible: su vida lejos del país, la nacionalidad, el presente de Italia y las ganas de crecer.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Tengo una rutina muy parecida a la de cualquier persona porque trabajo y eso me lleva la mayor parte del día, y después, a la tarde, tengo los entrenamientos, por lo general. Es normal, al mediodía paro para comer, a la tarde voy a buscar a los nenes al jardín, a veces a las cuatro o a las cinco, cuando salgo del laburo, vengo a casa, tomo unos mates... Vida muy normal. Voy a entrenar y a la noche lo mismo, vuelvo a casa, cenamos en familia y el día es así, más o menos.

¿Y cómo son la calidad de vida y las costumbres de San Marino?
- Es muy parecido a lo que es Argentina, cambian un poco los horarios porque, por ahí, se cena más temprano, el almuerzo es siempre a las 12, son muy estrictos con esas cosas acá... Pero la calidad de vida es muy buena, es primer mundo. Después, la rutina uno la maneja como más o menos cree que es mejor, pero no cambia mucho a lo que es un tipo normal que trabaja en Argentina.

¿Qué noticias llegan allá sobre la realidad del país?
- Tenemos a toda la familia allá, prácticamente, mi señora y mi familia están todos allá. Vamos cada dos años o cada tres, siempre de vacaciones, un tiempito, para las fiestas, y nos volvemos. Hoy en día, por las redes sociales, WhatsApp, Skype y todo eso, hablamos continuamente con la familia y con los amigos, entonces estamos bastante al tanto de lo que va pasando, no lo vivimos como lo viven ellos pero tratan de contarnos y tenernos informados de todo lo que pasa.

¿Y qué es lo que les dicen?
- Y... Más o menos las opiniones de los familiares y de los amigos son siempre las mismas, todos nos dicen "no se vuelvan, quédense allá y hagan su vida". Tengo amigos que están bien, que tienen laburo desde hace mucho tiempo, pero se quejan, dicen que las cosas aumentan continuamente, que no hay estabilidad, que no hay futuro... Pero siguen estando ahí, teniendo la posibilidad de venir afuera o de cambiar de vida. Y después, tengo amigos o familiares que no tienen la posibilidad, están ahí y la pelean, como fue siempre en Argentina. Antes de que yo me venga las opciones eran muy parecidas, hoy no cambió mucho en ese sentido.

¿Cómo se dio tu llegada hace más o menos una década? ¿Esperabas permanecer tanto tiempo?
- Yo llegué en el 2009, tenía dos amigos del pueblo que ya los conocía desde chiquito, uno de ellos es Danilo Rinaldi, que es otro chico que integra la selección conmigo y jugamos juntos en el mismo equipo acá en San Marino. Llego mediante de ellos por una situación acá en Argentina, porque no encontraba un club o, por ahí, las ofertas que tenía no eran de las mejores en ese momento, no estaba pasando una situación económica buena con mi familia y decidí probar suerte para estos lados. Tenía el pasaporte, que eso me facilitaba muchas cosas, y hablando con ellos me comentaban el tema del laburo, que yo en su momento no venía con la idea de trabajar sino con la idea de seguir con la carrera, tratando de seguir jugando al fútbol. Pero bueno, llegué y me encontré con la realidad de que el fútbol en San Marino está un poco atrasado a lo que es el mundo, es muy amateur, hay una mentalidad muy cerrada, difícil de cambiar. Hay mucha gente que está tratando de cambiar, de innovar un poco las ideas, pero es difícil. Cuando llegué me tocó laburar porque necesitaba plata, necesitaba vivir, y después me encontré cómodo, al tiempo llegó mi señora, que en su momento era mi novia, y se dio. Siempre dije "estoy un par de años y vuelvo, cambio de lugar, pruebo de ir a otra parte", pero después vi que la situación afuera no era muy agradable y nos encontrábamos trabajando los dos, yo seguía haciendo lo que me gustaba, que era jugar al fútbol, y bueno, vinieron otras oportunidades, como lo de la Selección, jugar competiciones europeas, pasó el tiempo y no me arrepiento, al contrario, agradezco por esta oportunidad a Dios, y, por el momento, seguiremos acá. 

¿De qué trabajás?
- Trabajo en una fábrica, de las más grandes acá en San Marino, que se ocupa de hacer muebles de cocina, dormitorios, living... Todo lo que sea amoblamiento para la casa.

¿Desde que llegaste a San Marino estás en el mismo trabajo?
- Siempre el mismo trabajo. Cuando arranqué estuve tres meses en otra sede pero después me pasaron a otro lugar y hasta el día de hoy estoy ahí, casi nueve años.

¿Todos tus compañeros trabajan?
- Si, profesionales en la Selección creo que hay dos, dos chicos que no trabajan, y después hay pibes de 18/19/20 años que estudian, pero a nivel profesional solamente dos jugadores.

Con los años imagino que no debés tener complicaciones con el idioma, ¿pero cuánto manejabas el italiano cuando llegaste?
- (risas) Nada, porque se dio muy rápido, era junio/julio de 2009 y hablando con los chicos me dijeron "mirá, si te podés venir antes de agosto, que cierra el libro de pases, venite cuanto antes", y me las arreglé, me hice las valijas y con el primer avión que conseguí me vine. La verdad que lo del idioma fue lo último que pensé; cuando llegué acá tuve que venirme de Roma a San Marino y fue una odisea, no entendía nada, no hablaba ninguna palabra.

Ahora estás mejor, ¿no?
- Si, ahora me manejo bastante, no hablo perfecto como un italiano pero me hago entender y entiendo, ya es una costumbre hablar en italiano.

¿A partir de la nacionalidad te sentís sanmarinense o sos un argentino vistiendo otra camiseta?
- Entre nosotros... Te tendría que responder que me siento sanmarinense, pero como se que la nota no la van a escuchar acá, je, me siento argentino. Te digo, fue una elección en su momento, yo tenía el pasaporte y la realidad era esta, que tenía la posibilidad de jugar en la Selección, de competir en estos partidos y no lo dudé en ningún momento. Pero yo no me siento sanmarinense, sino parte de un grupo, de una selección, que te lo hacen sentir ellos mismos, pero no es lo mismo que siento por Argentina, por mi país.

¿Qué representa ponerte esa camiseta? Si bien no es por triunfos o por historia, es una selección reconocida...
- Se hizo muy conocida porque es toda gente que labura, gente común, como todos, que se junta a entrenar y trata de hacer las cosas lo mejor posible, con las condiciones de gente que tiene como prioridad el laburo. El fútbol te quita mucho tiempo, porque al final entrenás 3/4 veces por semana, cuando están los partidos de la Selección todos los días... Pero la realidad es esa, uno labura y, en el fútbol, trata de hacer lo mejor posible, de entrenarse al máximo, pero sabemos que las condiciones no son como las de las otras selecciones. Vestir la camiseta es hermoso, son sensaciones que decís "cuánta gente quisiera estar en este lugar, cuántos jugadores famosos no fueron llamados a la selección...", y te sentís un privilegiado en ese momento.

Están punteros en su zona con La Fiorita. ¿Qué balance hacés? ¿Y qué fútbol se consume en San Marino? ¿Miran el de Europa por cercanía o tratan de inculcar el argentino?
- La Fiorita es un equipo que está armado para competir y para ganar, con nombres, jugadores y experiencia, está hecho para estar siempre ahí arriba. Por ahora, las primeras tres fechas nos dieron razón a lo que trabajamos y proponemos durante los fines de semana, positivo, porque no es siempre fácil ganar, aunque la realidad del campeonato de San Marino dice que hay cinco o seis equipos muy competitivos y el resto es medio bajo. Pero los partidos los tenés que jugar todos, y todo el mundo, cuando juega con vos, te juega a muerte, entonces se complican todos los partidos, hasta cuando tenés que jugar con equipos que, por ahí, no tienen nombres o el nivel que tiene La Fiorita. Después, yo miro mucho fútbol europeo, miro mucho la Serie A, todos los fines de semana, prácticamente, sigo mucho el español, y, cuando puedo, miro algún que otro partido de Argentina, cuando me dan los horarios y no me agarra sueño, je. Por lo general acá se mira mucho el fútbol inglés también, pero al italiano le llama la atención la Serie A, lo que más se consume es eso.

Hablando de Italia... No es su mejor presente, no pudo clasificar al Mundial y hace muchos partidos que no gana. ¿Cuál es la visión estando allá?
- Por lo que yo veo y lo que se habla hay mucha desilusión y esperanza de que, en algún momento, las cosas van a cambiar. No se si era mejor antes o había más talento, más jugadores de nombre, pero, en este momento, el problema que tiene Italia es que tiene muchos pibes que no están al nivel que estaban acostumbrados, al de Pirlo, de Del Piero, de defensores de nivel como eran Nesta, Costacurta, Maldini... Veo eso, que hay muchos pibes que no están a ese nivel, y que vienen haciendo las cosas mal desde hace un par de años, porque si vos ves la Serie A, dos o tres equipos usan un italiano, si vas a ver al Inter o al Milan tienen nueve o diez jugadores, de los titulares, de afuera, y eso repercute mucho en la Selección, porque los pibes no juegan, no crecen, y los pocos que hay no están al nivel de lo que estaba acostumbrado Italia. Esa es un poco la sensación, de desilusión y de esperanza, de que cambie, porque otro Mundial no creo que lo aguanten afuera.

Mencionabas lo importante que fue para tu llegada Danilo Rinaldi, compañero tuyo en la Selección y en La Fiorita. ¿Desde cuándo se conocen y qué tan importante es él para vos?
- Nos conocemos de chiquitos, de los 6/7 años. Nos empezamos enfrentar porque yo soy de un pueblo que se llama Guerrico y él es de otro pueblito, que se llama Conesa, que están muy pegados, a diez kilómetros de distancia, entonces ya desde las infantiles nos enfrentábamos, y ya de ahí no digo que arrancó la amistad, pero lo conocía. Después, me tocó hacer el colegio dos años con él, de los 13/14, y ahí sí había formado una linda amistad con él y con el otro chico que estaba en San Marino, Gonzalo, que es un primo de él, y de ahí nació todo. Después, él se fue a jugar a Chacarita, a Buenos Aires, al tiempo yo me fui a Banfield, y muchas veces compartíamos colectivo para ir o para volver, se forjó esa amistad y quedó durante todos estos años. Cuando vine acá me dio una mano con el idioma, con el club, y agradecido toda la vida por esta posibilidad y por estar. Aparte de todo lo que pasamos juntos y seguimos pasando, compartimos el día a día, muchas veces vamos a almorzar juntos, vamos a entrenar en el auto o el fin de semana nos reunimos y comemos en casa o en la de él, así que una linda amistad que nos hizo vivir esta vida, compartís la experiencia del fútbol y lo que se forma fuera de esto.

¿Qué fue lo más lindo que te pasó desde que estás allá?
- Mirá, afuera de la cancha... Mi hijo, el matrimonio, mi señora, creo que son las cosas más importantes que tengo en este momento acá en San Marino, muchas amistades, porque conocí mucha gente que te da una mano y que te pregunta cómo estás continuamente, entonces eso es lo que rescato fuera de lo que es el mundo deportivo. Después, adentro de la cancha, los partidos con la Selección: jugar en Inglaterra, ir a jugar a Alemania, esas cosas, competir a nivel europeo con La Fiorita, o con Folgore, que era el club donde estaba antes, que me dio la posibilidad de jugar la Pre Champions o Pre Europa League... Creo que son esos, no digo logros, pero las cosas más importantes que me tocó vivir, aparte de los campeonatos o copas que se ganó en San Marino. Cuando deje de jugar, de lo que me voy a acordar va a ser de esos partidos, de los rivales que enfrenté o de esos momentos.

¿Pensás en retirarte en San Marino? ¿Imaginás qué va a ser de tu vida una vez que lo hagas?
- Si, no se cuánto tiempo me queda de carrera. Mientras que el físico me de y las ganas estén no me pongo un límite, pero creo que estamos bien, mi familia está bien... Me han llamado, me llegó alguna que otra propuesta, gente que te dice "tengo esto" o "tengo lo otro", pero es difícil mover todo, cuando uno está cómodo es difícil cambiar. Creo que a nivel deportivo, aparte de los partidos europeos o los campeonatos que se ganaron, estoy bastante contento, no pretendo mucho más. Después, en un mañana, cuando deje el fútbol me veo trabajando, dando una mano en la Federación o en la Selección, con los más chiquitos, entrenando... Creo que el trabajo solo no me va a llenar, estoy acostumbrado a tener, prácticamente, siempre el día entero ocupado, y cuando deje el fútbol algo me voy a buscar para hacer, pero calculo que vamos a seguir acá con mi familia.

¿Te gustaría seguir vinculado a la pelota?
- Si, me gustaría, porque es un lugar en donde se puede, con ideas simples que tenemos los sudamericanos, hacer muchas cosas. Es un fútbol que está bastante atrasado y, con alguna que otra idea, se puede ayudar, dar una mano, así que veremos, en un futuro, qué se puede hacer.

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