ENTREVISTAS | LUCIANO "TIBU" VÁZQUEZ

Luciano Vázquez, jugador del Al-Shahaniya, y un mano a mano imperdible: su vida, el amor por su perro y su familia, los recuerdos de Flandria, Ñublense y Temperley y el Mundial de Qatar.


¿Cómo es un día en tu vida?
- La verdad es que estamos muy felices con mi familia aquí, en Qatar. Este es el segundo año consecutivo pero ya había estado en 2014, osea que sería el tercer año que estoy en este país. Es verdad que queda lejos, que sus costumbres son raras y tenés que acostumbrarte a muchas cosas, pero bien, tratando de ocupar nuestro tiempo, entrenando aquí... Se entrena mucho de noche por el tema del calor, la temperatura acá ronda siempre los 35/40°, ya sea invierno o verano. En verano, junio/julio/agosto, la temperatura se va muchísimo, estamos hablando de 45/48°, es muy alta, llega a 50° en el horario pico del día. Gimnasio de mañana, llevar a la nena al jardín, leyendo... Se pasa el día así, con amigos que hemos generado, tenemos un grupo de colegas también que están en otros clubes, como uruguayos, y la posibilidad de tener otro argentino, estamos siempre con ellos, pasándola bien y disfrutando este país.

¿Y cómo es la vida en Qatar?
- Personalmente he tenido un camino muy largo y vengo de otro tipo de realidad que. Es como estar en una burbuja y no es la realidad del futbolista, se vive con muchos lujos y hay que estar siempre con los pies sobre la tierra, disfrutándolo, tanto en lo personal como en la familia... Mi hija tiene tres años y empieza a entender muchas cosas. Se vive con muchos lujos tanto en las casas que te dan, en los vehículos que ves... El país es así, es todo muy abundante y uno se acostumbra a vivir en ese entorno. Lo mismo los estadios, son totalmente diferentes a los nuestros, a cómo se vive, cómo lo sienten, los lujos que hay dentro de ellos... Pero bueno, ya uno está totalmente acostumbrado a eso, yo lo disfruto muchísimo pero siempre sabiendo de donde vengo y adonde debo volver.

¿Cómo hacen con el idioma?
- En lo personal me he interesado muchísimo; el segundo idioma acá es el inglés, un inglés muy pausado. En un principio me costó mucho pero el primer año le puse muchísimas ganas en lo que es el aprendizaje, estuve 15/20 días con un traductor, un maestro particular los primeros meses... No me desenvuelvo perfectamente pero sí entiendo un 90% de lo que me hablan y me desenvuelvo muy bien. Mi hija ya es el segundo año que va a un colegio acá y es sorprendente cómo los niños, como una esponja, enseguida captan todo, y está aprendiendo, está en ese camino. Mi señora también, tratando de aprender conmigo, con amigos. El árabe no, es muy difícil, en el club obviamente que todo el mundo lo habla pero también hablan inglés y con nosotros hablan en inglés, solamente los saludos y demás son en árabe, que uno lo tiene que aprender por respeto y lo entiende, porque es lo que más se repite. No ha sido un problema por suerte, al principio si, pero ahora ya no.

¿Qué tan difícil es comer un asado y tomar un mate?
- Eso es depende de cada uno, nosotros nos traemos todo, en un viaje me traigo una maleta exclusivamente para abastecerme durante el año de mate, me traigo mi yerba y mi mate, que eso les sorprende muchísimo. Me ha pasado que estoy en la calle con el mate y la policía venga a investigar qué es lo que estoy tomando; es un país musulmán, donde se tiene que respetar muchísimo su cultura y para ellos no es normal, el alcohol en la vía pública está prohibido, solamente lo permiten en hoteles y en una compañía que pusieron específicamente para los extranjeros y se necesita tener un carnet especial, comprar tu vino y demás si te gusta beber, y también el cerdo, que es un alimento prohibido para ellos... Yo esas cosas las hago en mi casa, salir a tomar mate trato de evitarlo; no es que incomoda pero quizás sorprende demasiado. Solamente cuando vamos a la cancha o cuando estamos en casa tomamos mate tranquilos. Y también hay un supermercado muy conocido, como en Argentina es el Carrefour, y ellos traen carne brasileña, la picanha, o pueden traer costillas cada tanto, que son australianas, y uno trata de comprar lo más parecido a lo nuestro; obviamente la carne ni se acerca a un asado que comemos en Argentina pero nosotros tenemos nuestra parrilla, hacemos siempre, porque nos gusta, porque somos de Argentina y es algo muy típico de nosotros. Ellos comen diferentes, sus comidas tienen mucho picante, comen con la mano, con una sola, la derecha... Y uno cuando se junta a comer con ellos, yo respeto muchísimo su cultura y a ellos le gusta eso. Se respetan horarios de rezo, que son cuatro veces al día; te ponen un sonido en todas partes del país, cada cinco o seis cuadras tienen parlantes grandes donde les marcan el horario, depende siempre de la puesta del sol. Yo respeto muchísimo a ellos; obviamente me sorprenden muchas cosas pero es su cultura, es su Dios y uno lo respeta mucho.

Tu perro Arnold, que te acompañó siempre a todos lados, no está ahora con ustedes, y tu mujer, Guillermina, cuando quedó embarazada, tuvo que volverse a Argentina. ¿Cómo es tener lejos a tu perro y cómo fue esperar a tu hija a la distancia?
- Bueno, con mi perro tengo una historia muy particular que muchos la entienden y muchos no, es un sentimiento que tengo con él muy grande. Es la primera vez que tomamos la decisión de no traerlo porque era muy riesgoso; hoy en día entre Dubai y Qatar están con un problema político que todavía no se resuelve y no está permitido entrar desde Dubai a Qatar ni tampoco al revés, así que decidimos que no porque teníamos que hacer un viaje muy arriesgado, el perro tenía que viajar a Turquía, de ahí a Omán y de Omán hacia acá, muchas vueltas, muchos permisos, entonces esta vez dijimos "no lo vamos a exponer a esto". El viaje anterior había estado más de 35 años en su jaulón grande, especial, que es de viaje, y la verdad que sufrimos mucho, disfrutamos cuando lo vimos llegar pero sufrimos durante todo ese tiempo. Preferimos dejarlo con mi madre en casa, que sabemos que está en buenas manos y todo el tiempo en contacto. Lo extrañamos mucho, no solo yo sino mi señora y mi hija, es uno más de nosotros. Y con respecto a lo de mi señora la verdad que fue duro. Recién el año pasado abrieron un hospital cubano y te permiten, con una cantidad de trámites, que tu hijo pueda nacer acá, pero antiguamente no. Mi señora quedó embarazada y tuvo que irse con mucha anticipación, seis meses antes, y fue duro porque ella estaba embarazada, y uno, más allá de los lujos que te comento, estar solo no le hace bien a nadie, menos para mí teniendo a mi señora embarazada. Pero bueno, lo pasamos y por suerte hoy tenemos la posibilidad de regresar al mismo país y todos juntos.

¿Desde que estás en Qatar has vuelto al país? ¿Qué cosas te comentan de Argentina?
- Siempre estoy en contacto con mi familia y no estoy ajeno a lo que sucede en nuestro país. La verdad que lo vivo con mucha tristeza, porque teniendo un país tan rico como el nuestro, que estemos pasando por este momento no es bueno. Estuve el año pasado entre abril y mayo, casi un mes, en mi ciudad, San Miguel del Monte, pero lo vivo todo el tiempo, con mis hermanos, con mi viejo... La situación que hoy vivimos, cómo en tan poco tiempo hemos tenido tantos cambios y para mal es lamentable y no estoy ajeno a cómo está hoy en día nuestro país. Uno disfruta el momento que vive acá, que es 100% distinto a lo que es en Argentina en seguridad, respeto, lujos y demás, pero se que esto es un momento, algo pasajero, y que uno luego tiene que volver a nuestro país. Seguramente será un cambio grande, no sólo para uno sino también para mi hija, sabiendo que uno acá vive con total libertad y en nuestro país la verdad que las cosas están muy difíciles, pero siempre con la esperanza de que, de a poco, las cosas vayan mejorando y que podamos acercarnos a un país normal.

Mencionabas a tus hermanos antes. Vivieron un Día de la Madre muy lindo, ¿no? Vos marcaste un gol, Matías también y Hernán ganó.
- Si, la verdad que si, un lindo fin de semana. Hoy de mañana hablé con mis viejos, sobre todo con la vieja, que estaba feliz. Uno no está con ella y ella lo sufre igual que yo, a la distancia, pero bueno, había pasado el fin de semana contento y ella sabe más que nadie el amor que nosotros tenemos por este juego, por este deporte o por esta profesión. Ella entiende pero es un poco raro que el Día de la Madre los tres estemos pasando el día haciendo lo que más nos apasiona, pero por suerte pudimos regalarle una alegría más, y qué mejor que compartirlo con ella, no solamente porque es su día sino porque te ha aguantado tanto la vieja que le pudimos regalar un lindo fin de semana.

Con Matías tenés una historia particular relacionada al fútbol...
- Si, la verdad que me quedó y me quedará marcado. Mi hermano se decidió de grande tomar un poco en serio el fútbol, por diferentes cuestiones, porque no se definía bien lo que quería hacer de más joven. En cada charla que teníamos siempre me decía que le iba a quedar esa espina clavada, de no haberlo podido intentar de más joven, de no haber luchado por una oportunidad, porque ni siquiera lo intentó, y eso es lo que él siempre se reprocha. Yo tuve la suerte de, en un club, poder ayudarlo, porque el entrenador estaba completamente enloquecido de que me quede a toda costa. Yo le había contado la historia de mi hermano y me ofreció esa situación, que si yo me quedaba podía fichar a Matías, en un fútbol ya profesional, y darle una oportunidad. Para mí fue muy emocionante porque yo sabía el sueño de él, pero bueno, me salió una oportunidad muy importante en mi carrera, que era salir al exterior, de ir a Chile, a un equipo en Primera División, y mi carrera también había sido muy difícil, muy sufrida, muy larga, con mucho trabajo, yo no podía encontrar mi camino ni mi oportunidad y por suerte se me daba. Estuve entre esas dos situaciones y la verdad que lo lamenté muchísimo; obviamente mi hermano lo entendió más allá de cómo hubiese terminado, si él se hubiese enganchado bien, si hubiese tenido continuidad o demás... Hoy en día siempre lo conversamos, quedó en anécdota y para mí fue lindo.

Dejaste una huella muy importante en Ñublense. ¿Qué recuerdos te quedan?
- De los mejores. Lo recuerdo así porque fue lo que marcó mi carrera, un salto muy importante. Cuando recibí esa oportunidad supe que era lo que venía buscando desde que empecé, que la tenía que agarrar, no la podía soltar porque me había costado mucho. Sabía que iba a encontrar muchos cambios, de ir del ascenso, dos categorías abajo, a llegar a Primera División del fútbol chileno, sabía que iba a ser muy difícil, pero la verdad que me preparé muy bien ese año, le puse lo mejor de mí y salió como lo soñé, realmente, fue increíble, un año muy importante para mí. No solo me convertí en el goleador histórico del club en Primera División, porque nadie había hecho la cantidad de goles que hice, que fueron 25 en una temporada, nunca el club había tenido un goleador en un campeonato de Primera División, y nunca el club había podido vender un jugador en el valor que me vendieron a Qatar. Fue todo muy lindo, el club está agradecido conmigo y es mutuo el agradecimiento, me emociona mucho saber que tienen un predio que su principal cancha lleva mi nombre, tienen cuadros míos con la camiseta por todos los rincones y me llena de satisfacción y de orgullo. Es un cariño muy grande el que tengo por el club y estoy convencido de que voy a regresar en un futuro.

Seis meses antes de que te fueras a Qatar habían llegado ofertas importantes por vos, de Botafogo, de Tigres y de Boca, entre otros. Te hubiera gustado jugar en este último, ¿no?
- (risas) En ese momento a mí me hubiese gustado retroceder en el tiempo, sobre todo en la edad, porque me encontré en una decisión entre lo económico y lo deportivo, y mi carrera fue tan costosa, larga, difícil y sufrida, con muchas trabas, que no podía desaprovechar una oportunidad como la que aproveché. No me arrepiento y nunca me puse a pensar en qué hubiese pasado o qué otro camino hubiese tomado, siempre convencido de que la decisión había sido la correcta. Obviamente que me hubiese encantado, estuve semanas donde, te voy a ser sincero, lloré demasiado, de emoción, porque no podía creer que clubes importantes y otros más estén interesados en contratarme. Estaba tan cerca de poder aceptar una oferta y de convertirme en jugador a ese nivel... Y bueno, lo pensé demasiado y creo que la decisión fue la correcta porque esto es una profesión donde uno tiene que saber aprovechar el tiempo y creo que en ese momento yo prioricé muchísimo la familia, intentar construir mis cosas, mi futuro, y hoy, por suerte, puedo decir que tomé una buena decisión.

Lo que también podés decir es que, finalmente, unos años más tarde pudiste cumplir tu sueño de jugar en La Bombonera.
- Claro, cuando regreso de Qatar, que vuelvo a Ñublense, luego se me presenta otra gran oportunidad, salió una venta a otro club del fútbol chileno como Huachipato, y yo tenía un contrato por dos años. Cuando se me presenta llegar al fútbol argentino primero era Arsenal y después era Temperley, pero la cláusula que tenían que pagar para el fútbol argentino era un poco costosa, y yo veía, con 30 años, difícil que un club apueste a pagar ese dinero. Apareció la gente de Temperley y la verdad que siempre estoy agradecido a ellos porque ha sido un club que conmigo se ha portado muy bien, y tenía eso pendiente. Lo hice por la familia, por mi viejo, porque este camino lo recorrimos juntos y yo se lo que significaba para él, lo que iba a significar si yo jugaba en la Primera División de mi país, sabía que iba a ser algo muy importante y se lo debía, él siempre me va a decir que no pero yo se lo debía porque se el orgullo que él sintió más allá de que era un club chico y que fue un año sufrido. Jugar en el descenso no es fácil para nadie y menos para un equipo más chico, lo sufrimos mucho y lo disfrutamos a la vez. Ver a mi viejo en La Bombonera y yo jugando contra, para mí, el equipo más grande del país, fue un sueño muy lindo que pudimos cumplir juntos y que seguramente, cuando todo esto acabe, lo recordaremos mucho.

Después de tanto sufrimiento en Temperley, que un tiempo más tarde terminó descendiendo, volviste al fútbol de Qatar y ayudaste a tu equipo a ascender con 16 goles en 15 partidos.
- Si, me toca otra situación difícil de decidir, porque Temperley estaba en la Primera División del fútbol argentino y me contacta directamente el mánager deportivo del club diciendo que le gustaría traerme. Obviamente la propuesta era muy buena para nosotros; sabía que el equipo ya estaba en segunda división pero esta vez no vine a Qatar solo por dinero, sino también porque quería sentirme importante, bien, y en ese momento tenía un entrenador en Temperley que no había sido claro conmigo, justo. Me fui con todo el cariño de los dirigentes, inclusive de mis compañeros, pero decidimos cancelar el contrato y llegamos a Qatar. Era apostar a eso, dijimos "vamos a apostar a que nos vaya bien, a intentar subir al equipo, hacer la mayor cantidad de goles posibles, renovar y quedarnos un tiempo". Y bueno, hasta el momento las cosas han salido muy bien, pude ser el goleador del campeonato, salimos campeones a cuatro fechas del final, lo disfrutamos muchísimo y hoy estamos en Primera División también, en un gran momento, así que siempre conforme a la hora de decidir. Las decisiones de los futbolistas tienen que ser lo más acertadas posibles porque el tiempo no es muy largo.

Desde que volviste le hiciste un gol al Bayern Munich y le tiraste un caño a Xavi...
- Si, lo primero fue un amistoso, ellos siempre hacen la pretemporada acá, creo que son los últimos cinco o seis años consecutivos que hacen la pretemporada acá, tanto el Bayern como el Manchester City o los equipos que deciden venir a Qatar. Y bueno, hicieron un partido contra nosotros, obviamente con todas sus figuras y nosotros intentando hacer lo mejor, y ellos no esperaban ese arranque. Fueron los primeros minutos, empezamos ganando con un gol mío, obviamente luego perdemos... No hace falta decir la diferencia porque ya estaba en los nombres, je, pero los primeros 5/10 minutos del partido fueron favorables a nosotros, con un gol, y ellos sorprendidos porque no se imaginaban nunca que iba a suceder eso. Y lo otro fue un partido contra Al-Sadd, que todos saben que Xavi está acá como varias figuras que han venido al fútbol de Qatar, como Sneijder, Gabi, trajeron al holandés De Jong, está Eto'o, vino el "Checho" Batista... Vinieron muchas figuras a esta liga. Y en un partido que nos enfrentamos con ellos, que son el equipo más poderoso de todos aquí en Qatar, me quedó una jugada en el mediocampo, que no soy mucho de hacer esas cosas sinceramente, pero bueno, fue lindo porque era una situación del partido donde estaba muy luchado y le pude hacer un caño. Se que tuvo un poco de repercusión; inclusive, me lo encontré el otro día en una clínica donde se estaba haciendo unos estudios que te pide la Federación, y también había salido en el diario de España, entonces conversamos amistosamente pero obviamente él no le dio importancia.

¿Qué balance hacés del presente del equipo? ¿Qué tan importante es coincidir con Mejía y el entrenador Murcia, los dos de habla hispana? ¿Y cómo es el fútbol allá?
- Es importante tener un cuerpo técnico español; tanto el ayudante de campo como el entrenador de porteros son españoles y eso es importante por el diálogo, por la comprensión, por todo. Es un entrenador que estuvo muchos años en el Atlético de Madrid y que tiene mucha experiencia, y uno sigue aprendiendo. Yo digo que en el fútbol siempre estás aprendiendo, todo el tiempo, siempre hay algo nuevo o un entrenador que te deja algo y yo trato de rescatar eso. Y Álvaro Mejía es el central nuestro, que ya lleva varios años acá, es el cuarto año que sigue en el club, vino del Real Madrid, se quedó acá; yo ya había estado con él en mi primer proceso en el club y tenemos una relación de amistad, que es importante, tiene mucha experiencia, conoce bien el club porque está hace un tiempo, también conocía al entrenador ya anteriormente, entonces generamos un vínculo muy bueno entre el cuerpo técnico y nosotros, más allá de que yo me he hecho amigos acá, que son de aquí. Y miro mucho fútbol, la verdad que me gusta demasiado. A veces pienso que cuando todo esto acabe no sé qué camino voy a elegir, pero me gusta mucho, miro todos los partidos. A veces mi señora me dice "¿qué estás mirando?", y miro todas las ligas, encima acá que pasan muchas ligas trato de mirar la de Dubai, la omaní... Me miro todos los partidos, conozco a todos los jugadores, me preocupo por los partidos que voy a enfrentar y demás. Por ejemplo, cuando voy a enfrentar a un equipo, acá están repitiendo todo el tiempo a los partidos, entonces me lo vuelvo a mirar. Lo mismo que el nuestro, yo termina nuestro partido, que por lo general se juega siempre tardecita/noche, y después de cenar obviamente uno no se puede dormir y yo me quedo tranquilo mirando nuestro partido, repasando... Soy muy obsesivo en eso, en corregir errores, a ver qué es lo que uno hizo bien y mal. En ese sentido no voy a cambiar nunca. Por ahí al fútbol aquí lo toman de otro lado los locales, el fútbol para ellos es su segundo trabajo, por lo general tienen otro que es de mucha importancia por ser originales de su país, el dinero del fútbol para ellos no significa nada porque tienen mucho y con dinero no los convencés, solo vienen a jugar como un hobby. Están permitidos cuatro extranjeros, que ellos le llaman profesionales pero son extranjeros, porque, por lo general, todos son profesionales, y hay jugadores de gran nivel, que le ponen muchísimas ganas, muchísimo profesionalismo, pero que se contagian solamente por querer ganar, por querer mejorar, por dinero ellos no. Acá llegan a poner premios muy grandes por un partido de fútbol, que para uno es muy importante, y para ellos la verdad que no, pierden un partido y se van a un restaurante con sus amigos, se van a disfrutar, son así, y nosotros lo vivimos y lo sentimos de otra forma. A veces cuesta mucho, por eso tratan de traer latinos, jugadores brasileños, argentinos, españoles, uruguayos, que sientan un poco el fútbol, que puedan contagiarlos de a poco, y uno está todo el tiempo en eso, en mantener la intensidad del trabajo en la semana, los fines de semana, que no se te relajen un segundo... Me ha pasado estar antes de un partido o en el entretiempo y que agarren el teléfono, entonces ya me pone loco, porque uno está muy concentrado, muy metido en el partido, y lo sufre. Pero han mejorado mucho desde mi primer proceso hasta hoy y yo creo que esto del Mundial que se viene acá, por todo lo que se está generando alrededor, también los motiva muchísimo más.

¿Cómo es la preparación para el Mundial de Qatar?
- La preparación viene ya de hace 7/8 años atrás. Es increíble cómo es todo, cómo están construyendo los estadios nuevos donde a uno le toca jugar, son todos con aire acondicionado, última generación, encontrás cosas en un estadio que no te imaginás, hidromasaje, yacuzzi, salones de videos, máxima tecnología en todo, en tu asiento donde te cambiás, alfombras rojas hasta la salida, que son cosas que uno no está acostumbrado a ver, sinceramente. Están construyendo unos estadios... Que va a ser un éxito lo del Mundial estoy completamente seguro, no han escatimado en ningún tipo de gasto, entonces se están preparando para eso. Tienen una academia que se llama Aspire y ahí es donde nosotros podemos utilizar cualquier cosa que necesitamos, es un complejo único en el mundo, con piscinas de recuperación, de hielo, de calor, con cintas para poder correr dentro del agua, todo lo que sea recuperación, fisio, gimnasio de todo tipo, tecnología de verdad increíble, tienen una hotelería muy grande... Hace ya diez años atrás que traen jugadores europeos, africanos, para formar a los qatarís para que puedan llegar al Mundial a competirlo. No se si les irá a alcanzar el tiempo o no, pero que han hecho todo lo posible estoy seguro.

Repasando tu carrera por el fútbol del ascenso y del interior, en Villa Mitre conociste a tu esposa Guillermina y en Flandria te recuerdan muy bien. ¿Cuál es el mejor momento que tuviste en el país?
- Uno no quiere ser un poco injusto por los clubes por los que ha pasado, porque la verdad que he jugado en muchos clubes del interior y ahí la gente de nuestro país es como la de mi pueblo, muy amable, me he hecho muchos amigos, tengo millones de historias... En Bahía obviamente siempre rescato eso, que tuve la suerte de conocer a la que hoy es mi señora y me ha marcado ese club, pero uno de los que más aprecio, que siempre estoy en constante comunicación y pendiente es Flandria, le tengo un cariño muy grande, es mutuo, al día de hoy tengo un grupo de WhatsApp con la misma cantidad de gente que está allá y hablamos como si fuera todos los días, siempre que tengo un momento en Argentina voy a Jáuregui, y si yo no puedo ir ellos vienen a casa, es el club que más me ha marcado en el fútbol argentino.

¿Qué se extraña más del país?
- Extraño a la familia, tomar unos mates con los viejos, eso no tiene comparación, son momentos donde a veces me despierto, no están esos momentos y me encantaría hacerlo. Trato de llevar una vida, en Qatar, similar a la de mi ciudad, trato de ir a pescar, de juntarme con amigos, tomar mate, comer asado, como para no extrañar mi tierra, pero extraño mucho, la verdad, porque no es simplemente ahora, que estoy en Qatar, sino que siempre he estado alejado de mi casa, en Monte, de mi ciudad, de mi gente, de mi familia... Llevo doce o quince años lejos de mi ciudad y cuando voy se me pasa tan rápido que extraño eso, ver gente que conozco, compartir momentos, cumpleaños... Me he perdido muchísimo tiempo y es lo único que no se puede recuperar en la vida, es eso, el tiempo perdido. Hoy, quitarles un poco a mis padres la posibilidad de disfrutar a mi hija, saber que mi viejos están en mi ciudad y que extrañan mucho, no solamente a mi sino a la niña, que ellos no puedan disfrutarla todos los días es algo que yo lamento mucho, sinceramente.

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