ENTREVISTAS | RODRIGO ODRIOZOLA

Rodrigo Odriozola, arquero de Rampla Juniors, y un mano a mano imperdible: la victoria ante Peñarol, Durán y Peña, su paso por el fútbol de Irán, retomar los estudios de grande y dar clases en una cárcel.


¿Qué importancia le das a ganarle a este Peñarol, líder, que venía, sobre todo con las diferencias económicas y de jerarquía que hay entre ambos equipos?
- Muchísima, por todo lo que vos decís, sobre todo porque Peñarol venía sin perder, y por el plantel que tiene, jugadores de muchísima jerarquía. Nosotros, en el día a día, sabemos las diferencias que hay no solo en lo económico, sino que a nivel infraestructura hay una diferencia bastante grande, y cuando se logra un triunfo de estas características, con un equipo que pelea el campeonato y otro que está peleando el descenso, como nosotros, se dimensiona aún más.

Se generó mucha polémica en la previa del encuentro sobre la localía. Económicamente, al club le convenía jugar en el Centenario, ¿era lo mismo para ustedes jugar ahí o en el Olímpico?
- Nosotros habíamos hablado con la directiva, ellos nos habían contado la resolución y los motivos y les dijimos que nos parecía bien, sobre todo por la situación económica por la que pasaba el club, también sabiendo que a futuro no habían muchas perspectivas de ingreso y que Peñarol aseguraba una cantidad de entradas vendidas importantes. Era un ingreso genuino que también se iba a volcar en gran parte al tema sueldo, así que nosotros lo veíamos con buenos ojos. Después, futbolísticamente, no nos cambia. Venimos jugando en el Olímpico desde que arrancó el campeonato, y si bien estadísticamente los resultados no han sido los mejores, estamos acostumbrados a jugar en esa cancha y no teníamos ningún problema.

En la lucha por el título casi siempre son los mismos, pero la pelea por la permanencia está complicada esta temporada. El torneo pasado ustedes pudieron salvarse y entrar a una Sudamericana histórica. ¿Cómo ves este final de temporada?
- Complicado, pero a su vez sabemos que es posible y que depende de nosotros. Siempre es importante que las cosas dependan de vos, y también sabemos que hay muchos equipos involucrados en la pelea, creo que hoy en día las posibilidades de bajar son para seis equipos, y para dos puestos es un montón. Sabemos que hay bastantes posibilidades de quedarse y el próximo partido es más que importante, contra un rival directo.

¿Creés que dejaron la vara alta el torneo pasado? El objetivo es la permanencia pero todavía cuentan con chances de entrar a otro torneo internacional...
- Como objetivo nos planteamos, en un principio, salvarnos, porque es algo cercano y creo que está muy difícil clasificarse a una Sudamericana hoy en día. Después, otro objetivo es ganar el clásico, que lo tenemos en la última fecha, contra Cerro. La gente se lo toma con mucha pasión y, como es la última fecha, esperemos que ya lleguemos salvados. La vara estaba alta, muy alta. Incluso, hoy estamos bastante bien posicionados en el descenso por el buen campeonato que hicimos el torneo pasado. Este Apertura la verdad es que fue un torneo muy malo para nosotros, y más allá de que la vara estuviera alta fue un torneo flojísimo. Este Clausura la venimos peleando muchísimo más, emparejamos un poco todo, y con esos puntos que estamos consiguiendo nos da para dar pelea.

Ayer se vio muy emocionados a los hinchas en el Centenario, y entre ellos estaba su presidente, Ignacio Durán. ¿Qué tan cercano es él a ustedes, con 37, 38 años y una historia familiar muy ligada a Rampla?
- Conmigo, por lo menos, es muy cercano. Con parte de jugadores del plantel también hay mucha cercanía. Antes de ser presidente él era un hincha muy allegado al club y constantemente estaba cerca del plantel, ya teníamos una relación previa. Y la alegría de la gente también es nuestra, se merecían un triunfo de esta característica y esperemos regalarles una permanencia, y si podemos lograr un triunfo en el clásico sería un cierre de año tremendo.

Hace poco, Banfield ha cambiado de presidente y el fútbol argentino tiene por primera vez una mujer al mando. Ustedes ya han tenido a Isabel Peña. ¿Cómo fue esa era? ¿Les cambió en algo su presencia?
- Mi opinión hacia el sexo y genero es que creo en la igualdad de las personas por encima de raza, color, género... Yo creo que somos todos iguales y que todos tenemos posibilidades de ejercer cualquier posición, sea presidente de la república, como ya lo ha habido, o sea presidente de un club de fútbol. Si alguien está empapado en un tema, si le gusta y se forma, está perfecto que lo ejerza. Con Isabel siempre tuvimos una relación perfecta, siempre ejerció su cargo de manera correcta y con una relación bastante cercana al plantel. Porque era mujer nosotros no veíamos una diferencia, el trato era el mismo que con el presidente anterior, que había sido Juan Castillo.

Pasando a lo privado, ¿cómo es un día en tu vida? Creciste en Durazno, estás viviendo en San José y jugando en un cuadro de Montevideo.
- Depende del día. Yo también estoy trabajando, soy profe de contabilidad y doy clases en una cárcel, es un programa "Contextos de Encierro" (ECE) que hay en Uruguay, que es un convenio que tiene el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) con el Consejo de Secundaria (CES), que sería quien regula el tema liceal. Doy clases ahí un día a la semana, coordino con los otros profes y generalmente voy a Montevideo, que son cien kilómetros de donde yo vivo. Generalmente estoy de mañana con la familia, mi mujer generalmente trabaja de tarde, así que tratamos de estar juntos, con la niña, hacer cosas de la casa, algún mandado, y después algún día voy a clases, estoy estudiando también contabilidad en Facultad de Economía, ahora estoy preparando un parcial, voy a clases de mañana, después voy a entrenar, vengo un poco más temprano, ocho y media, nueve, y así es más o menos. El tema del tiempo en el ómnibus se te va gastando porque cien kilómetros son más o menos 1:45 de viaje de ida y 1:45 de vuelta, entonces eso te acorta los tiempos. Uno lo disfruta y eso no te desgasta tanto, lo hacés con gusto. Tratamos de meterle todo el tiempo que podamos, hacer cosas, formarnos en una parte y en otra tratar de ayudar como se puede, ahí la vamos llevando.

¿Por qué vas a entrenar en ómnibus?
- En realidad, el tema económico es importante. Doscientos y pico de kilómetros por día llevan un gasto importante en el tema nafta, en combustible. Y después, voy en ómnibus también por un tema de descanso; vos estás tan tensionado manejando... Ahora estamos entrenando a la tarde todos los días, pero cuando entrenábamos de mañana me pasaba la mitad o casi todo el viaje durmiendo, entonces el descanso en el ómnibus es muchísimo mayor que en el auto. Muchas veces cuando el tiempo es escaso y no puedo esperar el ómnibus me largo en auto, sobre todo los días de los partidos que se juegan los domingos y hay menos frecuencias de ómnibus.

¿Nunca pensaron con la familia la posibilidad de mudarse a Montevideo?
- Y... En estas circunstancias no, porque en realidad Rampla tiene base justamente cerca de las entradas de Montevideo, entonces me queda bastante a mano. Si fuera un club que estuviera más adentrado capaz que sería más ergonómico, pero como te decía recién, mi mujer es odontóloga, tengo el consultorio al lado de mi casa, entonces es para ella también laburar en casa, están mis suegros, tenemos apoyo con la niña, va a una escuela que está a la vuelta. Una ciudad del interior tiene 30, 35 mil personas, somos muy pocos y es muy chica, es todo mucho más fácil, hay menos delincuencia, es más cómodo y más sano para los niños.

¿Cuánto te queda para poder recibirte?
- Bastante, porque voy haciendo de a dos materias, una materia por semestre. Trato de siempre estar haciendo algo; el semestre pasado, por ejemplo, fue complicado por los resultados y largué. Ahora retorné con dos materias y voy a tratar de hacerlas en este semestre. La voy llevando, haciendo materias de segundo y terminando algunas de primero que me quedan. Voy empezando, pero cuando se termine el fútbol veremos si podemos apretar un poco más.

Es importante seguir estudiando y tratar de tener una salida laboral para cuando te toque colgar los botines, ¿no?
- Si, la idea también, que me habían dado ganas, era hacer el curso de entrenador, que acá en mi ciudad justo están dictándolo. Si me quedo acá, en Uruguay, lo haré acá en mi ciudad, y si está la posibilidad de salir al exterior, que estoy con ganas este año, lo haré por internet. Creo que en AFA tienen una plataforma como para hacerlo, así que estaré averiguando pero seguramente lo estaré arrancando el año que viene.

Jugaste en Colombia y en el fútbol de Irán, un destino exótico. ¿Por qué lo elegiste y cómo fue la adaptación a la cultura?
- Una cultura muy complicada... La opción de ir a Irán fue una de las pocas que hubieron en ese semestre, tuve una opción de ir a Talleres de Córdoba cuando todavía estaba en la tercera divisional, que a mí me sedujo bastante más que Irán, pero era un dinero muchísimo menor, obviamente, aunque tenía muchísima capacidad de evolución, mi carrera podía potenciarse muchísimo más. Después no se dio la posibilidad y era un muy buen dinero, para lo que se paga en Uruguay era bastante grande, y bueno, poniendo en la balanza esas cosas decidimos irnos con mi mujer. Me acompañó a los dos meses, fue un mes y pico... Y el tema de la cultura es bastante complicado, tiene que estar tapada, las comidas no son las mismas y la barrera del idioma es compleja, en aquel entonces ni siquiera se animaba a salir de casa. Mientras estaba solo con mis compañeros traté de adaptarme lo mejor posible, de aprender el idioma lo más rápido posible; yo conocía a una persona que hablaba inglés, que lo manejaba un poco, y ahí me trataba de enseñar e iba llevándola, así que el idioma lo pude agarrar un poco rápido, me comunicaba rápido con ellos. El tema de la comida era complejo porque las costumbres no son las mismas que acá. Después, una cosa que pasó que te impacta bastante es que no hay mujeres en las canchas, va poca gente. Y cuando hubo cambio de técnico hubo un sacrificio animal para generar un buen augurio; para ese técnico era sacrificar una oveja y eso te choca porque acá no existen esas cosas.

Dijiste que tenías ganas de salir este año. ¿Te ha llegado alguna oferta desde que volviste a Uruguay? ¿Qué estilo de fútbol te gusta ver y dónde creés que te sentirías más cómodo?
- Tuve oportunidades de irme, muchísimas, desde que volví, sobre todo estando en Rampla, donde hicimos un muy buen campeonato y clasificamos a la Copa Sudamericana, pero no era momento, mi bebé era chica y nosotros estábamos asentándonos bastante acá, en Uruguay. Para irme tenía que ser una oferta económica muy grande y no la hubo, eran propuestas seductoras en cuanto a lo deportivo, un buen dinero, pero tampoco para hacer una diferencia abismal. Y bueno, este año mi bebé está más grande, yo también, ya tengo 30 años y me quedan 5 o 6 años de carrera como para explotar, y tengo ganas de salir. El fútbol que me gusta es el argentino, es hermoso, sobre todo el entorno, un fútbol muy rápido, muy dinámico, me gusta mucho. En cuanto a adaptarme, me tendría que adaptar a cualquier tipo de fútbol y yo creo que de eso no habría problema, es cuestión de acostumbrarse. En Colombia estuve y no es nada raro el fútbol, sobre todo el puesto nuestro, y más hoy en día: el mejor golero es el que es más completo, y uno trata de entrenarse en todas las áreas para tratar de mejorar en eso, en ser lo más completo posible. Adonde sea que el destino o que Dios mande que vayamos nos adaptaremos de la mejor forma y aportaremos lo que podamos.

¿Siempre soñaste con jugar al fútbol o con ser arquero?
- No. En realidad, siempre me gustó el fútbol, juego desde los cuatro años, cuando estaba en Durazno, pero era muy lejana la posibilidad de que un jugador del interior se viniera a jugar a Montevideo en la época en la que yo jugaba, nunca pensé en jugar al fútbol profesionalmente ni tampoco me habían seducido como para hacerlo. Pero bueno, debuté muy joven en Primera en mi pueblo y eso llevó a que se interesaran por mí en Montevideo, y, cuando me vine y mis viejos me dan la derecha, a partir de que arrancara en las inferiores de un club como Nacional, las expectativas de llegar a Primera División siempre están latentes y uno posterga cosas. Yo el estudio lo retomé de grande, porque cuando sos chico obviamente no tenés la mentalidad como cuando vas creciendo, y postergué cosas por llegar a ser profesional. Por suerte se dio que lo haga.

¿A qué edad te fuiste de Durazno a Montevideo?
- A los 16 años. Ya era bastante grande, me faltaban dos categorías como para llegar a Primera División.

¿La adaptación te costó o ya te sentías maduro?
- Me costó mucho, sobre todo en la parte física. Nosotros estábamos a una distancia abismal físicamente de Montevideo, me acuerdo que eran muy desgastantes los entrenamientos. Por suerte me tocó venir a un equipo grande como Nacional y ellos estaban bastante profesionales con el tema de que tenían una casa para la gente del interior, eso te ayuda bastante porque hay gente que se dedica a que vos estés bien y vos tenés que pensar solamente en lo futbolístico. Me costó bastante la parte física, pero a medida que fue pasando el tiempo me dieron a préstamo a un equipo de la B, tuve con 18 años una aparición en Primera y eso te va dando experiencia. Después, con el correr de los años y recorriendo planteles de Primera División vas aprendiendo cosas y madurando muchísimo al jugar. Creo que te sentís preparado para jugar en Primera cuando ya tenés veinte o treinta partidos jugados, cuesta muchísimo adaptarse.

¿Cuando fuiste a Montevideo por Primera vez, en algún momento pensaste en volverte a Durazno?
- No, lo que me pasó fue que, cuando estaba en Nacional y había vuelto del préstamo de Primera División en la B, me tocó volver a cuarta de casi ya pegar el salto a Primera y le dije al gerente deportivo en ese momento que quería que me hicieran contrato y que sino me iba a ir del equipo. Ahí me tiré un poco al agua, porque si no salía nada me iba a volver, pero no la estaba pasando muy bien en ese momento en cuanto a lo económico, porque acá cuando no sos profesional no te pagan, había un viático muy chico y en la casona no estaban alimentándonos bien, no estaba pasándola bien. Entonces dije "si el fútbol no es lo mío me volveré a Durazno", pero nunca pensé "como no me va bien acá voy a dejar el fútbol". Cuando lo hice fue cuando me volví de Colombia, que me fui a jugar a la B y dije "voy a disfrutar del fútbol", y ahí empecé a retomar el rumbo con el tema estudio, que arranqué la facultad.

Por último, ¿cómo es la experiencia de dar clases en la cárcel? ¿Qué tan cómodo te sentís?
- La experiencia es super positiva porque aprendés y valorás cosas que muchas veces no lo hacés. Te tratan como un igual, como a cualquier profesor, vos vas a enseñar y te respetan muchísimo, o por lo menos a mí siempre me han demostrado ese respeto. La experiencia de enseñar es buenísima, a mí me gusta muchísimo, por eso tomé el camino ese. En cuánto a las condiciones, es una cárcel de bajo riesgo, no son muy complicadas. Me ha tocado ir a tomar exámenes a cárceles más complicadas y hay lugares complicados, pero tratando de aportar. El año pasado a los estudiantes les fue muy bien.

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