ENTREVISTAS | DANILO RINALDI

Danilo Rinaldi, jugador de La Fiorita y San Marino, y un mano a mano imperdible: su vida lejos del país, representar a otra selección y la esperanza de volver para jugar al fútbol.


¿Cómo es un día en tu vida?
- El día es normal, como el de cualquier persona. Acá trabajamos a la mañana y a la tarde entrenamos. El día empieza a la mañana, cuando voy al trabajo, vuelvo a casa, y después, a la tarde, nos juntamos a entrenar. Todos los jugadores tienen otro trabajo aparte del fútbol y el horario justo es a las 7, cuando todos terminan sus actividades, para poder entrenar.

¿Y cómo es la vida en San Marino?
- El lugar es hermoso, desde el día en que llegué me impactó, es tranquilísimo, siempre lo comparé con mi pueblo porque estás tranquilo por la calle, podés dejar la bicicleta afuera, estas cosas que pasan en los pueblos que capaz en otros lugares no las encontrás... Es seguro, andás tranquilo.

¿Cómo llegaste allá? ¿Esperabas permanecer todo este tiempo?
- Se dio por parte de mi primo que vine a San Marino, yo estaba en Argentina, jugando el Argentino B en La Emilia, se me terminaba el contrato, y, hablando seguido, me comentaba de la idea de que él se venía a San Marino y me convenció; al principio era todo una aventura tanto para él como para mí, él venía a trabajar y a jugar al rugby, ya sabía, pero yo, en cambio, venía atrás de él. Después, cuando llegué acá, me consiguió un club para entrenar y empecé a trabajar también con él. Fue a mitad del 2008 esto, cuando yo me vine, y era una aventura, sinceramente no tenía pensado quedarme tanto tiempo, pero después de cinco meses de estar acá llegó lo de la Selección y digamos que ahí ya me entusiasmé y me gustó la idea de poder jugar contra los grandes de Europa, participar de eliminatorias y todas estas cosas.

¿Cuando llegaste sabías que ibas a tener que dedicarte a otra cosa más allá de lo futbolístico?
- No, porque no conocía muy bien. Te digo la verdad, no conocía tanto tampoco de la Selección, en sí, pero cuando llegué, mi primo, con los contactos que me puso, me explicó que la liga era semi-profesional, que los jugadores aparte del fútbol tenía cada uno su propio trabajo, y, como saben, la liga sigue igual, los jugadores siguen siendo semi-profesionales y cada uno tiene su propio trabajo, aparte del fútbol.

¿Llegaste con una base de italiano o tuviste que ir aprendiendo con el correr del tiempo?
- Tenía una base de italiano, había hecho, en Argentina, un curso de dos meses y medio... Pero igual cuando llegué no entendía absolutamente nada, je. Me acuerdo que en los primeros meses, en los entrenamientos con el club, corría solo, atrás del grupo, porque aparte de que no entendía cuando me hablaban no hablaba tampoco, así que estuvo difícil al principio con el tema del idioma. Aparte, los chicos sanmarinenses son un poco cerrados, así que me costó, pero como estaba con mi primo entre los dos podíamos superar esos momentos.

¿Tu primo sigue allá?
- No, se volvió hace cuatro o cinco años, más o menos. Se volvió a vivir en Argentina.

¿Hablás con familiares o amigos sobre la realidad del país?
- Si, cambiaron muchísimas cosas. Estuve en diciembre del año pasado, para las fiestas, que pudimos ir con mi mujer y mi nene. Igual estoy siempre en contacto con mi mamá y mis amigos, y también miro siempre la Superliga.

¿Las cosas cambiaron para bien o para mal?
- De lo que me comenta mi familia no se escuchan buenas cosas. Cuando hablo con mis amigos también, el tema del trabajo, de la vida, como todos saben, aumentan las cosas, uno tiene problemas para llegar a fin de mes... Lo que me sorprendió mucho, te digo la verdad, es que aparte de estos problemas noté que la gente está muy dividida políticamente hablando, ya no podés opinar nada que enseguida se empieza a discutir, se termina mal, y no me gustó esa parte. En el pueblo mío hay 3.000 personas, se conocen todos y no está bueno que, por una ideología, termines no hablándote más con la gente que después te cruzás todos los días en el supermercado.

Conociendo cómo son las cosas y lo cómodo que estás allá imagino que no se te pasa por la cabeza volver...
- La verdad que en este momento estoy muy bien acá, es un país tranquilo, donde hay mucha seguridad, y con el nene chiquito, estando bien con el trabajo, el club, la Selección, que cada mes me toca jugar partidos internacionales... Estoy bien acá, por el momento no se me cruza la idea de volver. Tuve siempre la esperanza de volver a jugar al fútbol de allá, de Argentina, porque la verdad que la pasión y esas cosas faltan, el fútbol no lo sienten tanto como en Argentina, pero estoy bien acá y pienso en seguir por un par de años.

¿De qué consta el trabajo que realizás fuera de las canchas?
- Trabajo en una fábrica de muebles, la misma en la que trabaja Adolfo (Hirsch), pero trabajo en otro sector. Consta en hacer los tamaños de madera para las diferentes cosas, muebles, cama, todas esas cosas.

Llegaste hace varios años y tuviste que nacionalizarte a los pocos meses.
- Si, me tuve que nacionalizar para jugar en la Selección porque se necesita pasaporte. El masajista que tenía en el club al que había llegado era también fisioterapista de la Selección y fue él el que me pidió el turno para hacer el pasaporte y todos los trámites.

¿Te seguís sintiendo argentino?
- Si, sigo siendo argentino. Por ahí, capaz que en estos años, he cambiado muchas costumbres, pero el ser argentino uno lo lleva siempre adentro, las costumbres nuestras, del mate, del asado, nunca las cambié.

¿Se dificulta conseguir asado y mate allá?
- No, por suerte, como todos tienen dos trabajos, capaz que en el club te encontrás a alguno que trabaja en el super o es carnicero, así que tuve la posibilidad de, cuando estábamos con mi primo, conocer un chico que nos hicimos amigos, trabajaba en una carnicería y nos preguntaba cómo era el asado, así que me hacía pasar atrás, le decíamos los cortes que queríamos y nos daba la carne.

La Selección tiene un historial negativo y se hizo famosa por esto. ¿Qué representa jugar en San Marino?
- Te digo que, más allá de los resultados, es algo increíble, algo hermoso, y que estando en Argentina no me hubiese pasado nunca. Lo hago con mucho orgullo. Cuando represento a la Selección de San Marino es como si representara a la Selección Argentina, lo hago de la misma manera, doy siempre todo, como lo haría cualquier chico argentino, porque sabemos que la pasión por el fútbol con la que uno nace allá no es la misma que la del resto del mundo. Con el tema de los resultados, al ser una liga semi-profesional y uno no estar ligado todo el día al fútbol, pensando solo en eso, la parte física en nuestros partidos se nota muchísimo... Hemos perdido o empatado partidos en el último minuto por no poder aguantar los noventa minutos.

¿Qué es lo más grande que te tocó vivir desde que jugás en la Selección?
- Fue Wembley, toda la semana previa y los días después, porque me acuerdo que en Argentina pasaron el partido y tenía a mi familia y a mis amigos que me escribían, que se juntaban a ver el partido, y la verdad que fue algo hermoso. Otro día que no me voy a olvidar fue el del debut, acá en casa, contra República Checa, y estaba mi mamá en la tribuna, fue algo hermoso. Después, enfrentar a jugadores que nunca me hubiese imaginado, porque jugás contra las selecciones más grandes de Europa y jugadores que ves todos los fines de semana en los partidos, y después, de un día para el otro, estás saliendo a la cancha para enfrentarlos.

¿Sos de seguir el fútbol argentino o te gusta más mirar el de Europa?
- Yo miro todo el fútbol. Los otros días me quedé mirando Boca - Central hasta las dos de la mañana, por el cambio de horario, pero después miro la Liga Inglesa, Italiana, Española... Me gusta mucho el fútbol y me he criado mirando fútbol, veo siempre, todo.

Hace un par de años tuviste una oferta de Gimnasia de Jujuy y también te pasó algo negativo en China. ¿Cómo fueron estos dos sucesos?
- Lo de Gimnasia me salió por medio de un representante argentino con el cual estuvimos hablando, evaluando, yo quería algo más seguro y el club quería que vaya una o dos semanas a prueba, así que se me complicaba pedir en el club y en el trabajo para irme; aparte, hablándolo con mi mujer después decidimos no hacer tanto lío. Lo que pasó en China ahora lo tomo como que ya está, ya pasó, pero en ese momento, si hubiese tenido al representante adelante lo hubiese matado, je, porque fue una experiencia linda pero negativa, porque lo que podría haber hecho o firmado, por medio de otra persona, no se pudo dar. Lo que me deja tranquilo es que en la parte futbolística, en esa experiencia, me sentía bien, así que la amargura que tengo es esa, porque podría haber estado jugando ahí o haber cambiado de destino unos años después.

Te está yendo muy bien en La Fiorita. ¿Qué te parece la actualidad del equipo? ¿Qué tan pareja es la actividad?
- En La Fiorita estoy bien, es uno de los mejores clubes de acá, de San Marino, y hace varios años venimos ganando. Esto nos permite enfrentarnos también con clubes de Europa y Champions League de ligas son más o menos como las nuestras, así que en los últimos años hemos visto un crecimiento bastante grande y esperemos seguir creciendo y que los clubes lo sigan haciendo para poder llevar así a la Selección a otro nivel.

¿Cómo es tu relación con Adolfo (Hirsch) y qué tan importante es coincidir con un argentino en San Marino tanto dentro como fuera de la cancha?
- Con Adolfo nos conocíamos de Argentina, él es de un pueblo cerca del mío y hemos jugado de chicos al fútbol, con los amigos, en contra o juntos, y hemos hecho un año de escuela juntos. Yo me fui a jugar a Buenos Aires, a Chacarita, en inferiores, y él se fue a Banfield, así que ahí nos separamos pero siempre ligados por el tema fútbol. Después, en 2008, cuando yo llegué acá, él me escribió que quería venir, también a probar, y un año después llegó a San Marino, así que por destino o no se cómo llamarlo nos volvimos a juntar acá. Siempre estuvo en el medio lo futbolístico, porque buscamos jugar juntos y hasta el año pasado, y ahora hace ya un año y medio compartimos club, es una experiencia muy linda.

El otro día Adolfo (Hirsch) me comentaba que, una vez que deje la actividad, le gustaría seguir viviendo allá para ayudar a hacer más profesional a la Selección. ¿Tu pensamiento es el mismo o te gustaría dejar el país y volver a Argentina?
- Coincidimos también en eso, la idea mía también es la de hacer el curso de entrenador para poder ser técnico, siempre seguir ligado al fútbol después de una vez terminada carrera. No quedan muchos años, así que ya estamos pensando también en eso con él. La idea es seguir ligado al fútbol, después, si es acá, en Argentina o en otro lado, por mi parte yo no tendría ningún problema. Me gusta el fútbol, viví siempre para el fútbol y lo haría en cualquier parte del mundo.

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