ENTREVISTAS | ALFREDO GRACIANI

Alfredo Graciani, ex jugador de Boca, y un mano a mano imperdible: sus inicios en Atlanta, la vida en el Xeneize, el paso por Racing y Argentinos y la experiencia en Lugano, Caracas y la MLS.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Me levanto a las seis de la mañana, me cambio, le hago el desayuno a mis hijos, los llevo al colegio y después me voy a trabajar. Estoy trabajando como Secretario de Deportes en Tres de Febrero junto al Intendente Diego Valenzuela, vuelvo tipo 6/7 de la tarde a mi casa y trato de estar en familia. Ese es mi día habitual.

¿De qué consta tu trabajo? ¿Lo disfrutás?
- Es un trabajo bastante exigente, me lo tomo así, con mucha seriedad y mucho compromiso. Hay una gestión de Diego Valenzuela y tratamos, todos aquellos que estamos dentro del distrito, de hacer lo mejor para que en 2019 él sea reelecto.

¿Cómo ves el fútbol moderno y cuánto tiempo de tus ratos libres le dedicás a ver o a jugar a la pelota?
- El fútbol que yo jugaba al que se juega hoy es totalmente distinto, hoy se juega a una velocidad... Ha cambiado todo, los botines, la pelota, el campo de juego, la gente, es otro fútbol y hoy me toca vivirlo de afuera todos los fines de semana que Boca juega de local, voy con mis hijos a la cancha y realmente lo disfruto porque es el momento donde uno se distrae, despeja la cabeza. Jugar no estoy jugando porque el año pasado, lo que no me pasó en toda mi carrera me pasó jugando al fútbol, me rompí el tobillo y bajé la persiana para decir "no juego más al fútbol". Hoy disfruto caminar o andar en bicicleta, hacer un poco de deporte.

¿Qué te acordás de tus inicios en Atlanta? ¿Qué soñabas en ese entonces?
- Soy el más chico de tres hermanos y mis dos hermanos ya jugaban en Atlanta, yo empecé a los 10 años y siempre soñé que a los 18 años quería jugar en Primera, pero se adelantó porque a los 16 años debuté. Ahí empecé a comprometerme y a tomarme en serio lo que es un profesional y creo que hice una linda carrera. Ahí pasé a los juveniles, fui al Mundial Juvenil del '83 y lo único que me faltó es vestir la camiseta de la Selección Nacional, pero bueno, en el año '86, el mejor que tuvo la Selección Argentina, jugaba de wing, y Bilardo, en ese entonces, cambió su forma de jugar; en esa época no se jugaba con wines, Bilardo sale campeón del mundo y el fútbol, aquí en Argentina, se empieza a revolucionar, empiezan a desaparecer lo que son los wines, que en su momento Bielsa los llamaba extremos, y después de tantos años fijate cómo se vuelve a jugar por las puntas, por las bandas, como le dicen ahora.

¿Qué sentiste cuando te tocó irte a Boca? Debutaste poco tiempo después...
- Si, yo llegué en el año '85, Boca estaba muy mal económicamente pero no dejaba de ser Boca, el club más grande de la Argentina, y me acuerdo que llegué un miércoles y debuté el domingo. Alfredo Di Stéfano era el técnico, se jugaba el famoso Nacional y me tocó debutar con Altos Hornos Zapla en Jujuy. Ahí empecé toda la historia mía con Boca, después tuve la suerte de empezar a hacer goles. Siempre cuento la historia de que yo no jugaba de 7 sino que era, digamos, el 9 retrasado, que después fueron cambiando los nombres: el enganche o el 11 mentiroso. Después que se va Di Stéfano, Mario Zanabria me pone de 7, me manda a practicar la diagonal con el "Héber" Mastrángelo, y tuve la suerte de aprender bastante bien.

¿Cómo se vivía el Mundo Boca en ese entonces?
- En esa época, al principio, no se usaba La Bombonera. Jugábamos en diferentes canchas y, a partir del '88/89, empezamos a usar La Bombonera, que la arreglaron. Vestir la camiseta de Boca es, cada vez que íbamos a diferentes canchas, sentirse locales por la gran hinchada que tiene en todo el país, por algo le dicen La Número 12.

¿Cuánto influyó Zanabria en vos?
- Mario fue el que me dio la confianza como para jugar de 7, al ser veloz me encontró una ubicación donde podía ser bastante útil y me supo aprovechar, mi velocidad, mi inteligencia para definir, y creo que eso fue muy importante. También fue importante que yo aprendiera bastante bien la diagonal porque ahí empieza todo, hacer goles de la mano de Tapia, que era el jugador con quien más me entendía, o con Comas, que era el otro con el cual yo me entendía mejor dentro de la cancha.

¿Qué tuvieron de especial los títulos de la Supercopa del '89 y la Recopa del '90?
- Fueron títulos internacionales que, en su momento, no tuvieron la importancia que se le daba, pero para nosotros fue super importante porque Boca hacía mucho que no lograba títulos y cortamos una racha, se festejó bastante. Contento por haber salido campeón de estos dos títulos internacionales que hoy están en la vidriera de Boca.

¿Qué te acordás de tu paso por el fútbol de Suiza?
- Tuve una adaptación muy rápida, lo único es que la gente no era tan fervorosa, sino más tranquila, y un fútbol totalmente distinto al nuestro, con poca gente, que después, a través de los años, fue creciendo y se hizo importante. Lo mejor que pudo hacer Suiza creo que fue en el Mundial '94, si no me equivoco. Me pude adaptar bien, hice 20 goles en mi primer año y estaba muy contento, pero bueno, después decidí volverme. Cuando volví de Suiza me fui a Racing y después volví a Boca en el '93/94.

Lo de Racing fue más que nada por una situación contractual. ¿Lo viste como una buena oportunidad o fuiste pensando en que, a los seis meses, ibas a volver a Boca?
- El tema era no quedarme parado todo un año, entonces surgió la posibilidad de Racing y lo tomé como un paso super importante. Siempre digo lo mismo, después de Boca creo que el equipo más grande y que tiene más hinchada es Racing, es una hinchada que te sigue a todos lados, que te llena la cancha y que acompaña, es lo más parecido a La 12 de Boca. Creo que fue un lindo paso, tuve la oportunidad de jugar un clásico y hacer un gol nada menos que contra Independiente. De ahí, los hinchas de Racing, a pesar de mi corta trayectoria, se acuerdan muchísimo del gol que le hice a Independiente.

Cuando volviste a Boca seguramente no jugaste lo que esperabas. ¿Rescataste algo positivo? ¿Cuánto aprendiste con Menotti?
- Lo del "Flaco" no lo vas a descubrir ahora, es un gran técnico, una gran persona, que nos enseñó y nos marcó muchísimo. Yo lo tuve de muy chico y lo tengo en mi mente no sólo como un gran técnico sino como un gran formador de personas.

Tu carrera siguió en Español, Atlético Tucumán y Argentinos, estos dos últimos en la B, y el fútbol de Venezuela y Estados Unidos. De los primeros tres, ¿de cuál te quedan mejores recuerdos?
- De Argentinos Juniors, por el ascenso a Primera División. Eran todos chicos, muy jóvenes, que después terminaron siendo figuras en distintos equipos. Markic, Schiavi, Placente, "Pininito" Más, Zermatten, el "Polo" Quinteros, todos chicos que terminaron jugando en Primera y siendo grandes jugadores, tenían hambre de gloria y por eso se llegó al ascenso muy rápido, Argentinos estuvo solamente un año jugando en la B.

¿Y de tu paso por Caracas y Miami qué rescatás?
- Caracas, un equipo grande, Venezuela... Tenía la posibilidad de irme, me pagaban bastante bien, pero después me di cuenta que el fútbol todavía no había crecido en esos años, había estado Pastoriza y trataron de mejorar y hacer fuerte a Venezuela, pero bueno, ellos tienen dos deportes muy fuertes que son el béisbol y el basquet, el fútbol era el tercer lugar. Y en Miami, ya pensando más en mi salida como jugador, fui cuando recién empezaba la MLS en Estados Unidos y llego a un equipo que ya estaba con todos los extranjeros, el técnico era "Cacho" Córdoba, el argentino que jugó en Boca, pero me quedé en la filial del Miami Fusion dos años y después terminé dirigiendo ese mismo club, y cuando volví ya me retiré. Esa fue toda mi carrera.

¿Pudiste manejarte bien con el idioma en Estados Unidos?
- Totalmente, porque Miami, en esa época y hasta ahora, estaba con muchos españoles, así que no había problema. Cuando vas más al norte sí se habla más el inglés, pero en Miami se habla muchísimo el español.

Sabés que se viene el segundo Superclásico de América. Jugaste varios Boca - River, te tocó marcar goles y también tuviste un cruce histórico con Serrizuela. ¿Qué representa jugar un partido como estos?
- Creo que es el sueño de todo jugador jugar un Boca - River, es lo máximo, y para todo goleador hacer un gol en un clásico es lo máximo. La suerte yo la tuve porque le hice varios goles a River y la gente me recuerda con mucho cariño y mucho afecto. Y con respecto a lo de Serrizuela son cosas que pasan en el fútbol, uno reacciona de una manera que, mirándolo, te da vergüenza, pero son cosas que quedan en el recuerdo.

¿Cómo, donde y con quién vas a vivir la final?
- Estoy ansioso, esperando el día, con mucha fe de que Boca tiene muchas posibilidades de salir campeón, creo que los jugadores han demostrado la capacidad suficiente para jugar este tipo de partidos, así que lo pasaré en familia y con amigos. Esperemos festejar el día sábado a las siete de la tarde.

¿Alguno sacó una ventaja del empate en la ida? ¿Quién llega mejor parado?
- Creo que están en las mismas condiciones, de igual a igual, cualquiera puede ganar más allá de que Boca no tenga su público en la cancha, que sean todos de River. Se disfrutaría mucho más, como jugador, si te toca ganar, porque sabés que fuera de esa cancha tenés todo un país festejando. Imagino y sueño que pase eso.

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