ENTREVISTAS | SERGIO HIPPERDINGER

Sergio Hipperdinger, jugador de Berazategui, y un mano a mano imperdible: los buenos y malos momentos en Quilmes, el gran rendimiento de su primo Walter Benítez en Niza, la experiencia en Freamunde y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Mi día arranca temprano, yendo a entrenar hoy en día a Berazategui, después, ya a la tarde, duermo siesta, y tipo 7 arranco al gimnasio para, más o menos, hacer el tren superior, que no se trabaja casi en el club. Ese es mi día, casi todos los días.

¿Qué fútbol sos de seguir?
- Sinceramente me gusta mirar todo, desde la B Metro hasta lo que esté en la tele. Del fútbol europeo me gusta mucho la Premier, así que la miro mucho.

¿Y lo estuviste viendo a Quilmes hoy?
- No, justo estaba entrenando y no pude verlo pero puse una página para que salte los resultados y vi el 4 a 1.

¿A qué edad llegaste de Chaco a Buenos Aires? ¿Viniste solo o con la familia?
- A los 15 años, en edad de Octava para Séptima, que fue la prueba que yo hice en 2007. En 2008 me presenté para ser jugador de Quilmes ya, en edad de Séptima. Vine con mi primo, Walter Benítez, que hoy está atajando en el Niza de Francia, caímos los dos juntos en Quilmes. De chiquito pasé por varias pensiones hasta llegar al plantel de Primera y ahí ya me puse a vivir solo, que fue duro pero lindo cuando llegó el momento de estar en Primera. 

¿Qué fue lo más duro?
- Y... No es fácil ser del interior y estar en una ciudad tan grande como Buenos Aires, estábamos solos con mi primo más allá de que vos después te hacés amigos, pero a lo primero cuesta, es duro, en ese sentido se extrañaba mucho a los amigos, a la familia. Pero fue lindo, era una nueva experiencia, madurás como persona... Estuvo bueno.

¿Qué recuerdos te quedan? De los buenos y de los malos.
- Todo, sinceramente en Quilmes viví todo, los buenos momentos y los peores. En lo personal, tuve muchas lesiones que me marginaron de temporadas. Sinceramente los recuerdos que me vienen son los del ascenso, la permanencia contra Gimnasia, que fue un momento hermoso, porque veníamos peleando duro y ese día de lluvia fue un día de festejo, el gol, porque es el único que tengo y fue cuando peleábamos la permanencia... Se me vienen muchas cosas, pero las más lindas son esas.

Si bien ya ha pasado un tiempo de tu salida del club, viviste momentos duros por problemas económicos. ¿Cómo estás ahora?
- Sinceramente fue una experiencia muy mala la que vivimos no solamente yo sino todos los compañeros, nada más que yo salí a hablar y dije una realidad fuerte, dura, pero en sí la pasamos mal todos los chicos que teníamos un contrato más o menos bajo, digamos. Yo prefiero hablar de lo bueno de Quilmes a hablar de lo malo, porque sinceramente Quilmes a mí me dio todo y no me gustaría hablar mal ni hoy ni nunca. Lo que pasó, pasó. Hoy en día, el club está manejado por otra dirigencia, espero que le vaya bien y que esté donde tiene que estar, que es en Primera, porque es un club hermoso, tiene unas instalaciones divinas y la gente ni hablar.

¿Te pagaron todo lo que te debían?
- Todavía estamos con el temita ese con el gremio, por eso prefiero no hablar.

¿Quiénes te ayudaron en ese momento?
- En ese plantel teníamos a los "mostris", como les digo yo, a los "viejos divinos", como el "Chirola" (Romero) y "Chapu" (Braña), unas personas increíbles. Me olvido de Mariano Uglessich también, personas muy grandes, de corazón enorme. Si me tengo que acordar es de ellos.

Mencionaste que tenías que comer en el club y que, por no poder pagar el alquiler, te tuviste que ir a vivir con un hincha. ¿Cuánto tiempo fue y cómo fue esa convivencia?
- Fueron momentos duros. Fue en la casa de un amigo que me recibió con los brazos abiertos y me ayudó en el peor momento, siempre estaré agradecido, de por vida, porque lo que hizo no lo hace nadie, o el que lo hace lo hace limitadamente, y él lo hizo a corazón abierto. Estoy agradecido con él y con toda su familia.

Después te tocó irte a Portugal, al Freamunde. ¿Cómo fue la experiencia?
- En sí, positiva, porque me tocó jugar, no me lesioné nunca, que es lo que más quería, estar en competencia y no lesionarme. Sinceramente fue una experiencia única porque ahí si estaba solo, je, es otra costumbre, otro idioma, que lo supe llevar. Fue muy lindo.

¿Y cuánto te costó la adaptación al fútbol de allá?
- Sinceramente, me habrá llevado dos o tres meses, porque después empecé a jugar y ahí te soltás, sos otra persona, con los compañeros hablás todo el tiempo y ya vas entendiendo hasta el idioma... Si me costó fueron tres meses, después ya me adapté rápido, con muchas ganas, porque venía de estar lesionado, quería jugar, y cuando tenés muchas ganas sale todo más rápido.

¿Cuánto significó ese pase sabiendo todo lo que habías vivido antes?
- Me cayó del cielo esa propuesta. Yo venía de estar lesionado en Quilmes, quedamos libres por temas de deudas y estaba entrenando en un club acá en Bernal, y un amigo mio me dijo si quería ir a Portugal, que estaba la posibilidad porque estaban buscando un delantero, y bueno, no dudé ningún momento y me fui. Sinceramente me vino de diez, fue lindo.

Decías que estabas completamente solo allá. ¿Qué tanto hablabas con Walter (Benítez), tu primo?
- No solo por él, yo tengo mis amigos acá en Buenos Aires, estoy acá desde hace 10/11 años y mi segunda vida está en Quilmes; la primera, desde que nací hasta los 14, que jugué al fútbol, estuvo en Chaco. En Quilmes tenía muchos amigos, muchas familias amigas, y la verdad que se extrañaba todo eso, ni hablar la familia de Chaco, que yo iba en junio o en diciembre, en los recesos que había siempre. Extrañaba todo, no solamente a mi primo.

Y hablando de él, ¿te enorgullece el buen presente que tiene en Francia?
- Siempre dije que iba a ser arquero de la Selección, tiene un potencial muy grande y me alegra mucho el presente que tiene, es magnífico. Es un arquero con todas las cualidades y no me sorprende nada porque lo conozco desde que nacimos, más o menos, así que es normal todo lo que hace más allá de que cada día mejora más. Es un arquero con todos los detalles.

Con Berazategui se habían preparado para más con Szeszurak como técnico, pero le tocó irse. ¿Cuánto aprendiste con él?
- Tenemos para pelear para más. Estamos con una racha que es negativa, pero solamente pasa por ese lado, porque tenemos un plantel con muchas cualidades, así que esperemos pasar lo más rápido posible este momento malo, porque hay jugadores para pelear arriba y no para pelear el descenso. En ese sentido lo veo desde ese lado, y si no me toca estar es decisión técnica y nada más que eso, yo entreno para ver si estoy o no para jugar; si el técnico decide que no, entrenaré la semana siguiente para ver si estoy de vuelta, es así. Y gracias al "Búfalo" (Szeszurak) y a un amigo mío yo llegué a Berazategui, así que, como se lo dije a él cuando se fue, estoy agradecido porque gracias a él volví a estar en el fútbol nuevamente.

Desde la llegada de Barrera al equipo todavía no se le da en los resultados. ¿Cambió algo?
- Yo no tengo problemas con nadie, no me gusta esa onda de "no me pone, hago conflicto", no es mi estilo. Cuando esté para jugar me pondrá y sino no jugaré y listo, es así de simple el fútbol, no hay tanto misterio. Yo creo que son diferentes técnicos, otro estilo de juego, son prácticas intensas las que labura Marcelo Barrera y está buena la idea, la estamos llevando a cabo porque recién llegó ahora y no es fácil después de haber trabajado una idea, cambiarla. Creo que estamos en un buen camino porque en el último partido fuimos superiores, merecimos más, pero la pelota no entra y esa es la mala suerte que estamos teniendo nosotros.

¿Te costó cuando volviste de Portugal?
- No, yo sinceramente cambio chips, digo "estuve en Portugal, bueno, ya pasó, ahora estoy acá, en Berazategui". Trato de mirar así porque sino nunca vas a estar en sintonía con lo que es el país. Yo pienso así, hoy estoy en Berazategui, la categoría es dura, los rivales son duros y nada más que eso, hay que entrenar para correr más que el rival, porque hoy en día la C es eso, correr, meter, y el que más corre gana, no hay otra. 

¿Cómo ves a Quilmes?
- A Quilmes lo miro siempre, está pasando un momento negativo pero están jugando muchos chicos del club y hay que bancar. No es fácil jugar la B Nacional, creo que es más difícil que jugar en Primera, es cuestión de apoyar a los chicos, que hay muchos del club, y tener confianza, que es lo único que va a sacar adelante a Quilmes. Hay que apoyar a este plantel, al cuerpo técnico que tiene hoy en día y yo siempre le deseo lo mejor a Quilmes.

¿Desde que volviste al país fuiste a ver al equipo?
- Hay veces que me coinciden los horarios, sinceramente, pero la temporada pasada fui un par de veces, siempre para bien, cero rencores.

Cuando estabas en Quilmes había otra dirigencia. Si la gente que está al mando ahora te da la posibilidad, ¿volverías al club?
- Nunca pensaría dos veces si me dicen para volver a Quilmes, es como ir a mi casa nuevamente, no hay duda alguna, no diría "dejame pensar, a ver si tengo otra mejor oferta". No existe eso. Si está la posibilidad no lo dudo y estaré de vuelta, pero bueno, en este momento no está la posibilidad, estoy enfocado en Berazategui y la idea es pelear y tratar de estar lo más arriba posible.

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