ENTREVISTAS | CLAUDIO "NEGRO" SCALISE

Claudio Scalise, ídolo de Rosario Central, y un mano a mano imperdible en la previa del Clásico Rosarino: descender, ascender y salir campeón con el club de sus amores, su famoso festejo ante Newell's jugando para Boca, el legado de Zof, Bauza y más. 


¿Cómo es un día en tu vida?
- Lo reparto en el negocio que tengo con el fútbol. Tenemos una subcomisión de ex jugadores de Rosario Central que estamos siempre a disposición de la institución.

¿Cómo ves el fútbol de hoy en día? ¿Qué cambios más notorios encontrás al de tu época?
- Los cambios son lógicos del tiempo que ha transcurrido, hoy se maneja más la velocidad del jugador y antes era más técnica, los metros se achican muchísimo, ya no te dejan pensar, la presión es asfixiante y tenés que tener jugadores en condición, más en el mediocampo, para poder tratar de ahogar al rival. Eso es fundamental en estos momentos en los que se juega el fútbol hoy.

¿Y qué cambios notás en la política de Central y de AFA?
- El club, lógicamente, con el transcurso de los años, ha cambiado, hay más instalaciones, más proyectos. En AFA pienso que se ha perdido un poco el mando que había en otros tiempos, pasa que teníamos un dirigente como el escribano Vesco, que fue presidente por el transcurso de treinta años, donde se ganó todos los títulos, y era un hombre que tenía mucha afinidad con Julio Humberto Grondona y que conocía a pleno el manejo del fútbol argentino. Los tiempos cambian, hay que modernizarse y estar a la altura de la situación.

Repasando los inicios de tu carrera, ¿cómo fue descender con Central y volver al año a Primera?
- Fue un momento muy duro futbolística y personalmente, era apenas un chico de 20 años y me había golpeado, primeramente, la situación de haber estado bajo bandera en la Guerra de Malvinas en el año '82. Luego, regreso a mi ciudad y, prácticamente, a los dos meses debuto en Primera. En el año '83 se ve un equipo diezmado porque del último campeón de Rosario Central, en el año '80, se vendieron dos planteles completos, empezó a decaer el fútbol, se tuvo que reacomodar y eso influyó mucho en el resultado. Tuvimos la desgracia que, en el '84, con 21 años, me tocó lo amargo, que fue irme al descenso. Por eso yo siempre digo que me tocó todo muy rápido en el fútbol, porque con 21 años irme al descenso y ser uno de los pocos jugadores que se quedó para poder ascender a Central junto a Palma y Raúl Balbis, y lograr el ascenso solamente en nueve meses... Ahí fue, en el año '85, cuando ascendimos en noviembre, que se reestructuraba el fútbol argentino, se volvía a jugar de julio a junio y quedábamos siete meses prácticamente sin fútbol, donde la economía no era buena, y entonces tuvimos que optar, por orden del presidente, a que equipo que nos solicitaba, podíamos ir a jugar a préstamo. Yo fui a jugar a Boca Juniors, tuve la suerte de poder lograr la Liguilla y de poder darme el gusto de hacerlo en la cancha de Newell's, y bueno, después volvimos a integrar el plantel de Rosario Central cuando ya terminamos los contratos, volvimos en el '86/87 y logramos la verdadera hazaña de poder haber ascendido y salir campeón del fútbol argentino, que fue la única vez que Rosario Central lograba un título de AFA porque los otros son de torneos cortos, nacionales.

¿Qué te acordás de ese 15 de junio del '86? ¿Recordás la reacción de la gente de Newell's cuando decidiste sacarte la camiseta de Boca y mostrar la de Central?
- Es permanente mi recuerdo. Fue el domingo Día del Padre, partido que se jugó a la mañana para que después pudiéramos ir todos a comer con los padres, y teníamos una difícil tarea porque habíamos perdido 2-0 en La Bombonera, con dos tiros libres del "Tata" Martino, y empezamos el partido acá, en Rosario, perdiendo 1 a 0, lo que ya nos obligaba a hacer tres goles para empatarlo y cuatro para salir campeón. Y fue uno de los logros más lindos que tuve, aparte de salir campeón con Central, haber dado vuelta ese partido. Siempre digo que expresé el sentimiento que llevo hacia mi institución, la que primero me formó como persona y después como jugador, le tengo agradecimiento eterno a los colores de Central.

Prácticamente hiciste toda tu carrera en el interior, salvo tu breve paso por el fútbol de Venezuela y ese año en Boca. ¿Qué recuerdos te quedan del club?
- Los recuerdos son imborrables, la amistad también. Llegamos en un momento crítico, cuando Boca estaba pasando una situación mala, y donde se tenía que reformar el plantel y la institución. Llegaron jugadores como el "Pipa" Higuaín, "Quique" Hrabina, Tapia, el "Vasco" Olarticoechea, estaba el boliviano Milton Melgar, la "Chancha" Rinaldi, Graciani, el arquero Hugo Gatti, estaba Passucci, Abramovich, Juan Amador Sánchez, Krasouski... Verdaderamente era un plantel fuerte, donde se vio en la cancha primero el hombre y después el jugador, y pudimos sacar fuerzas y recordar siempre esos momentos, porque fueron los que me marcaron como jugador y donde pude agarrar experiencia para poder regresar a Central y poder salir campeón. Eso lo recuerdo muy bien, y de la vuelta olímpica en cancha de Newell's siempre digo que expresé un sentimiento, nunca quise agredir ni cargar a nadie, solamente hice un acto de amor hacia los colores de mi institución.

¿Tus compañeros sabían que tenías la camiseta de Central abajo?
- Si, eso ya estaba hablado, así que no tuve ningún inconveniente. Lógicamente, cuando terminó el partido yo me fui con la gente de Boca a Buenos Aires pero no sabía todo lo que había pasado acá y el efecto que había tenido esa vuelta olímpica; algunos la entendieron y otros no lo han podido entender, los años pasaron y siempre se recuerda eso, algunos con mala intención y otros respetando la decisión, pero esto es fútbol y hay que aceptar lo que depara la vida.

¿Volver a Central y salir campeón, sabiendo lo que te había tocado vivir antes, fue lo mejor de tu carrera?
- Si, por supuesto. Haber ascendido con Rosario Central, después de haberme ido al descenso, poder dejarlo en Primera, irme a Boca, haber podido lograr el título de la Liguilla Pre-Libertadores, ya venir con esa experiencia y tener a un maestro como Don Ángel Tulio Zof, que era un formador de grupos muy inteligente en elegir jugadores, cuando vuelve el "Patón" Bauza, lo trae a Gasparini, al "Pichi" Escudero, forman una dupla con Palma y Gasparini en el mediocampo que, para mí, fue uno de los mejores que tuvo Rosario Central en la historia, junto al "Chiqui" Cornaglia, Hernán Díaz por derecha, el "Flaco" Galloni por izquierda, Lanzidei adelante alternando con Pedro Argota, jugaba yo, jugaba Urruti... Teníamos un equipo muy poderoso en ese momento y pudimos salir campeones, que no es muy facil; todos se creen que si pero ni los grandes equipos están supeditados a salir campeón sin tener trabajo y, por ahí, sin sabores, porque la gente es muy exitista y nosotros salimos campeones solamente a un punto. Siempre digo que hay que tranquilizarse, que si no se da hay que seguir trabajando para poder lograr el objetivo que todos quisieran, que es salir campeón; a veces se puede, a veces no, pero siempre tratando de hacer lo mejor posible.

Lo mencionabas a Zof. ¿Qué enseñanzas te ha dejado?
- Las enseñanzas fueron tanto en la vida como en el fútbol. Él sabía tomar decisiones y por lo que más me sorprendía era por saber cambiar sobre la marcha, que es lo más difícil que puede tener un técnico, cuando un equipo no está funcionando, a lo mejor, con un cambio o dos te revierte la situación completamente, y esa inteligencia hasta el día de hoy no la veo en muchos técnicos. He aprendido muchísimo de la sabiduría de él, de cómo poder estar en una cancha de fútbol, cual es la mejor posición para poder ir a buscar, para poder solucionar problemas, y donde hay problemas poder resolverlos con exactitud y en el momento adecuado. Como él decía, "el fútbol dura 90 minutos y a veces no te queda una pelota limpia para poder marcar", y las pelotas que nos tenían que quedar no las teníamos que desaprovechar. Aprovechábamos al cien por cien de la sabiduría de él y nos ha rendido mucho, por eso creo que la paciencia que tenía para poder explicarnos... Por más que el jugador siempre es medio complicado, pudimos entender a la perfección lo que él quería de nosotros.

Lo tuviste a Bauza como compañero. Más allá de que el presente de Central hoy no es el mejor, ¿imaginabas que el "Patón" iba a llegar a ser múltiple campeón de la Libertadores, entrenador de la Selección Argentina y estar hoy por hoy en el club?
- No tenía ninguna duda porque ya cuando jugábamos era el técnico dentro de la cancha, y cuando tenés esos jugadores que te marcan las jugadas y te dan indicaciones precisas dentro del campo de juego uno ya le ve la chapa que tenía como técnico. Hoy en día, con los resultados puestos, que no está pasando por un buen momento Rosario Central, creo que hay que darle tiempo y trabajo porque las condiciones las tiene, tendrá que acentuar su trabajo y tratar de sacarle provecho a los jugadores en la mejor posición que pueda elegir él dentro del campo de juego.

Antes de Bauza, y con distintos entrenadores, Central estuvo cerca de coronarse varias veces en la Copa Argentina y también en la Libertadores, y si bien el presente de Newell's tampoco es el mejor, supo salir campeón en 2013 y también llegó lejos en una copa. ¿Cómo viviste esos tiempos?
- Newell's ha crecido en los últimos años. De tres años atrás a esta parte no ha ganado nada y tiene las cosas mal hasta de promedio, pero anteriormente sí tuvieron logros importantes. Han salido campeones y Central lleva una racha de más de 30 años sin poder lograr un título, y eso afecta mucho al hincha, lo impacienta, y es lógico porque uno es hincha de Central, pero tengo la conciencia tranquila y la paz necesaria como para poder sobrellevar esto. Como le digo a todos, no es fácil salir campeón; yo lo pude lograr, otros no, vivir en Rosario y jugar en Central es muy difícil, más que ir a jugar a Boca o River, y todos se creen que es fácil venir acá a Rosario y plantarse, meterse en una cancha de fútbol como el Gigante de Arroyito, donde cuarenta mil personas todos los partidos te exigen al máximo y lo único que quieren es ser campeón. Últimamente ya está la gente un poco impaciente y están exigiendo eso, pero yo creo que todo a su tiempo debe ser, y tranquilizarse, porque los resultados, hoy en día en el fútbol, son muy cambiantes y hay que tratar de trabajarlo para que se pueda lograr lo que tanto está buscando la gente, un título a toda costa, que eso, por ahí, trae inconvenientes y perjuicios a la institución.

El clásico rosarino por Copa Argentina se va a jugar sin público y en Buenos Aires. ¿Qué pensás?
- Eso es algo que se está hablando y se ha hablado mucho, se desligan responsabilidades unos a otros... En eso no me gustaría meterme, porque uno le echa la culpa políticamente a las autoridades provinciales, otro a nacionales y otro a municipales, los dirigentes de uno y de otro... El resultado es que el partido, en definitiva, se va a jugar en la cancha de Arsenal, sin público, un clásico, donde siempre es una pasión, un carnaval, una fiesta de la ciudad. Eso es lo que más duele, no poder coordinar un partido, un clásico como Rosario Central - Newell's, me entristece que un partido de esa magnitud se juegue sin público.

Conociendo tu experiencia en Malvinas, muchas veces se relaciona al fútbol con la guerra, sobre todo en partidos como estos. ¿Estás de acuerdo con este pensamiento?
- Creo que hay que llegar a un punto medio y tratar de solucionarlo para que se vuelva a jugar con el público, que vuelva la fiesta a la cancha. Es difícil por la situación socio-económica también, por lo que está pasando en estos momentos, pero tampoco me gusta eso de ganar "matar o morir". Eso no es para el fútbol, nadie se muere si pierde un partido, el que gana festeja y el que pierde tendrá que ir a su casa a lamentarse y tratar de superar el partido que se perdió. Veo clásicos que se juegan en Buenos Aires, Racing - Independiente juegan 3/4 veces por año y el que pierde se va triste, el que gana se va contento, igual que los clásicos Boca - River... ¿Cuántas veces juegan por año? Y en esta ciudad no se puede hacer un amistoso en Torneo de Verano ni por partido de Copa Argentina... Eso ya es preocupante.

¿La violencia en el fútbol es igual a la de tus tiempos o ha incrementado?
- No, ha crecido mucho la violencia. La gente está irritable, se pelean por cualquier cosa, hasta una mirada puede caer mal... A la gente la veo muy descolocada últimamente por todas las situaciones que puedan pasar, pero no tiene que desencadenar en violencia, por llevarla a ese extremo no vamos a poder coordinar ni vivir en paz entre todos los argentinos ni entre todos los hinchas, que sería lo más normal del mundo, pero hoy, acá, en este país y en esta ciudad parecería ser que no lo es.

Hablando de Rosario y la Selección, están Lo Celso y Cervi, y hace poco estaban Di María y Lavezzi, que jugó poquito en las inferiores del club. ¿Qué genera como canalla ver tantos jugadores en Argentina?
- Genera satisfacción. Rosario Central fue cuna de divisiones inferiores y de jugadores que se repartieron por todas partes del mundo y del país, jugadores de Rosario tenés en todos los equipos del fútbol argentino y más en la Selección. Últimamente no es que se ha caído la estructura de inferiores pero tendría que reacomodarse un poquito para poder darle nuevamente los valores que se les daba años anteriores para poder llegar a la Selección y al fútbol europeo, como últimamente vendieron a Walter Montoya, a Cervi, a Di María... Es una cantera inagotable de jugadores que salen de Rosario Central.

¿Y qué piensa el hincha genuino de Central sobre Messi?
- Y... Si vamos a hablar de Messi... Todos sabemos la rivalidad que hay acá, por eso no se pueden jugar los partidos también. Todo lo que está pasando de violencia, de agresividad, también conlleva eso. Cuando estaba Martino acá los de Central querían que pierda la Selección y cuando estaba Bauza los de Newell's querían que pierda. Es una rivalidad muy grande que los enceguece tanto y no los deja ver y expresarse como debería ser.

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