ENTREVISTAS | JEREMÍAS CAGGIANO

Jeremías Caggiano, ex jugador de Independiente (actual Fútbol Senior), y un mano a mano imperdible: su carrera por el exterior y el ascenso, la vida en la pensión, el recuerdo de Huracán de Tres Arroyos, Falcioni, Simeone, Vicó y Holan.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Con respecto a lo que tiene que ver con el fútbol, ya retirado, estamos en una etapa totalmente diferente, donde se esperan los lunes con mucha ansiedad para ir a jugar ya de forma amateur; jugamos los lunes nueve y media de la noche, más o menos, cuando ya termina la jornada laboral de todos, así que nos juntamos alrededor de las 8, charlamos un rato, nos cambiamos y salimos a jugar. Personalmente lo disfruto mucho, es una etapa linda, donde dejás de lado las presiones de muchos años para realmente disfrutar de jugar a la pelota, con amigos, siempre teniendo eso de querer ganar, de salir campeón... Jugar un torneo amateur le da un poco de seriedad a algo lindo que es jugar a la pelota, y en eso nos encontramos con compañeros que tienen el mismo compromiso, porque realmente lo asumimos así. Hoy nos toca estar disfrutando, y este lunes, si Dios quiere, poder ganar, salir campeones y compartir, sobre todo, lo vivido en muchos años, disfrutar de jugar a la pelota. Eso con respecto a lo que tiene que ver con mi actividad en el Senior. Y después, en lo cotidiano día a día, en la transición que es dejar de jugar, que yo me retiré el año pasado, estuve seis meses viendo qué hacer, cómo acomodarme, porque es difícil, pero me encontré con la posibilidad de armar un gimnasio que tengo, de llevar a la gente común al entrenamiento, de dedicación, de pensar en nuestro cuerpo, tratar que las personas recuperen atributos que, por el paso del tiempo, van perdiendo, la coordinación, la fuerza, la flexibilidad... En eso estamos, disfrutando mucho también esa etapa, con mucho trabajo, gracias a Dios bien.

Si bien el Senior es amateur y hay menos presiones, pueden dar la vuelta justo contra Racing. Debe motivar tener la posibilidad de salir campeón ante el rival de toda la vida, ¿no?
- Si, la verdad que dentro de lo amateur, le ponemos un tono de seriedad. En realidad, todos los del torneo. Nos toca jugar con ex compañeros, con rivales, y está bueno poder competir así, sanamente. Esta casualidad de poder estar jugando un clásico el lunes con la chance de salir campeón le da un tono lindo desde nuestro lugar, del de disfrutar; nunca se pierde esa mirada pero le damos un color a todo esto, que está bueno. Estamos todos expectantes y lo disfrutamos. En el último también, jugamos con Estudiantes, si ganábamos y San Lorenzo no, podíamos salir campeones, así que llevé a mis chicos, también hinchas de Independiente, y lo vimos así, bien relajados, con amigos, familia, siempre con seriedad pero disfrutando, sobre todo. Es la conexión que todavía tenemos con lo que hicimos toda la vida.

¿Tus hijos te vieron jugar en Independiente?
- No, habla muy mal de mí pero no existía ninguno. Bauti, que es el más grande, tiene 8, Juli 5, el otro un año, son todos chiquitos y recién ahora están conociendo, experimentando, el más grande sobre todo, lo que fue mi carrera. Es difícil que entiendan ellos eso a pesar de que ya juegan al fútbol los dos más grandes, pero conectamos de esa manera, los llevo y vamos experimentando juntos este paso por el fútbol, transmitirles de a poquito lo que fue mi vida, ellos recién ahora entienden un poco esa etapa mía pasada. En ese momento estábamos con mi señora solamente, con la familia, los padres, mis hermanos y amigos, pero ellos todavía no.

¿Les mostrás fotos, videos, les decís "yo jugué en Francia, en España"?
- Si, en eso hacemos el recorrido. Hace poquito mi señora me hizo la despedida en forma de sorpresa, vinieron ex compañeros, fue bastante emotivo y ellos ahí es como que entendieron definitivamente lo que fue mi vida dentro del deporte, mi señora lo plasmó bien con los compañeros, con el partido, con el compartir con videos, entonces eso a ellos los ayudó a entender un poquito más todo.

Hablemos de tus inicios. ¿En qué momento se dio tu llegada de Mar del Plata a Avellaneda? ¿Viniste solo o con la familia?
- Yo vine a los 14 para Buenos Aires, a la pensión del Club Independiente, y ahí arranqué un poquito el recorrido. Me vine solo, mis viejos se quedaron en Mar del Plata.

¿Y cómo fue eso?
- Difícil, porque era muy chico, pero bueno, mis viejos lo pudieron entender bien, que era una buena posibilidad y una edad como para empezar este proceso sin tener muy en claro que quería ser jugador profesional, sino que me movilizaba el fútbol, que me gustaba, y que para darle seriedad en Mar del Plata era complicado, acá había más posibilidades, competencia, y por eso tomamos la decisión, pero siempre acompañado por la familia, que todos los fines de semana viajaban para Buenos Aires. Y ahí arrancamos, con la Octava de Independiente. Fuimos junto con la familia experimentando todo eso de estar lejos, de estar en una pensión, pero la verdad que pasando el tiempo lo recuerdo de la mejor manera; siempre con chicos que pasaban la misma situación que uno se hace más llevadero, cuando estás solo es complicado pero si ves que hay 20/30 chicos que experimentan y que viven lo mismo que vos es más llevadero para todos el proceso de estar lejos de la familia.

¿Qué te acordás de esas Inferiores? ¿Algún compañero que haya llegado a Primera con vos?
- Y bueno, de esa '83 Emanuel Rivas, que hoy también es compañero mío en el Fútbol Senior, así que es como que siempre estamos con las historias y los recuerdos presentes. Después, Fernando Lorefice también, que todavía sigue jugando, Maximiliano Ayala, que también debutó en Primera. Han sido etapas hermosas, esa inocencia que tenés, que todavía no entendés mucho lo que pasa pero vas resolviendo situaciones como podés, creciendo, intentando estudiar, terminar el colegio... Es un proceso lindo, que lo recuerdo de la mejor manera, como el paso de muchos compañeros, momentos gratos, momentos difíciles, técnicos que me han enseñado, sobre todo en esa etapa, que es muy linda, la formativa; los técnicos ahí tienen que ver más con la persona, con inculcar valores, formarte, y eso se destaca. Después, con el paso del tiempo, se va más a lo táctico, al profesionalismo, y uno sabrán más que otros, pero la parte humana en esa etapa formativa es la que te va marcando y forjando lo que sos.

Decías que cuando decidiste irte a Avellaneda no sabías cómo era esto de ser jugador profesional. Imagino que no pensabas todo lo que iba a pasar después, sobre todo, los kilómetros que ibas a tener que recorrer.
- No, ni hablar. Yo cuando viajo a Buenos Aires lo hacía con una expectativa, digamos, bastante reducida, realmente no hubiera podido imaginar todo lo que viví después. Todo empezó así, con confianza de que podían ir bien las cosas, pero nunca visualicé algo así como lo que fue después mi carrera. Por eso después todo fue ganancia, una bendición todas las cosas que me fueron tocando vivir, los países, los recorridos, la gente que me tocó conocer, culturas, desde lo deportivo ni hablar lo que fue el fútbol en sí, pero después, enriquecerme como persona, con mi familia, con mis hijos, con mi mujer... Fueron muchos los lugares y el tiempo afuera, y hoy, con el tiempo, ya parado y más estable, podemos decir "qué linda que fue esa etapa", realmente fueron muchos países y culturas diferentes que nos enriquecieron también como personas.

¿Volverías a jugar en los mismos clubes? ¿Te arrepentís de alguna experiencia? ¿Te hubiese gustado vestir otra camiseta?
- No, la verdad que lo dejo así como fue. Por los equipos por los que pasé he tenido buenas y malas, de todo he aprendido, de todo he sacado cosas positivas y no me quedó nada, realmente, terminó como tenía que terminar. Me retiro también porque ya me estaba costando seguir disfrutando, ya lo padecía, los entrenamientos, las concentraciones, tanto tiempo estar afuera... Era un respeto que nos merecíamos por lo que me había dado el fútbol, a lo mío había que darle un final. Realmente no me quedó nada, no me reprocho nada, agradecido a la pelota, que todo empezó en el potrero de mi casa, en el fondo, haciendo lo que me gustaba, patear la pelota, y todo eso desencadenó en un montón de cosas que no me imaginaba. Miro todo lo que me dio (el fútbol) y no todo lo que podría haber sido, soy un privilegiado por lo que fue mi carrera y por las cosas que me tocaron vivir.

¿En qué equipo o liga te sentiste más cómodo por el fútbol, los compañeros o el entrenador que tuviste?
- Mirá, Francia me gustó mucho, fue una etapa muy linda. Yo me fui bien de Independiente, a mí me compra el equipo francés y llego allá en una situación complicada, el equipo estaba en zona de descenso, hago goles... Era un fútbol muy dinámico en esa época. Bueno, ahora también. La mitad de cancha se pasa muy rápido y yo siempre estaba en el área, atento, me tocó meter goles y lo disfruté mucho, me valoraron mucho ahí y fue muy linda experiencia. Después te podría nombrar muchas. Al final, ya cuando me estaba por retirar, la de Venezuela también, porque me salió esa posibilidad y volví a jugar hasta Copa Libertadores, salí goleador del torneo, salimos campeones de la Copa de Venezuela y del torneo... Sentí, como para ir terminando ya, una caricia más que me dio el fútbol. Después, jugar en Chile, en la Católica, también fue una muy linda experiencia, en un equipo muy grande también... De todos te podría nombrar algo, pero remarco lo de Francia, lo de Chile y lo de Venezuela, fueron lindas experiencias. 

¿En Francia te pudiste adaptar bien a los cambios en las costumbres?
- Sobre todo con el idioma me costó, me habían puesto un traductor, había estado tres o cuatro meses hasta que me pude acomodar y ahí ya empecé a entender que vos tenés que adaptarte a las personas y no las personas a vos, sos vos el extranjero. Entonces empecé a valorar todo lo que me daba ese país. En Francia no tenías el asado nuestro o el dulce de leche pero tenías cosas muy ricas y que me hacían disfrutar de eso, del lugar donde estaba, del paisaje, de todo. Costó la adaptación, sobre todo porque vivía en un pueblo de ocho mil habitantes, donde nadie hablaba español y era difícil eso, pero se pudo adaptar. Así en todos, en España lo mismo, la gente también muy cálida... Nos han recibido bien en todos lados.

Estuviste en la Católica, en Macará, en Sport Boys, en Londrina y Anzoátegui. ¿Cuál de estos clubes te sorprendió más?
- Bueno, la Católica, en lo que tiene que ver con el club en si, era muy grande, muy importante en infraestructura, realmente a nivel europeo, eso me sorprendió mucho, era realmente un equipo grande. Después, en Brasil me sorprendió el nivel, estaba en una categoría inferior en Londrina y el nivel del jugador me hizo valorar el fútbol brasileño, realmente tienen el privilegio y la posibilidad de tener talento en todas las categorías, cualquier delantero en los trabajos de definición lo hacía igual o mejor que yo, aprendí mucho de ellos. Venezuela, una sociedad que la estaba pasando realmente difícil en esos tiempos. Me tocó cuando se murió Chávez y asumió Maduro, osea, a nivel país la pasaba complicado, y así y todo los compañeros y la gente con mucha calidez, realmente nos recibieron muy bien a mi familia y a mí. La experiencia en Ecuador también, me pasaron cosas atípicas: había un volcán que hizo erupción y no pudimos salir de casa por 48 horas, un intento de golpe de estado... Situaciones que ni sabés ni esperás ni conocés mucho y te toca vivirlas así, que intentás superarlas y con el recuerdo decís "qué cosas raras". Lo de Perú también, Lima es una ciudad hermosa y la calidad de la gente también, la gastronomía... De todo sacamos cosas positivas y las recordamos bien.

Dijiste que en Anzoátegui pensabas la posibilidad del retiro pero después jugaste en Brown, Español, Camioneros y Berazategui. ¿Cómo fue la experiencia por el ascenso? ¿Antes de fichar por estos clubes lo pensabas dos veces?
- Si, lo iba pensando, pensaba en darle una fecha al retiro, en decir "este día va a ser mi último partido", me lo imaginaba así, pero después, en esto influyó mucho mi señora, en vivirlo de forma natural. No todos los jugadores tienen el privilegio de decir "va a ser mi último partido", y a mí se me fueron presentando situaciones, equipos, posibilidades, y a partir de ahí me relajé a decir "voy jugando hasta que el fútbol no me de la chance de tener un club y ahí será mi último partido", intenté relajarme un poquito. Ahí apareció Brown de Adrogué en la B Nacional y empecé a bajar, la Primera B con Español, y a medida que vas bajando también te vas dando cuenta el nivel de las diferentes categorías, cómo va modificando todo, las canchas, las posibilidades, todo va teniendo un grado más de complejidad. Lo viví mucho más natural. Y en Berazategui, cuando toca que ya no salía club y no buscaba con la misma intensidad que antes, intenté que todo fluya de forma natural, y fue así como llegó, terminé en Berazategui, dije que ese era el último equipo y fue así. La verdad que me relajé un poco porque dejé que se vaya apagando un poquito eso y terminando la rueda como empezó, jugando al fútbol en mi país, habiendo pasado por todas las categorías, con la posibilidad de haber jugado en Europa, en América... Todo terminó perfecto.

Hablando de equipos humildes, de ascenso, ¿qué te acordás de tu paso por Huracán de Tres Arroyos? Un año en Primera, ganando el clásico con Olimpo...
- Si, ni hablar, eso permanece hasta hoy. Imaginate que fue atípico en todo. Ya en Independiente no iba a ser tenido en cuenta por Pastoriza, me voy a Tres Arroyos, a jugar en Primera, y para el equipo y la ciudad era histórico todo eso. Personalmente me fue muy bien, metí muchos goles, que fue lo que potenció la vuelta mía a Independiente, pero con el equipo tuvimos el descenso más rápido en la historia... Así y todo, hasta eso que supuestamente era dramático, para la ciudad no se vivió así, se disfrutaba todo, cada partido era un espectáculo para todos, y la gente nos transmitía que quería que nosotros lo viviéramos así, y así fue. Fue un año hermoso, lo disfruté mucho, pasamos un lindo año en una ciudad muy tranquila del interior. Me pasa que hasta hoy, cada tanto, tengo contacto con la gente, y ellos me recuerdan. Imaginate que fue histórico para el club, que hoy prácticamente está desaparecido, no se si está jugando la liga de su ciudad, pero quedó en la historia su paso por ahí, muy fugaz... Una lástima que empezó a bajar tan rápido de categoría, no lo pudieron sostener, pero fue increíble, hermoso.

Te pregunto por tres entrenadores que tuviste: Falcioni, Simeone y Vicó. ¿Qué me podés decir de ellos?
- Bueno, con Falcioni muy agradecido, porque hizo mucho para que me pueda ir. En esa época no estaba claro el tema de irme, la operación era media complicada, él me vino a preguntar qué quería hacer y yo le dije que realmente me quería ir, que necesitaba irme e hizo todo lo posible para darme una mano, entendió mi postura, mi posición, me ayudó, entonces muy agradecido a él, siempre. Después, Simeone fue el que me trajo de Francia para Argentina nuevamente, y la verdad que tanto él como el profe Ortega, ya a esa altura, estamos hablando del 2007, demostraban el profesionalismo y la seriedad con la que trabajaban. Entrenábamos a un nivel impresionante. El profe Ortega iba orquestando todo, te llevaba ahí arriba, al tope de todo, de tu esfuerzo, intentaba lograr esa puesta a punto ideal para cada partido. Y Vicó me bajó un poquito al estar en un club profesional, como Brown de Adrogué, B Nacional, pero a su vez llevarlo a esto que tiene de un club humano, de barrio, con las relaciones entre los compañeros, ser buena persona... Cada grupo que arma la tiene muy clara él desde el material humano, no va a traer a nadie que no tenga una buena referencia como persona, entonces es muy estratega en eso, en armar buenos grupos, del asado entre la semana, de ser compañeros, solidarios... En llevar al grupo es muy bueno, es su caballito de batalla y remarco eso de él.

¿Sos de verlo a Independiente? ¿Qué te parece esta filosofía que tiene Holan?
- Imaginate que desde los 14 años con Independiente pasé todas, solamente en lo que fue mi paso por el club me tocaron las épocas difíciles, duras, malas, con la relación con la gente, con los campeonatos, no peleábamos torneos... Fue duro en todo sentido. Y hoy está buenísimo, realmente, lo que le toca vivir a la institución. Nosotros, del lado del hincha, vamos con los chicos a la cancha, disfrutamos de eso, y disfrutamos también de que los jugadores que estén en Independiente tengan una identidad, un sentido de pertenencia con el club, creo que se va logrando cuando los jugadores pueden pasar varias temporadas en el club y valoran lo que es, lo que fue y lo que se hizo en ese club. Cuando te toca defender la camiseta, todo eso sale a la cancha también a jugar el partido y es clave la identidad del club. En otros tiempos el jugador venía y se iba a los seis meses, cambiaban 20/30 jugadores y nunca entendían eso, tampoco había nadie que le pueda hacer entender al jugador lo que es Independiente como institución, me parece que Holan logró eso, que valoren, los que vienen, al club que vienen, y que enseguida intenten sentirse parte. Así fue en este resurgir de Independiente, donde nosotros, la familia, lo disfrutamos.

¿Qué es Independiente para vos?
- Independiente es parte de mi vida, como el fútbol, está relacionado y vinculado a todo. A mi mujer la conocí gracias a Independiente, ella jugaba al voley en el club, Independiente me dio la posibilidad de cumplir mi sueño de jugar en Primera, de crecer como profesional. Independiente está en todo, mis hijos son Independiente, mis amigos, mi familia, todo lo que me rodea es Independiente, juego al fútbol defendiendo los colores de Independiente... Tengo un gimnasio en Avellaneda donde mucha gente de la que viene también es de Independiente, entonces compartimos y charlamos de fútbol, entonces es parte de mi vida y lo va a ser siempre. Siento identidad por eso, de pertenecer al club en cierta manera y en diferentes etapas. Independiente me formó, me hizo lo que hoy en parte soy, así que muy agradecido a todo.

Compartir en Google Plus

Sobre Punto Deportivo

    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario