ENTREVISTAS | MARIO ZANABRIA

Mario Zanabria, ídolo de Newell's, y un mano a mano imperdible en la previa del Clásico Rosarino: el gol a Central en 1974, el Boca de Lorenzo, la influencia de Menotti, Guillermo, Gallardo, la posible llegada de Martino a México y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Bueno, generalmente el día ocurre ocupado de fútbol, esté en actividad o no, es lo que hemos hecho toda la vida y, por lo general, estemos trabajando o no es lo que más tiempo nos lleva, lo que más nos ocupa.

¿Cómo ves el fútbol de hoy? ¿Qué diferencias encontrás al de tu época?
- Sin dudas que en este momento AFA tiene por delante una decisión histórica por tomar, que es la de la designación del nuevo entrenador de la Selección Argentina. Yo creo que los últimos tiempos de AFA no han sido los mejores, se han dado muchas ventajas al respecto, sobre todo en la categorías de los juveniles, que es lo que más tiempo se tarda en reparar, y hoy por hoy está la importancia de la decisión de nombrar quién va a ser el que va a llevar los nuevos destinos de la Selección Nacional. Con respecto a los clubes está todo más o menos, como siempre, algunos están bien y otros más o menos, no se termina nunca de finalizar con una crisis en el fútbol argentino y todo este tipo de cosas lleva a que hoy todavía estemos con partidos que se juegan a puertas cerradas, que el público visitante no puede ir... Creo que son todas asignaturas pendientes que la conducción de AFA tendrá que ir solucionando, que se han perdido en los últimos años.

Conociendo tu posición, ¿encontrás algún jugador en Argentina que pueda ocupar ese rol de 10 clásico?
- Si, lo que ocurre es que los que aparecen se ven pocos, al no haber tantos, los que aparecen se van y uno al poco tiempo los olvida porque deja de verlos. Yo creo que, si vos me preguntás un número 10 típico parecido al de nuestra época, que podemos ver hoy, el primero que se me viene es el chico Quintero, de River; el colombiano creo que es un jugador muy parecido a la forma en la que jugábamos nosotros allá por los setenta, y por el hecho de ser zurdo es donde uno más lo relaciona con su parecido. Creo que aparecer siguen apareciendo, pero lo que ocurre es que se van.

Hablando de la exportación de juveniles, Newell's no está concretando tantas ventas en los últimos años y sí Rosario Central, sobre todo en esa posición, con Lo Celso y Cervi como ejemplos. ¿Sentís que hay un déficit en ese sentido por el lado de Newell's?
- Hay épocas en que un equipo se especializa en sacar buenos arqueros, muy buenos centrodelanteros/goleadores, y bueno, yo creo que son rachas que se van dando. En este momento el fútbol, sobre todo de Newell's, no es muy exportador, generalmente lo último que se han exportado son jugadores jóvenes, no se si por una situación económica o que, con mucho futuro, como el arquero Unsain, que está en Defensa y Justicia, o Martínez, que era un joven marcador central, el chico Escobar que se llevó Martino al Atlanta, después había un lateral izquierdo muy jovencito que se fue al Columbus Crew (Valenzuela)... Yo creo que son jugadores que se van de los clubes todavía sin que la gente le haya visto demasiado recorrido.

Repasando tu carrera, ¿qué recordás de tus primeros días en Unión y qué tan importante fue ascender con el club a Primera siendo tan joven?
- Lógicamente que las distancias con Buenos Aires eran más grandes antes, las informaciones llegaban menos, los jugadores del interior eran prácticamente desconocidos. Cuando yo pasé a Newell's Old Boys en el año '70 ya hacía cuatro años que venía jugando en la Primera de Unión. Debuté en el año '66 y, a pesar de la corta edad y el poco tiempo, logré dos ascensos; ascendimos en el '66 con Washington Etchamendi, el uruguayo, como técnico, que me hizo debutar, después descendimos en el '67 y volvimos a ganar el ascenso en el año '68, en Unión estuve hasta el '69 y ya a partir del año '70, lo que es más conocido, la trayectoria en Newell's.

¿Cuánto cambió tu vida cuando decidiste firmar con Newell's?
- Bueno, es una posibilidad que se dio. Uno siempre todo este tipo de cosas las toma como un progreso en su carrera futbolística y gracias a Dios las cosas en Newell's me salieron bien desde el primer día, como que no hubiese necesitado período de adaptación ni nada. Tuve la suerte de jugar ahí durante siete temporadas y media hasta que me compró Boca.

¿Cuánto ayudó Newell's para que se te pudiera dar más adelante ese traspaso a Boca?
- Yo creo que, en cierta forma, el equipo era más competitivo, estaba más cerca de pelear un campeonato, y estas cosas traen una recarga en el nombre. Los jugadores que integran equipos que hacen buenas campañas trascienden siempre mucho más, y lo que se puede haber dado en aquella época es que las distancias que habían entre los equipos de Santa Fe y de Rosario eran bastante grandes; ahí, en Newell's Old Boys, pudimos lograr la posibilidad de salir campeón en el '74, de jugar una Copa Libertadores en el año '75, y bueno, son todas cosas que a uno le hacen lograr una trascendencia.

¿Qué es lo que más te acordás del 2 de junio de 1974?
- Era una necesidad que tenía Newell's de salir campeón, Rosario Central ya a esa altura había logrado dos campeonatos, nosotros no teníamos ninguno y era hora de darle la alegría a la gente de tener su primer campeonato; habíamos estado cerca en años anteriores pero no lo habíamos podido lograr, y bueno, en esta oportunidad se pudo dar y gracias a eso se marcó un camino, porque después vinieron muchos campeonatos más, el de Yudica, los de Bielsa, el de Gallego, el de Martino... Ahí se marcó un camino, se rompió el hielo.

¿Qué es lo que más disfrutaste en tus años en Boca?
- Lógicamente que era un año que después iba a pasar a ser trascendental en la historia de Boca, fueron los años que se obtuvieron los primeros logros internacionales más importantes de la historia del club como la Copa Libertadores y la Intercontinental, y nosotros somos unos agraciados de haber podido formar parte de ese logro tan importante.

¿Qué tenía ese Boca de Lorenzo que parecía invencible? ¿Qué enseñanzas te ha dejado el "Toto"?
- Fue un equipo que estaba compenetrado en cuáles eran los objetivos, con un técnico que lo había marcado claro desde el primer día a cada uno de los jugadores que había llevado, era un desafío muy importante y él nos llevó a todos de distintos lados mas un buen grupo de jugadores que habían quedado de los años anteriores, que eran la base de Boca, y todos bajo su mando, su tutela, pudimos ir sorteando campeonatos. Se ganaron los dos del '76, que yo estuve presente en el segundo, en el Nacional, la Libertadores del '77, se volvió a ganar la del '78, el campeonato local del '78 se peleó hasta la última fecha y se perdió a manos de Quilmes, se ganó la Intercontinental, en el '79 se peleó la final, otra vez, de Copa Libertadores, que se quedó en manos de Olimpia... Fueron años de mucha gloria y de muchos buenos recuerdos para el hincha de Boca de aquella época.

Boca ahora está muy cerca de una nueva final de Libertadores, y siempre se le atribuye la palabra mística. ¿Creés que esto es, en parte, gracias al equipo del cual formaste parte y también al de Bianchi?
- Esto es algo que viene más allá, de épocas anteriores a la nuestra. Ese equipo puede haber ratificado esa mística copera, como lo ratificó el Boca de Bianchi también, pero eran equipos característicos, que la gente de Boca se sentía muy identificada. Hoy estamos a puerta de terminar una llave de semifinal y pasar a jugar nuevamente una final de Copa Libertadores y es un equipo que, en estas últimas instancias, se está pareciendo un poco a aquellos, porque no hace, a lo mejor, un fútbol tan vistoso, pero está haciendo un fútbol muy táctico y muy efectivo.

Siguiendo con el repaso de tu carrera, después jugaste en Argentinos Juniors, nuevamente en Boca y terminaste en Huracán. ¿Por qué decidiste colgar tus botines ahí?
- Ya estaba cumpliendo cerca de 35 años, había sido operado de las rodillas, que me habían traído bastantes problemas... No eran operaciones que hoy en día serían complicadas, porque eran meniscos, pero en aquel tiempo eran una complicación, llevaba bastante el tiempo de recuperación, me tocaron las dos de grande, a los treinta y pico de años, y si bien físicamente estaba bien, no me sentía pleno de las piernas, y ya con 35 años preferí ya abandonar la carrera y dedicarme a esto de la dirección técnica.

¿Dónde fuiste más feliz dentro de una cancha?
- A nosotros hoy en día nos preguntan cómo nos gustaba más, si estar adentro de la línea de cal o fuera de ella, y yo digo siempre dentro. Creo que ser futbolista es una profesión hermosa, es algo que no tiene comparación y es lo que todos querríamos volver a ser; si uno tuviese una nueva vida lógicamente que volvería a elegir ser jugador de fútbol y volver a jugar en los mismos clubes y dirigir en los mismos clubes, estoy muy conforme con todo lo que me ha sucedido en mi carrera.

Con respecto al inicio de tu carrera como entrenador, ¿las presiones de dirigir a Boca eran mayores que las que se podían llegar a sentir siendo jugador?
- Si, lo que pasa es que la presión entre los jugadores se la reparten, vos perdés un partido y la culpa está entre los once; por ahí, cuando sos director técnico sos el que lleva la mayor responsabilidad por más que no hayas tocado una pelota, je. Generalmente las presiones caen sobre la cabeza del entrenador, y uno, a través de toda la carrera, ha entrenado el estrés, y por eso es que lo lleva adelante, pero sin ninguna duda que las presiones existen; existieron antes y existen ahora, lo que ocurre es que ahora puede haber exposición, todo se sabe más, todo se conoce y todo llega más, pero más allá de eso las presiones existían igual.

Cuando se habla de entrenadores hoy por hoy se trata de comparar a Guillermo con Gallardo y a Gallardo con Bianchi, por el tema de las copas. ¿Cómo los ves a ambos?
- A Guillermo lo veo bien, está manejando el timón del plantel bastante bien; a lo mejor no se le da todavía el reconocimiento que realmente tiene pero creo que está haciendo las cosas bien. Ganó dos campeonatos ya, desde que está en Boca, dirigió Lanús en su primera experiencia y salió campeón de la Sudamericana, que no es poco... Creo que tiene sus pergaminos. Respecto de Gallardo mucho no lo conozco, pero lógicamente que el trabajo que está haciendo es bueno porque le ha vuelto a dar títulos a River que en los últimos años había perdido.

Con respecto a tu paso por Newell's como técnico, has dirigido a grandes futbolistas que hoy por hoy también son entrenadores. ¿Cuánto creés que has influenciado a tus jugadores?
- Hoy en día, entrenadores de los que yo estuve dirigiendo son casi todos. De ese equipo de Newell's están entrenando Raggio, Berti, Vojvoda, Heinze, Samuel, Gabrich, Marioni, Guiñazú está jugando todavía, pero yo creo que uno, en su época de jugador, toma de los técnicos todo lo que viene, para quedárselo o para descartar, y yo creo que ellos habrán hecho de lo mío lo mismo que hice yo de otros que tuve, tomé lo que me parecía que podía servir y deseché lo que digo "no, esto a mí no me sirve", creo que las cosas siempre pasan un poco por ahí.

¿De quién tomaste más?
- Bueno, yo tuve muy buenos técnicos a lo largo de mi carrera gracias a Dios. El "Flaco" Menotti, tengo un respeto grande por él, lo conocí cuando él era muy joven y yo era jovencito también, cuando recién llegaba a Newell's y él estaba de ayudante del "Gitano" Juárez, después lo tuve en la Selección y fue un técnico de los mejores del mundo, sin ninguna duda. Después lo tuve a Lorenzo, también un técnico de primerísimo nivel. Me tocó trabajar con Bielsa, con Alfredo Di Stéfano, con el "Zurdo" López, y sin ninguna duda son técnicos que han dejado lo suyo también.

Pasaste por el fútbol de México. Más allá de los resultados deportivos, ¿cuánto disfrutaste de esa experiencia?
- Creo que el fútbol mexicano es uno al que cualquiera le encanta ir, es competitivo, donde, por lo general, los entrenadores tienen todo, hay buena logística, buenos campos de entrenamiento, los estadios donde se juegan los partidos son todos excelentes, y yo las tres experiencias que tuve, la de Querétaro, la de Atlas y la de Pachuca realmente fueron inigualables. Gracias a Dios se me recuerda mucho y muy bien y uno siempre aspira el hecho de poder volver aunque sea en otra función el día de mañana.

Hasta hace poco estuviste en el fútbol de Honduras. ¿Qué es lo que más destacás de esa liga?
- El fútbol centroamericano está en crecimiento. Están un poco limitados por la razón económica de los países; en la CONCACAF están dos potencias que marcan la diferencia, que son el fútbol mexicano y el de Estados Unidos, y después, un escalón más abajo, aunque hay que competir con ellos, están los centroamericanos. Ahora Costa Rica está un poquito más consolidado, y después están siempre peleando por un lugar para ir a un Mundial entre Honduras, Guatemala, El Salvador y las islas. Es un fútbol al que le cuesta crecer por el tema económico; vos competís con ellos, por la CONCACAF, en las copas internacionales, y mientras jugás entre centroamericanos está más o menos la cosa pareja, pero ya cuando pasás de ronda y vas a competir contra los mexicanos o norteamericanos hay una diferencia un poquito mayor.

Conociendo la gran relación que tenés con el "Tata" Martino, ¿qué creés que le puede aportar él a la Selección de México en caso de que se confirme su arribo?
- Yo creo que le puede aportar mucho porque va a encontrar una gran mayoría de jugadores que se adaptan a esa forma de jugar que tiene él. El jugador mexicano del medio de cancha hacia adelante es de mucho desequilibrio propio, con buen remate, mucha habilidad y velocidad, y por la característica que tiene el "Tata" Martino yo creo que ahí va a tener del medio de la cancha hacia adelante muchos volantes y delanteros de características muy similares a las que puede obtener en otras partes del mundo también.

Se viene el Clásico de Rosario. Has vivido el de Poy, el tuyo, uno por Copa Argentina... ¿Cómo ves que ahora se juegue en Sarandí y a puertas cerradas? ¿Ha crecido la violencia?
- Yo creo que el Clásico Rosarino es de Rosario, tendría que ser en una cancha de Rosario, y si esta reglamentación dice que tiene que jugarse en cancha neutral se tendría que haber jugado en otro lugar con público yendo y viniendo. Lógicamente que esto tampoco lo hicieron porque se les ocurrió; seguramente, los últimos hechos ocurridos en los clásicos rosarinos han colaborado también para que se haya tomado esta determinación, pero quiero llegar a decir que no me gusta para nada que un Clásico Rosarino se tenga que jugar a puertas cerradas, lo peor que le puede pasar a un jugador de fútbol es jugar un partido clásico, decisivo, por una clasificación, sin público. Que sirva para hacer un mea culpa hacia adentro todos y tratar que este tipo de cosas no vuelvan a ocurrir más, pero lógicamente que como no le gustará a los técnicos, jugadores y a nadie, a mí tampoco me gusta que se juegue un Clásico Rosarino de esta manera.

¿Ves algún favorito?
- Hace un tiempo te podría haber dado por ahí de favorito a Rosario Central, que había arrancado muy bien, pero ahora ha caído en una medianía, y Newell's anda en esos altibajos, una de cal y una de arena... Es muy difícil poder pensar qué es lo que puede pasar el jueves, sin ninguna duda, porque yo creo que los dos no han tenido, en este comienzo del campeonato, la regularidad que se podía haber tenido a esta altura.

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