ENTREVISTAS | DANIEL "PATITA" DENIS

Daniel Denis, arquero de Sarmiento de Concordia, habló de las problemáticas del equipo, la ilusión de ascender para volver a jugar la Copa Entre Ríos y la relación con Gustavo Bou, su cuñado.


¿Cómo estás? ¿Cómo se preparan para el partido de esta noche?
- Bien, con un poquito de calor. Hace cinco minutos salí de trabajar y estoy yendo a mi casa porque tengo que armar el equipo para la noche.

¿Qué nos podés contar del presente del equipo? ¿Dolió la eliminación de la Copa Entre Ríos?
- La eliminación de la Copa fue un golpe duro, más que nada para algunos chicos que vinieron como refuerzos por ese torneo y que, lamentablemente, no pueden jugar de local, entonces quedan colgados hasta el año que viene. Institucionalmente estamos dolidos pero, a la vez, contentos por la instancia a la que llegamos con el club a fuerza de pulmón. Sarmiento es un club de barrio que depende exclusivamente del presidente y del cuerpo técnico. Tenemos alguna ayuda del secretario de deportes Marcelo Cresto, con el tema de los colectivos y un par de cosas más, pero el tema monetario siempre salió del presidente y de los jugadores.

¿Tienen que trabajar de otra cosa además de jugar al fútbol?
- Si, los jugadores de Sarmientos todos trabajan, del club no cobra ninguno. Es más, al partido de esta noche, por ejemplo, hay cuatro o cinco que no pueden ir a jugar porque salen tarde de trabajar. Todos trabajamos y eso nos complica los horarios de entrenamiento también. Hacemos doble turno para que los que no pueden entrenar en el horario de la siesta lo hagan a la noche y viceversa. Nunca pudimos tener el equipo completo como para entrenar.

¿Y cómo hacen?
- En el horario de la siesta entrenan cinco/ocho jugadores, hacen pasadas, todo físico, y los que entrenan a la noche, cuando puede ir el profe, porque él también trabaja durante todo el día, hacemos también parte física, pero como somos muchos más, de vez en cuando podemos hacer un fútbol. Pero nunca podemos tener los once titulares para entrenar.

¿Se encuentran directamente en la cancha el día del partido?
- Exactamente. Por ejemplo, en el partido de los octavos de final, que jugamos contra Herrera, la ida y la vuelta tuvimos que jugar un día miércoles porque el domingo, partido de ida, en Herrera llovió, hubo tormenta eléctrica, y entonces decidieron suspenderlo. Lo pasaron para el miércoles y uno de los que venía siendo titular, por temas laborales, no pudo viajar. Y el domingo, cuando jugábamos el partido de vuelta en Concordia, llovió también, y nuestra cancha cuando llueve se inunda, no es un gran campo de juego, caen dos o tres gotas, se inunda y es imposible jugar. Tuvimos que jugarlo un miércoles también, a las ocho de la noche, y este chico que no pudo viajar a Herrera acá en Concordia tampoco pudo jugar porque sale a las nueve de la noche de trabajar. Eso lamentablemente a él le costó la titularidad. Acá llovió el día viernes y el domingo la cancha era una pileta. El presidente, el técnico, Weinzettel, que es uno de los centrales, que vino de refuerzo, dos chicos más y yo, desde el viernes hasta el sábado hasta tres/cinco de la tarde estuvimos sacando agua de la cancha para poder jugar el domingo. Esas son cosas que nos enorgullecen en el sentido de las ganas que le ponen los chicos a lo que fue enfrentar esta copa.

¿Qué es lo que más los motiva a ustedes?
- Sarmiento está jugando en la segunda división de la Liga de Concordia, en la B. Cuando entramos a la copa fue un premio para los chicos del club porque el año pasado perdimos la final del ascenso por penales, pero el equipo que salió campeón, que tendría que haber jugado la copa, no quiso participar por problemas monetarios y nos lo ofrecieron a nosotros por ser subcampeón. En una reunión que tuvimos dirigentes, cuerpo técnico y los referentes del club lo decidimos, con la colaboración de todos, como acá se hacían polleadas, para vender, para recaudar fondos, rifas y montones de cosas... Por ejemplo, el club cuenta con un gimnasio que se alquila y por mes nos van dando un efectivo, también hay un comercial, un campeonato nocturno...

Todo lo posible para recaudar.
- Exactamente. El premio para nosotros fue participar de esta copa. Sinceramente acá en Concordia mucha fe no nos tenían por pertenecer a un equipo de la B, por cómo veníamos jugando y esas cosas. La verdad sorprendió mucho hasta qué instancia llegamos, a los mismos jugadores también. Quedamos muy dolidos con el tema de la eliminación, pero ahora el objetivo es ascender. El campeonato de la B está dividido en Apertura y Clausura. En el Apertura tuvimos la suerte de salir campeón; ahora tenemos tres partidos menos por el tema de la copa, que esta noche se juega uno pendiente, y estamos con chances todavía de poder volver a salir campeón. Al salir dos veces campeón no ascendés directamente, pero tenés doble ventaja deportiva a la hora de llegar a la final. Todo el mundo sueña con el ascenso a Primera, pero el segundo premio de salir campeón es volver a jugar la Copa Entre Ríos el próximo año, entonces la meta es ascender y volver a entrar en esta copa para tener revancha. Esta vez vamos a prepararnos mucho mejor.

Sos el cuñado de Gustavo Bou. ¿Cómo es tu relación con él?
- Con Gustavo la mejor de todas, más allá de que yo sea más grande que él siempre me da consejos, varias veces me ha llevado a los entrenamientos de Racing para que yo vaya viendo lo que son los entrenamientos de arqueros. Él se portó muy bien con el club al donarnos un equipo completo del Tijuana, con el que estuvimos jugando los últimos partidos. Eso fue cuando él volvió a Racing, ni bien llegó a la Argentina se vino para Concordia a traernos el equipo, un regalo que le hizo a la institución y que lo apreciamos un montón. Todos los chicos que jugaron con la remera esa, la original, quedaban con la boca abierta por la calidad. Acá muy pocos clubes tienen la posibilidad de tener un equipo de calidad, nosotros nunca lo tuvimos antes porque obviamente es mucho dinero. No se la querían sacar. La primera vez que la usamos fuimos a jugar a Feliciano y nos querían cambiar las camisetas porque quedaron enloquecidos, pero lamentablemente les teníamos que decir que si se las cambiábamos directamente no volvíamos más a Concordia porque nos iban a matar, je.

¿Y hablás de fútbol con él?
- Si, hablamos. No soy de preguntarle mucho porque es un mundo totalmente distinto a lo que estoy acostumbrado, pero siempre hablamos de la familia. Lo máximo que le pude haber dicho, que nos reíamos los dos, fue cuando quedamos afuera el domingo, que él estaba acá en Concordia, había venido a pasar el fin de semana y fue a la cancha. Agarra y me dice "qué mal que jugaron, ¿cómo van a perder así?", y le digo "mirá, si vos lo traés al Racing que perdió con River le hacemos veinte, así que ni me hables". Nos matamos de risa.

Decías esto de los mundos diferentes. ¿Tuviste la chance de jugar en alguna categoría mayor?
- Si, a los 16 estuve jugando un año en Unión de Santa Fe, en la Reserva, y fui un par de veces al banco de Primera, dos o tres veces, cuando estaba en la B. Lo tuve de técnico y coordinador al Profe Gugnali, que estuvo en la Selección, de entrenador de arqueros lo tuve al famoso "Araña" Maciel, pero lamentablemente estuve un año por problemas personales e institucionales y me tuve que volver. El año que volví me puse a jugar en Concordia en un equipo que jugaba el Argentino C, en los primeros años que se inauguró, y tuvimos la suerte de ascender al Argentino B. Ese año, para ascender, prácticamente tenías que jugar alrededor de treinta partidos y viajabas a nivel nacional. Tuvimos que viajar a Formosa, Misiones, Salta, a jugar todos esos partidos de cuartos de final, semifinal... La verdad que fue una experiencia inolvidable.

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