ENTREVISTAS | RICARDO BLANCO

Ricky Blanco, jugador de Curicó Unido, y un mano a mano imperdible: su presente, la vida en una villa, jugar en el Armenio de Nakis, la experiencia en Kuwait y su sueño de Primera.


¿Cómo es un día en tu vida?
- En este momento estoy volviendo de entrenar. Si bien mi vida acá en Curicó es poca, llegué hace diez meses, la verdad que estoy feliz, estoy en una ciudad hermosa, tranquila, donde puede vivir la familia, que es más que nada la tranquilidad y seguridad de uno. Esta semana entreno todo a la mañana porque no hay fútbol acá hasta dentro de dos semanas porque este fin de semana se juega la final de la Copa Chile y el otro hay Fecha FIFA, entonces hay parate, pero entrenando igual.

¿Te tuviste que adaptar a distintas costumbres en Chile o son más o menos las mismas que en Argentina?
- Son similares a las de Argentina, la verdad que no nos podemos quejar. Con la familia nos sentimos muy a gusto acá, estamos muy bien, muy tranquilos, lo principal es que el jugador y la familia estén tranquilos y gracias a Dios acá encontramos lo que necesitábamos.

¿Se parecen en algo Curicó a Mar del Plata?
- No, totalmente diferentes. Curicó es más pueblo, es como cuando yo vivía en Ramallo, que jugaba en Defensores, un estilo así de vida, la gente te saluda, siempre es honesta.

¿Y cómo es el fútbol?
- Y con respecto al fútbol te dejan jugar mucho más, hay más espacios, no cortan tanto. Gracias a Dios me pude adaptar rápidamente a lo que es el fútbol chileno.

¿Qué fútbol sos de mirar como espectador?
- A mí me gusta mirar fútbol chileno, pero el argentino es el argentino. Uno es de allá y al argentino no hay con qué darle, la pasión que tiene el fútbol argentino, la gente, la repercusión... Acá en Chile hablan más del partido de Boca - River que de la final de Copa Chile. Los chilenos dicen que nosotros somos muy apasionados, y la verdad que si.

Yendo a tus inicios, ¿qué te acordás del momento en el que dejaste Mar del Plata? ¿Y de tu llegada a Armenio?
- Yo nací en Mar del Plata y viví toda mi vida en Quilmes, en la Ciudad de Buenos Aires, me crié en una villa pero no me arrepiento de nada de lo que viví. Tuve unos padres que me enseñaron lo que era la educación, el respeto y me enseñaron mucho gracias a Dios. Después me fui de Armenio, estuve dos años allá, debuté a los 18 años. Me tocó de presidente Noray Nakis y era muy difícil, yo estaba haciendo mis primeras armas y no me lo olvido más. El técnico, Fernando Ruiz, me dijo que no me iba a tener en cuenta, que me pareció que estaba bien porque uno busca a los jugadores que cree convenientes, así que no dije nada, pero el club me tenía que buscar club para que me vaya a préstamo y nunca me lo buscó, lo tenía que buscar por mis propios medios y se me complicaba porque yo hacía mis primeras armas y no tenía a nadie que me guiara ni mis padres tampoco. Nosotros no entendíamos cómo se manejaba el ambiente, pero bueno, me sirvió para fortalecer mi cabeza. Creo que los jugadores, en mi lugar, hubiesen tomado otras riendas, otro pensamiento, y la verdad que nunca bajé los brazos; si bien dejé el fútbol muchos años, me sirvió para ganar más experiencia, para golpearme más y ser más maduro.

¿En qué momento de tu vida dejaste la villa? ¿Volviste alguna vez?
- Prácticamente viví hasta los 24 años, pero hasta el día de hoy voy. Uno no se olvida de sus raíces, dicen, y la verdad que yo no me olvido de nadie, soy muy agradecido. También es un ejemplo para los chicos que son humildes, que piensan que no pueden por muchos motivos, hay que darle para adelante. Yo siempre digo que uno fue tocado por la varita, pero más allá de eso, yo tengo hermosos recuerdos y no puedo decir nada, me sirvió mucho de experiencia y hasta el día de hoy voy, imaginate. No hay que olvidarse de donde uno viene.

Sabiendo las complejidades económicas que tiene el jugador del ascenso y conociendo tu situación, ¿realizaste otro trabajo a la par de jugar en Armenio?
- En ese tiempo estando en Armenio me dedicaba a lo que era el fútbol, hacía un viaje de cuatro horas todos los días, viajaba de Quilmes a Maschwitz y se me complicaba mucho. Si bien entrenaba, a la tarde le daba una mano a mi papá en la gomería, siempre trataba de rebuscármela porque ganaba un sueldo de quinientos pesos nada más en Armenio, cuando me habían hecho firmar un contrato de tres mil pesos, me acuerdo, imaginate. Pero bueno, uno se tuvo que adaptar a lo que había y la realidad mía era que estaba haciendo mis primeros pasos y uno, como jugador, quiere jugar.

Además de Armenio jugaste en Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, en All Boys y en Instituto. ¿En estos otros clubes son más positivos o negativos los recuerdos que tenés?
- Yo de Armenio soy un agradecido a Dios porque fui a un lugar hermoso, que me abrió las puertas, y voy a estar agradecido toda mi vida porque ellos me dieron la oportunidad de ser quien soy hoy. Si bien no soy conocido ni nada por el estilo, yo me trato siempre de centrar y de poner los pies sobre la tierra, no hay que creerse más ni menos que nadie. Me llevo recuerdos hermosos de todos los lugares donde estuve, como de All Boys, que me dio su lugar, su espacio para que yo pueda demostrar mis habilidades, en Instituto mismo... La verdad que estoy muy agradecido, pero Ramallo (Defensores) fue lo más lindo que me pasó en la vida en lo futbolístico, fue quien me abrió las puertas y me dio paso a seguir en el fútbol.

¿Entre All Boys e Instituto te fuiste al fútbol de Kuwait?
- Si, nos fuimos cinco meses con mi esposa, los dos solos. La verdad que linda experiencia para saber lo que es la cultura. También nos fuimos porque todos sabemos lo que es el fútbol argentino, cómo te pagan, que se atrasan mucho, que hay equipos que por ahí no están bien económicamente y uno tiene que estar pendiente de cuándo te van a pagar... Entonces tomamos una decisión con mi esposa de irnos los dos solos, de tratar de buscar otros medios, en lo económico también, vivíamos mucho el día a día, a veces teníamos necesidad y teníamos que pedirle plata a mi suegro, y yo como trabajador, que entrenaba todos los días, quería tener mi plata, esa es la realidad.

¿Cómo es el fútbol de Kuwait y cómo hiciste con el idioma?
- Cuando llegás a un club todo es muy lindo, la gente, todo... Pero bueno, los árabes son muy cerrados, muy ellos, me hacían muchos trabajos de lado. Los primeros dos meses la pasé medio mal, pero fui agarrando experiencia. Tampoco me sabía desenvolver mucho con el inglés, menos árabe, así que empecé a hablar como podía en inglés y de a poco me fui agrupando con mis compañeros, después la pasamos bien y nos hablábamos con todos. Fue linda experiencia, hermoso para vivirlo, una muy nueva experiencia, lo tomamos así.

¿Y desde lo religioso?
- Nosotros nos vestíamos como nos vestimos en todos lados, como se viste el argentino, el sudamericano en sí. Tratábamos de no llamar tampoco tanto la atención más que nada por respeto a ellos.  La mujer va atrás del hombre, a la cancha van solo los hombres, las mujeres no pueden ir, en el vestuario, antes de salir a entrenar, se ponían a rezar adentro de un cuartito, muchas cosas... Pero la verdad que fue lindo porque conocimos muchas cosas lindas, las mezquitas, la cultura de ellos, a pesar de todo fue linda experiencia.

¿Se complicaba el tema del mate y el asado?
- Yo me había llevado yerba de Argentina pero se me había terminado, pero conseguimos una yerba argentina y tomábamos mate todos los días, tereré con mi esposa... Lo que sí, hacía mucho calor, 40/48°, pero bueno, nos desenvolvimos muy bien. La carne bien también, no tuvimos problemas desde ese sentido, de lo que es comida, comíamos lo que comíamos en Argentina.

¿Cómo vivís este presente en Curicó Unido? Le ganaron a Unión La Calera con un gol tuyo, te eligieron como figura y lograron la permanencia.
- La verdad, contento, en lo personal estoy muy feliz, vengo haciendo buenos partidos, el semestre pasado me habían elegido entre los dieciocho mejores del fútbol chileno. Uno trata de hacer las cosas bien, de mejorar día a día y acá me siento muy contento, en Curicó estoy muy feliz, con la gente, por cómo me tratan, entonces uno siempre tiene que ser agradecido. Acá me encuentro bien, pero un jugador siempre quiere seguir progresando en su carrera, así que si me toca quedarme de vuelta acá estaré eternamente agradecido y si me toca irme también.

En el post partido hubo una entrevista que se hizo viral. ¿Esperabas toda esa repercusión?
- (risas) Con respecto a eso, el partido antes de Calera habíamos jugado con Temuco y yo hice de periodista. Imaginate lo que soy, con eso te digo todo, je. Con respecto al partido este, nunca pensé que se iba a viralizar, mi esposa me conoce, sabe cómo soy de "chispita", de cagarme de risa de todo, de estar constantemente haciendo chistes, y la verdad que lo hice de chistoso y salió por todos lados. Yo le decía a mi señora "mirá si conocen la vida real de nosotros, cómo nos conocimos, cómo vivíamos...". Algunos te hacían memes, en las redes sociales algunos te dicen cosas lindas y otros feas, es normal, y nosotros lo tomamos con mucha gracia en casa, llegamos y nos reíamos juntos, y la idea es pasarla bien como familia.

Más allá de la humorada dijiste "gracias al fútbol". ¿Cuánto sentís que le debés al deporte de lo que sos hoy como profesional y de la linda familia que has formado?
- Yo conozco a mi esposa jugando al fútbol gracias a mi cuñado, porque jugaba en All Boys y mi cuñado es hincha y fanático. Me acuerdo que él me invitó a ir de vacaciones a Carlos Paz, fuimos y me dijo "no te vas a meter con mi hermana", y la verdad no le hice caso, je. Si conocieran la vida real de nosotros se sorprenderían mucho, yo era un chico que no tenía un peso partido a la mitad, mi esposa me iba a ver a Buenos Aires y dormíamos en el piso con el colchón, ella estando muy bien económicamente, todo al revés. Al fútbol le agradezco porque conocí a mi esposa y también tengo una hija hermosa gracias al fútbol, porque si no hubiese sido gracias a eso no hubiese tenido la mujer ni la hija que tengo, uno está feliz con la familia que formó.

Dijiste que no sabés qué vas a hacer después de esta temporada. ¿Soñás con jugar en la Primera de Argentina?
- Hoy estoy acá, soy feliz acá y hasta fin de año tengo contrato, pero sería el sueño mío jugar en Argentina, en Primera División. Es el sueño mío, el de mi familia, cumplir el sueño de mis papás, que hicieron todo para que yo pueda ser quien soy hoy, que ellos me vean triunfar también en Argentina. Estoy muy cómodo acá, soy feliz, ojalá, Dios quiera, si me toca quedarme seré feliz, y sino uno siempre quiere seguir progresando.

¿Te gustaría jugar en algún equipo en especial?
- No, no me meto eso, si es un equipo de Primera voy a estar feliz y voy a dar todo por ese club, así que club que me toque, club en el que lo haré de la mejor manera, como lo estoy haciendo acá.


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