ENTREVISTAS | FABIÁN CARINI

El ex arquero Fabián Carini y un mano a mano imperdible: su carrera, jugar en Peñarol y Uruguay, sus hijos, Muslera e Israel.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Yo me retiré en enero del 2017. A la semana me llaman de la producción de Fox Sports Radio de aquí, de Uruguay, para ver si me interesaba estar con ellos. Me tomé un tiempito para analizarlo y acepté, y prácticamente hace dos años que estoy con ellos, en el programa, que es muy parecido a lo que se hace en Argentina. También estoy en un staff técnico en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), que todos los meses se entregan premios al mejor jugador del mes, al mejor gol, al mejor juvenil... Y después hay un proyecto que recién está en pañales en Uruguay, que es el de armar una Liga Senior, de jugadores retirados, así que estamos en esos proyectos.

¿Más allá de este trabajo sos de ir a la cancha o de ver fútbol en tu casa?
- Te voy a ser muy sincero porque lo dije acá también. Cuando me retiré yo pensaba desaparecer del ambiente. No se cómo es en Argentina pero básicamente debe ser muy parecido a Uruguay, un ambiente entreverado, complicado... Pero después que acepté lo de Fox me vino lo de la AUF y ahora esto. Ya en mi última etapa como jugador sinceramente miraba muy poco fútbol, me fui preparando como para dejarlo y estiré mi carrera dos años y medio con mi último entrenador, que fue Jorge Giordano en Juventud de Las Piedras. Si hoy me decís entre ver una película y un partido de fútbol, te miro una película. Obviamente, no te voy a mentir, semifinales de Copa Libertadores las miro, de Sudamericana también, partidos importantes de Champions... Pero básicamente me pasa eso hoy en día.

Te fuiste de muy joven a Europa y volviste a tu país diez años después. ¿Cuánto notás que cambió el fútbol hasta este entonces?
- A mí me tocó irme en enero del 2001 a la Juventus y en ese momento los equipos estaban económicamente complicados, había deudas con los jugadores, con los funcionarios, muy poco material, en infraestructura estábamos complicados... Y volví en el 2011, a Peñarol. Tengo que decir la verdad: en infraestructura se mejoró, no mucho, pero hasta el día de hoy pasa más o menos lo mismo, se le debe a los jugadores, algunos equipos están bien, que son los mínimos, pero después material falta, ropa para poder entrenar medianamente bien en invierno también, no todos pero la gran mayoría no están en condiciones de ser equipos profesionales, pero bueno... Es el fútbol uruguayo que tenemos. Ojalá que todo esto de la intervención pueda ser para mejor, como ocurrió en Argentina y en otros lugares, y que sobre todo el jugador de fútbol sea respetado. Es complicado a veces cuando te deben dos tres sueldos porque la luz, el agua y el colegio de tus hijos no te espera, vos eso lo tenés que cumplir todos los meses y lamentablemente acá hay gente que la pasa mal.

¿Te acordás cómo fue el cambio de Montevideo a Turín esos primeros días?
- Yo tuve el privilegio de compartir vestuario en la Selección con Paolo Montero, que ya estaba en la Juventus y eso me ayudó muchísimo, también con Daniel Fonseca, que también estaba, también Fabián O'Neill, Marcelo Zalayeta... Eso para mí fue una ventaja, porque cuando uno llega a un país, una ciudad y un equipo nuevo, con lo que significaba llegar a la Juve, ellos me ayudaron mucho y se me hizo medianamente fácil porque tuve la posibilidad de, ni bien llegar, ya meterme en el grupo, estar convocado y jugar partidos. Jugar en la Selección Mayor también me dio la posibilidad de tener un nombre medianamente conocido y me respetaban, desde ese punto de vista también me adapté rápido. Italia es un país que, por el tema del idioma, en dos o tres meses por lo menos entendés y podés hablar un poco. Obviamente que el cambio de Danubio a la Juventus fue grande, no es como acá, ahí pensás solo en el fútbol, tenés toda la organización y el jugador solo se tiene que preparar para poder rendir el día del partido.

No te tocó jugar tanto en la Juventus pero después te llegó una oportunidad muy importante de Bélgica...
- Si, lo que pasa es que yo también tenía un objetivo, que era tener minutos para seguir estando en la Selección, eso fue básicamente lo que me llevó a tomar la decisión de irme, porque si bien los dirigentes y el entrenador de turno, que era Marcelo Lippi, no querían que me vaya, yo les planteé la situación, les dije "estoy en la Selección, necesito jugar, tener minutos para ser competitivo y no perder ese lugar". Algunos lo entendieron, otros no, pero en Bélgica se dieron muchas cosas... Fue una ciudad maravillosa, uno estaba jugando, se sentía con confianza, la familia, en aquél momento, mi señora estaba muy bien ahí, y hasta el día de hoy tengo grandes amigos de Bélgica que han venido a mi casamiento en el año 2003 desde allá, que cuando puedo voy a saludarlos. Como experiencia y como lugar fue muy lindo.

Volviste a Italia para jugar en el Inter y en el Cagliari, donde tampoco pudiste sumar tantos minutos. ¿Cómo fue el aprendizaje que tuviste en la Serie A?
- Después de mi segundo año en Bélgica se abre la posibilidad de volver a Italia ya con 24, 25 años, y dije "¿por qué no? Una segunda oportunidad en el fútbol italiano para ver a qué altura estoy de los grandes arqueros con los que me tocó compartir vestuario". Porque me tocó en la Juve con Van Der Sar y con Buffón, en el Inter con Francesco Toldo y Julio César... Y si bien en el Inter jugué algún partido más que en la Juve, el tema del arco es complicado, porque juega uno y el otro lamentablemente tiene que esperar. Pero como experiencia y como país me tocó llegar al fútbol italiano en un buen momento, donde había equipos muy duros, donde la competencia era muy buena, me tocó toda la época del Calciopoli, de los jugadores de la Juve que se fueron para el Inter, Ibrahimovic, Vieirá... El Inter empezó a ganar el Scudetto, la Coppa Italia, la Supercoppa, más adelante ganó la Champions... La verdad que muchas amistades hasta el día de hoy las tengo, muchísimas son argentinas, así que como experiencia fue espectacular. Siempre digo lo mismo: uno deja de jugar al fútbol y lo más importante son las amistades que puede haber hecho. Yo me fui en el año 2007 de Milán y, hasta el día de hoy, sigo teniendo contacto con la mayoría de ellos.

Siguiendo con un repaso de tu carrera, ¿cómo viviste el descenso con Murcia?
- Después de la Copa América 2007 en Venezuela se abre la posibilidad de llegar al Real Murcia, un equipo que tenía cien años de vida y una gran cantidad de años la pasó en segunda división, y era una linda oportunidad, un desafío. Cuando llegué y saludé al entrenador ahí me di cuenta que no iba a jugar, porque cuando me dio la mano nunca me miró la cara, y dije "bueno, acá va a estar complicado el tema". El equipo arrancó muy bien la primera rueda, en la segunda se empezó a caer, el entrenador se fue, vino Javier Clemente y ahí tuve la posibilidad de jugar ocho o nueve partidos pero el equipo estaba bastante entreverado y ahí nos fuimos a segunda. Son esas cosas del fútbol, que pueden pasar. Después me quise quedar para tener una revancha en el club, había terminado jugando, pensé interiormente que me iban a dar la posibilidad y tampoco me la dieron; tenía un contrato de cuatro años y me quedé dos. Después ya me vine, pensando en tener minutos y en estar en la Selección, para Brasil, para el Atlético Mineiro.

¿Y cómo fue ese paso por el Mineiro?
- La realidad era tratar de tener minutos y se presentó esa posibilidad. El entrenador me quería y no lo dudé, eso es importante, que el entrenador que pida. Llegué con el torneo avanzado y terminé jugando los últimos partidos. El equipo clasificó a la Sudamericana y después hubo un cambio de entrenador, ahí vino Vanderlei Luxemburgo, y es lo que siempre digo: el entrenador tiene sus jugadores y arma los equipos para ganar. Con él no tuve minutos y ya empecé a analizar la posibilidad de volverme para mi país. En el Atlético Mineiro estuve diez meses.

¿Qué tan importante era para vos la posibilidad de jugar en Peñarol?
- Cuando llegué era otro sueño cumplido. En mi época, en los años noventa, cuando uno empezaba a jugar, los sueños que uno tenía eran jugar en la Selección y en equipo del que uno era hincha, en este caso Peñarol. Hoy en día, como el mundo ha cambiado, hay muchos jugadores que ya ni piensan en eso, sino en irse a Europa, tratar de hacer dinero, si pueden saltarse la Selección se la saltan, si pueden no jugar en los equipos del que son hinchas también... Es todo respetable porque esta es una carrera corta y uno nunca sabe hasta cuando va a poder jugar, pero eso es lo primero que se me vino a la mente, haber cumplido un sueño. Era Diego Aguirre el entrenador y se llegó a la final de la Copa (Libertadores), pero lamentablemente me tocó esperar, pude jugar en el arranque contra Independiente, que perdemos en Avellaneda 3-0, y ahí me agarro una pubalgia que me tuvo los dos años que estuve en Peñarol, increíblemente. Me fui de Peñarol para Ecuador, al Deportivo Quito, y no me preguntés qué pasó que se me fue, esas cosas de la vida que a veces pasan... Como experiencia fue buena, tal vez no tanto en lo deportivo, si bien jugué algún que otro partido no era lo que uno esperaba.

Por la pubalgia y varios motivos más debe haber sido importante para vos Deportivo Quito porque después llegaron los niños también...
- Si, es un poco como decís. La verdad que la experiencia en Ecuador fue muy buena, estaba Rubén Darío Insúa de entrenador y fue un año maravilloso en lo deportivo, porque el equipo peleó el torneo todo el año, contra Emelec, contra Barcelona, con una situación económica bastante complicada porque cambiamos como tres o cuatro veces de presidente, que fue todo una vergüenza eso, pero el equipo se hizo duro, se concentró, trató de hacerlo de la mejor manera. Pero creo que no fuimos ni por lo deportivo, creo que el de arriba nos mandó ahí por otra cosa, porque nosotros estábamos intentando tener hijos y por diversas razones no podíamos, los dos estábamos sanos para hacerlo y no se podía, y fuimos a ver a un médico, que hasta el día de hoy lo llamamos y le agradecemos. El médico no entendía por qué no quedaba embarazada mi señora, y cuando nos vinimos de vacaciones quedó naturalmente. Obviamente que hicimos muchas inseminaciones, muchos In Vitro, y no se podía, pero cuando nos vinimos para acá se ve que despejamos un poco la cabeza también y mi señora quedó embarazada natural. Ahí vino Alessandro, que hoy tiene cuatro años, y después tenemos otro más chiquito que te da vuelta la casa, que se llama Luca, que va a cumplir dos años en noviembre.

Y cuando vuelven al país se da lo de tu señora y estuviste muy cerca de jugar al fútbol...
- Si, mi señora pasó un embarazo espectacular hasta las veinte semanas. Un día estábamos en la playa y me dice que le empieza a doler la cabeza, un dolor insoportable, que te lo resumo para no hacerla muy larga. Llamamos a la ambulancia, la vinieron a ver, nos decían que podía ser producto del embarazo y de una serie de cosas. En un momento ella me dice "Fabián, por favor llevame al hospital porque yo este dolor de cabeza no lo tuve nunca en mi vida". Cuando estamos llegando empieza a hacer convulsiones y la trasladamos de Maldonado a Montevideo, donde le hacen una resonancia, una tomografía, y ahí se descubre que se le había explotado una venita en el cerebro y que eso le produjo un ACV, una neurisma cerebral, embarazada de veinte semanas. Y bueno, ahí empezó una historia de vida que uno no le desea a nadie que pase por esas situaciones. Conclusión: tuvo 21 días en el CTI (Centro de Tratamiento Intensivo del Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela) y una semana más en piso, con todos los vaivenes que uno puede llegarse a imaginar estando en una sala de CTI. Hoy lo podemos contar; si ves a mi señora no creés que vivió eso porque los médicos especializados te dicen que el 50% de las personas se mueren, lamentablemente, y el otro 50% quedan con mucha dificultad para el habla, los movimientos, etcétera... Y ella está impecable. Eso es un milagro, como nos dijeron los médicos. A partir de ahí mi vida cambió. Yo ya tenía más o menos pensado no jugar más al fútbol, imaginate cuando pasó esta situación directamente ya no quería jugar más. Ahí fue cuando vino Jorge Giordano, que siempre le digo y le agradezco que me alargó la carrera dos años y medio más.

No se si te lo pusiste a pensar, pero lo increíble es que si vos colgabas los guantes en ese momento no te lesionabas después en Juventud...
- (risas) Bueno, esa también es una historia... Cuando ya mi señora estaba bien, después de ese proceso, tenía el proceso de la rehabilitación, de los cuidados, etcétera, y un día estábamos sentados acá en casa y le digo que no jugaba más al fútbol, a lo que me dice "vos no te podés retirar así, vos te tenés que retirar adentro de una cancha". Y bueno, con el empuje de la familia y de los amigos dije "¿por qué no?". Era joven todavía, pero los primeros seis meses fueron durísimos porque te podrás imaginar que estaba entrenando pero mi cabeza estaba en otro lado, esa es la realidad. Si bien el equipo venía muy bien, me costó, pero de a poquito fuimos saliendo, el cuerpo se acomodó nuevamente y capaz que no me hubiera lesionado la espalda, pero bueno, es producto de tantas batallas, de partidos, de golpes, de entrenamientos...

A principios de 2017, días después de que firmaste con Wanderers, ¿cómo fue el momento de la decisión del retiro?
- Yo cuando llegué a Juventud tenía claro de que iba a ir semestre a semestre, iba a jugar un torneo, a ver cómo estaba, y así fui. Pasaron dos años y medio cuando llega la posibilidad de ir a Wanderers, también producto de Jorge Giordano, que dejaba Juventud de Las Piedras y se iba para Wanderers. Me fui para allá y me pasó lo que nunca me había pasado en mi vida: un día me levanto y no tenía ganas de entrenar. Y dije interiormente "bueno, debe ser el cambio de club, la distancia de los entrenamientos que varían un poco", y ta, fui. Al otro día me pasó exactamente lo mismo, pensé lo mismo, pero cuando ya al tercer día me pasó lo mismo fui y lo hablé con el entrenador, le dije "Jorge, hasta acá llegué", y claro, fue una sorpresa para todos. Imaginate que yo había terminado bien el torneo anterior, el arco menos vencido, creo que fue mi mejor semestre de esos dos años y medio, y la gente no entendía nada. Obviamente yo tenía mi nana de la espalda pero me permitía igual seguir un poco, pero me pasó eso, y también me pasó lo que siempre cuento: que se me fue el alma de jugador. Un día me levanté y no quería saber más nada. También fueron muchos años, casi veinte de carrera, desde los 7 años jugando al fútbol, prácticamente treinta años, y me parece que fue un lindo momento como para dejar. Hay gente que sigue jugando y yo tuve la posibilidad de terminar bien en Juventud; fue una decisión dura pero no me arrepiento.

Decís que sos hincha de Peñarol y que fue un sueño cumplido jugar ahí, pero en la carta de despedida no lo nombrás y sí a Danubio, que te formó como jugador. ¿En algún momento estuviste cerca de volver? ¿Te lo habías puesto en mente cuando te fuiste a Turín?
- Bueno, la intención siempre fue retirarme en el club donde arranqué porque llegué a los 10 años a Danubio y estuve hasta los 21, fueron once años y me formó desde todo punto de vista, como jugador, como persona, y me terminé de hacer jugador de fútbol en la Juventus por todo lo profesionales que son. Cuando vine a Uruguay, a la vuelta, después de Ecuador, año 2014, estaba en Juventud. Yo entiendo la situación de los clubes, a veces uno, por más que sea del club, si el puesto está ocupado y hay buenos arqueros, como ocurría en esos momentos, no puede decir nada, y tampoco soy de esas personas, de ser rencoroso ni mucho menos. Entendí la situación, que Danubio tenía muy buenos arqueros, como siempre los tuvo, en todas sus épocas. Después ya estaba bien en Juventud; me hubiera encantado poder haber terminado en Danubio pero a veces las cosas no se dan como uno las quiere, sino como tienen que ser. Se dio así y bienvenido.

Jugaste un tiempo importante en La Celeste. ¿Qué significó representar a tu país?
- Jugar en Uruguay o en la selección de cualquier país me parece que es lo máximo. Uno de chico, en los sueños que uno hace, siempre se pone, por qué no, el día de mañana jugar en la Selección. Viví momentos maravillosos, ya sea en las Juveniles o en la Mayor, tuve la posibilidad de estar en Sub 17, Sub 20, Sub 23, de jugar Eliminatorias, Copa América, un Mundial... Y si me decías que a lo largo de mi carrera iba a suceder esto, cuando era chico yo te iba a decir que eras un loco o un impensado, pero bueno, la verdad que fui un privilegiado de estar en la Selección, de compartir vestuario con grandísimos jugadores, y esto es lo que queda cuando uno deja: el día de mañana, cuando Alessandro y Luca pregunten "papá, ¿vos qué hacías?", yo les diga "fui jugador de fútbol", y ahí tenemos los videítos clásicos, como tenemos todos los jugadores, y el día de mañana mostrárselos a mis hijos. Eso es impagable.

¿Quién es el "Maestro" Tabárez?
- El "Maestro" me parece que hizo un gran cambio de mentalidad, de organización. Si bien por Uruguay siempre han pasado grandes entrenadores, en su momento vino Passarella, que también trató de implantar acá e hizo respetar mucho al jugador uruguayo, me parece que el "Maestro" hoy en día es palabra santa. Se discutía acá si valía la pena hacerle una estatua o no en la explanada de la Independencia y el otro día en el programa, hablando, yo decía que "en la explanada de la Independencia es difícil, porque en este fútbol, que no se tiene memoria, perdés un par de partidos...". Bueno, Uruguay perdió hoy un amistoso con Corea y ya lo están castigando... Me parece que el "Maestro" se merece algo en el Complejo Uruguay Celeste, como otras glorias que tenemos que han pasado por la historia de nuestro fútbol. Ha cambiado muchísimas cosas, el Complejo Celeste, la organización de juveniles, que la gran mayoría llega a la Selección Mayor... Por algo es el técnico que dirigió más partidos, que está en el desafío de poder jugar su quinto Mundial con Uruguay y lo que queremos es que le vaya bien. Tuve la posibilidad de estar con él también y me parece una persona espectacular, que siempre te va de frente, que te dice las cosas como son, entonces eso para el jugador es lo más importante.

Cuando vos estabas con Tabárez ya estaba Muslera, que hasta hoy sigue estando... Una vigencia tremenda de un arquero que tuvo un error en una Copa del Mundo, volvió a su país y fue ovacionado.
- Si, me acuerdo que con el "Maestro" empezamos en el 2006 y a Fernando la primera vez que lo vi él estaba en Sub 20, no se si fue en 2008 o 2009. Y sí, después ya se adueñó del arco. Obviamente que, como todo arquero, estar parado en el arco de la selección uruguaya es complicado, pero me parece que Uruguay tiene muy buenos arqueros, ya sea por Muslera, Campaña o Silva, que son los tres que están hoy en el arco, antes han pasado otros y me parece que Fernando ha tenido un gran rendimiento; más allá del último partido, que está la imagen esa con Francia, del gol de Griezmann, me parece que se fue a Italia, jugó en un mercado que conozco y que no es fácil para un arquero uruguayo, ahora en Turquía es figura, ídolo, en la Selección está afianzado hace muchísimos años y lo que todos queremos es que a él le vaya bien, porque le va bien al país, estamos contentos y sumamos. Ojalá que lo pueda seguir haciendo de la misma manera porque me parece que todavía tiene años en la Selección.

Vos te fuiste a los 21 años a la Juventus. Hace pocos meses, a los 18 años, se fue Franco Israel de Nacional a la Juve, sin jugar en la Primera División de Uruguay. Son tres millones y siguen saliendo grandes jugadores al fútbol de Europa. ¿Qué explicación le encontrás?
- Bueno, lo primero es que es un país futbolero, y segundo es que es un país de exportación. El mercado nuestro no es como el argentino, el brasilero o el mexicano, que te pagan buenos sueldos. Acá, lamentablemente, si uno quiere hacer un poco de dinero o si quiere tener prestigio, una buena carrera, o jugás en Peñarol o Nacional o te tenés que ir. Y después, hablando específicamente de Israel, yo tengo un pensamiento y varias cosas para decir: me parece que al arquero, cuando hay una buena posibilidad de venta, lo tenés que vender, porque sino pasa lo que le pasó a Cubero, que fue Guante de Oro acá en Uruguay, no lo vendieron en su momento y hoy del chiquilín prácticamente no se acuerda nadie; lo mismo le pasó a De Amores, que fue Guante De Oro acá y recién el año pasado se fue para el Fluminense de Brasil; y lo mismo le pasó a Guruceaga, al arquero que estaba en Peñarol, que se fue a Guaraní y ahora volvió porque no tenía minutos y está en Peñarol tratando de volver a tener un espacio. Teniendo posibilidades de venta para mí al arquero está clarísimo que lo tenés que vender; capaz que me escucha un representante o un dirigente y me dice "no, Carini está mal de la cabeza", pero bueno, es un pensamiento. Me parece que el arquero no es un jugador de campo que puede entrar y que si tiene un buen partido se lo lleva a Europa o a estas instituciones... Por algo ponen el ojo en él (Israel), porque obviamente que condiciones tiene, es un gran arquero y tiene la posibilidad de ir a la Filial, de jugar en la Juventus, en la Tercera o en la Primavera, como le dicen allá, así que estuvo bien. Aparte, otra coas: acá está Esteban Conde, está Mejía, y a veces es complicado para el arquero, porque Conde, si no se va, con el nivel que tiene, va a seguir jugando dos o tres años más, ¿e Israel qué iba a hacer? ¿Iba a estar esperando su oportunidad? Me parece que cuando hay una posibilidad de venta al arquero lo tienen que vender.

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