ENTREVISTAS | NICOLÁS LUGANO

Nicolás Lugano, juvenil de Defensor Sporting, y un mano a mano imperdible: su vida en Europa, la influencia de papá, los valores, su compromiso con el deporte y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- En Uruguay estoy cursando sexto del liceo en un colegio llamado Uruguayan American School, colegio americano que es tiempo completo, de 8 de la mañana hasta 3 y media, y un poco se me complicaba por el horario, entrenamos 2:45 y estaba todo el día ahí adentro, pero más o menos arreglé el tema de horarios para poder llegar a la práctica. Eso es lo que hago en mi día, voy a estudiar, luego a entrenar y, tres veces por semana, de nochecita voy al gimnasio para completar ese entrenamiento invisible, como quien dice.

¿Cuánto tiempo le dedicás al fútbol ya sea como deportista o como fanático?
- Como cualquier jugador uruguayo, amante del fútbol, estás todo el día pendiente, llegás a tu casa y si hay algún partido que puedas ver, lo ves, estás entrenando todos los días, cuando voy al gimnasio hago trabajos relacionados con el fútbol y en mi posición, entonces creo que estoy todos los días atrás del fútbol.

¿Qué mirás de fútbol?
- Lo que a mí más me gusta hacer cuando llego a casa después de un día largo, junto con la merienda, es poner el informativo deportivo para más o menos ver todos los goles en todas las ligas del mundo y actualizarme, estar al tanto de lo que pasa en el mundo del fútbol. De tarde, los días de Champions, me gusta mirar, o algún partido de Boca o de River, y ni que hablar los partidos del San Pablo, que lo sigo desde acá. Así vamos, dependiendo del partido que haya para mirar.

¿Soñás con llegar a alguno de esos destinos?
- Obvio, uno de los sueños más grandes de mi vida es no solo jugar en Europa sino también jugar en la Selección Uruguaya, como cualquier jugador. Más allá de ser un gran espectáculo futbolístico para el mundo, un partido del Real Madrid, del Atlético o del Barça, como podemos hablar de muchos equipos grandes, lo que me gusta es mirar los movimientos que hacen los laterales derechos, sobre todo Sergi Roberto, por tirarte uno que me gusta mucho, y luego, en los partidos o en las prácticas, intentar copiarlos. Creo que los mejores referentes que puede haber para uno son esos monstruos que están en esos cuadros y cada uno mira el de su posición para poder mejorar esos pequeños detalles.

¿Si están jugando Messi o Cristiano los mirás o solo le prestás atención a los de tu posición?
- No, como te digo, es un espectáculo el fútbol, y vos cuando ves el partido del Barcelona o el de la Juventus lo que ves es a Cristiano, Messi, las jugadas que hacen, los goles... Como todos. Pero además de eso, también me miro lo que hacen los laterales, cómo se cierran en el momento justo, cómo están siempre de la línea de la pelota hacia adelante para crear mejores ocasiones de pase, cómo hacen para quebrar líneas y muchas cosas que tenés que saber y practicarlas porque si un día te toca estar ahí las tenés que saber vos.

¿Qué tan importante es el estudio para vos?
- Uno de los grandes casos por el que los jóvenes dejan de estudiar es porque llevar el fútbol y el estudio de la misma mano es un poco complicado porque se contradicen con el tema de los horarios, como te decía que yo terminaba 3:30 y entreno 2:45. Yo creo que es cuestión de voluntad, de madurez y de responsabilidad, en el fútbol no depende sólo del jugador, pero en el estudio si, depende solo de vos; es un poco no sólo por eso, pero hablando en los términos del fútbol también tenés una educación, le demostrás a los equipos que sos un hombre educado, y a vos mismo también, no te dejás pasar por arriba en algunas cosas, es importante tener el estudio, y más que nada en el mundo de hoy en día tenés que, por lo menos, terminar la secundaria. La carrera del futbolista es corta y luego hay que tener esas bases para seguir con la vida, que es larga. 

¿Ya sabés lo que querés hacer cuando termines el secundario?
- Si, ahí estoy, estamos hablando con mi padre y más o menos una idea tengo. La idea es poder seguir con el fútbol, en busca de mi sueño que arranqué desde chico, pero también, mientras pueda, tantear algo en el estudio, hacer un cursito online o algo para no perder esa dinámica que luego, si dejás de estudiar, obviamente la perdés.

¿Qué fue lo que te motivó a seguir los pasos de tu papá y por qué elegiste esa posición?
- El fútbol me gustó, de chico me lo contagiaron. Mi padre, al ser su profesión futbolista, en mi casa era fútbol todo el día, y lo agarré de él. Cuando era chiquito me regalaron una pelota de fútbol, ya pateaba, nací en ese entorno y obviamente me empezó a gustar. Mis padres siempre me dijeron que pelee por mis sueños, que si quiero ser un doctor estudie y pelee por eso, y que si quiero ser futbolista entrene todos los días y sea responsable, y yo opté por ser futbolista. Una de las cosas que más me motivaban y que de chico no me daba cuenta pero sí más de grande, era ver los partidos de mi padre en la Selección, cuando lo veía entrar primero en la fila de la Selección Uruguaya y con la cinta de capitán. Antes para mí era "bueno, ta, es mi padre", pero ahora que estoy en el ambiente del fútbol veo lo complicado que es llegar ahí, las responsabilidades que hay, y eso admiro y me motiva más todavía el decir "él lo logró, ¿qué fue lo que hizo?, para yo también intentar llegar al máximo posible".

¿Cuánto hablás de fútbol con él?
- Todos los días casi, no sólo de Defensor, de mi fútbol o del suyo, sino del fútbol en general. A veces le comento "¿viste el gol de tal persona?" y él me dice "¿viste los movimientos?", pero más que nada, las noches antes de los partidos me dice "dormí temprano, comé bien", las cosas básicas, como haría cualquier padre. Me intenta motivar pero también, al ser futbolista, tiene ciertas experiencias que intenta dármelas a mí. Como te dije recién, que voy al gimnasio a hacer ese entrenamiento invisible, el entrenamiento extra que es para estar mejor físicamente, y esas cosas obviamente me las aconseja él, cómo controlar la ansiedad, y, más que nada, lo que me dice es que disfrute, que haga lo mío, que nunca me olvide por qué arranqué a jugar al fútbol, que es porque me gusta y porque me divierte, y lo fundamental para un jugador de fútbol es nunca perder eso, jugar, y, por más grande que seas, intentar divertirte y disfrutar de lo que estás haciendo.

¿Siempre estuvieron separados con tu papá durante su carrera en el exterior o convivieron fuera del país?
- Yo, con mis dos hermanos, que nacieron en Turquía, y mi madre, gracias a Dios tuvimos la oportunidad de apoyar a mi padre a todos lados que fue. Fuimos a Brasil en su etapa en San Pablo, en Estambul estuvimos cinco años, en su etapa en Fenerbahçe, en París, con el PSG, Inglaterra... Y da la casualidad que, justo ahora, nos separamos, pero me separé yo, porque mis hermanos y mis padres siguen en Brasil; fue una decisión difícil, iba a cumplir 16 años y me fui a vivir con mi tía en busca de este sueño que es llegar a ser futbolista, y es uno de los otros consejos que me dice mi padre: "El que quiere celeste, que le cueste". Y bueno, no es todo fácil en la vida, pero creo que eso es algo que él me lo planteó; mi madre, obviamente, como cualquier madre no quería, pero yo ya no podía más seguir los pasos de mi padre, tenía que empezar a encaminar mis propios pasos, ya era más grandecito con el estudio, con el fútbol, y hace dos años ya vivo lejos de ellos. Obviamente a veces es difícil, porque extrañás, pero todo sacrificio y esfuerzo tiene su recompensa.

¿Qué adoptaste de las distintas culturas de los países por donde estuviste?
- Bueno, en Turquía aprendí a hablar en turco, para que tengas una idea, algo que lo domino hasta el día de hoy...

¿Y tu papá?
- No, mi padre habla español "canario" y castellano, y "portuñol" a veces (risas). Lo que pasa es que, cuando sos más chico, tenés más facilidad de aprender un idioma, yo tenía 6 años, entonces vos salís, ves los carteles en turco y era imposible en la escuela no aprender. El idioma me puede servir en un futuro, uno nunca sabe. Amigos, más que nada, tengo muchos de Turquía que ahora viven en distintas partes del mundo, hasta tengo coreanos y chinos, para que tengas una idea, y estamos literalmente en el otro lado del mundo. Después, en Francia, me fui a la ciudad de París, que ya era más grande y la pude disfrutar, es una ciudad hermosa. De la cultura francesa siempre que salíamos intentábamos ir a un restaurante bien típico del país para aprender. Todos los países tienen sus maneras, sus culturas, y vos, al vivir ahí, tenés que aceptarlas no perdiendo tus costumbres, pero obviamente, tenés que respetar a la sociedad en la que estás viviendo. Y otra cosa que aprendí, que es muy importante, es aceptar a las personas independiente de su cultura o de su contexto. Una vez vino un chino a Defensor para probarse y yo me podía comunicar y más o menos lo podía hacer sentirse bienvenido, y cuando vinieron unos brasileños también. Eso te ayuda en tu persona.

¿En qué país te sentiste más cómodo y en cual te costó más la adaptación?
- En tema de liceo, en París había chilenos, argentinos, brasileños, y nos hicimos una barra bárbara no sólo yo sino mis padres, mis hermanos, hacíamos asados en el medio de París, ¿dónde se ve? (risas). Era un grupo fenomenal con el que me sigo hablando hasta hoy. Después, por la sociedad y todo, Turquía, de la manera en que nos abrieron los brazos y de la manera en que te tratan, que vos, si no conocés mucho, pensás en Turquía y capaz tenés una imagen no tan positiva, pero los turcos, en personalidad, son todos tremenda onda. Por algo estuvimos cinco años ahí y mis hermanos nacieron ahí, ahí ves el trato y lo bien que la pasamos. Y donde más me costó fue en Inglaterra, diría yo, que fue la primera y única vez que mi padre me eligió el colegio, y fue donde más mal la pasé, porque me eligió el colegio más antiguo, bien inglés. Imaginate un uruguayo o un sudamericano en un colegio de esos, escolar fue el peor año de mi vida, tenía que ir con los botones hasta el cuello y si ibas a jugar al fútbol en el recreo no te podías sacar nada, si hablabas español te retaban, la gente era media rara porque son más cerrados... Fue una experiencia en la que aprendí que no todos tienen que ser como nosotros, pero obviamente me sentía un poco excluido porque no era así, tengo mi cultura y mis cosas y yo no era como ellos, me costó hacerme amigos, me hice una barrita de amigos pero no era lo mismo como estaba acostumbrado antes en Francia, en Turquía... Me costó pero en lo escolar nada más. Después, ir todos los fines de semana a ver los partidos de la Premier y todo fue algo espectacular, inolvidable.

Tanto en Inglaterra como en Francia tuviste la posibilidad de jugar al fútbol y esto te complicó al llegar a Defensor, ¿no?
- Si, en Turquía jugué en la escuelita y cuando llegué a Francia no me hicieron problema por nada, pero en Francia jugué en la Sub 12 y Sub 13 del PSG, y ahí fue donde me empezaron a poner de lateral derecho. Yo antes jugaba de 8 y era goleador, pero me acuerdo que un día, en un partido contra el Nancy, no se por qué faltaba el lateral derecho y el técnico vino, me pidió una mano, si podía jugar de 4, y yo con tal de jugar lo hago de golero, no tengo problema. Anduve y me sentí bien, al partido próximo me empezó a poner ahí y quedé. Ahora soy lateral defensivo, cambió todo mi estilo de juego. Y bueno, yo era menor de edad y los fichajes no sólo de otros países sino entre continentes, de Europa a Sudamérica, para la FIFA no se si se dicen fichajes ilegales, pero cuando sos menor de edad se precisa un papeleo enorme para ver que en realidad estoy estudiando, que soy una persona real, un papeleo enorme por el que tuvo que pasar Defensor, y ahí me perdí el primer año entero, en Séptima no jugué, sólo entrenaba, lo que psicológicamente te trae para abajo. Estar un año entrenando a la par de todo el mundo y no poder jugar es algo feo. En Séptima se armaron un grupo, yo no podía jugar y fue cuando más me costó ganarme un puesto, un lugar en el grupo.

Si bien ya venías con una experiencia de Juveniles en Europa, ¿sentís que llegaste al club ideal en Uruguay por ser formador?
- Si, obvio, una de las grandes razones por las que elegimos este club es por la manera en que trabaja, por la manera en que forma a los jugadores y a las personas. Vos mirás a la Selección Uruguaya y la mayoría salieron de Defensor, y este año salimos campeones de la Anual todas las Formativas, entonces es un club que no sólo trabaja bien, sino que es un club competitivo, vos vas y peleás por algo, por el título, te enseñan a jugar, a salir jugando, cuando hay que pegar bochazos... Es como el liceo o la facultad, te preparan bien para el trabajo luego, para estar bien preparado. Es increíble la manera en que trabajan y cómo me recibieron mis compañeros; mi apellido, en el fútbol y sobre todo en el uruguayo, es una mochila que puede ser para bien o para mal, y uno de los pocos nervios que tenía era el no saber cómo me iban a recibir mis compañeros, porque yo entiendo que no es fácil que justo venga el hijo de en ese momento el capitán de la Selección Uruguaya a jugar contigo, pero me recibieron con los brazos abiertos no sólo los jugadores sino el cuerpo técnico y Fadeuille, que es el coordinador, y todo el mundo me hizo sentir como en casa, que para un jugador de fútbol esa es una de las cosas más importantes: sentirse cómodo donde uno juega.

En relación a ser "el hijo de", ¿vos disfrutás lo que se espera de vos o sentís la presión de llevar "Lugano" en la espalda?
- Eso depende cómo llames lo que se espera de mí. ¿Qué sería?

Que demuestres en Primera como lo hizo tu padre y por lo que venís haciendo en las Formativas siendo campeón en la Anual.
- Bueno, un caso perfecto es Forlán, llevan el mismo apellido, son padre e hijo pero son dos jugadores distintos, y en el mundo del fútbol sos otro jugador. Mi padre ya hizo su carrera, la inició de una manera y la terminó de otra, conquistó los títulos que conquistó, y obviamente es uno de mis sueños, como el de cualquier futbolista uruguayo al que le decís "¿te gustaría salir campeón de la Copa América con Uruguay?", ¿a quién no? Pero yo tranquilo, quiero llegar a lo máximo posible siempre trabajando fuerte, siendo humilde y estando preparado para todo. Obviamente que para todos llevar el apellido Lugano es una mochila que pesa, mucha gente espera que seas como él, pero somos jugadores distintos y él mismo me dice que adentro de la cancha el que está jugando soy yo, no él, que a esas cosas no hay que darle importancia, y que tengo que demostrarme a mí mismo dentro de la cancha por qué estoy ahí.

¿Qué es lo que más te acordás de tu papá como futbolista?
- El video del que todo el mundo me habla cuando la pica el "Loco" Abreu y mi padre sale rengueando, corriendo, hacia él. Yo me acuerdo que en ese partido estaba emocionado porque era un partidazo, jugaba mi padre y cuando se fue lesionado me puse a llorar de verdad porque era una desilusión para mí y yo ya sabía lo que sentía mi padre. También me acuerdo clarito el partido contra Alemania, que yo ya era grande y veía la magnitud cuando nos mostraban videos de cómo estaba la gente en Uruguay por lo que mi padre y sus compañeros hicieron. Cuando yo lo veía, contra Alemania, entrar al lado de Özil y todos esos monstruos creo que es algo que nunca me voy a olvidar. Y creo que cuando volvimos a Uruguay, con el cariño que demostró la gente hacia ese grupo de 23 jugadores, vos podés ver cómo algo tan simple como es el fútbol tiene un impacto social tan grande. Para un jugador de la Selección, el triunfo más grande es saber que estás haciendo las cosas bien y ver a tu gente, a tu país, feliz, orgulloso, festejando. Eso pasa sobre cualquier medalla o trofeo, y él lo logró, eso es algo que me remarcó.

¿Qué representa él para vos? ¿En el ámbito familiar es igual de temperamental que en la cancha?
- A mi padre no lo veo como Lugano, el capitán, lo veo como mi padre, el que está ahí día a día. Dentro de la cancha es su profesión, y algo de lo que más me inspira y admiro de él es su seriedad para trabajar, para jugar, para hacer las cosas bien, y como ves su cara así es su cara natural, que a veces me dicen que a mí me sale también pero no intento hacerla, je, es algo genético, pero él es así porque está concentrado al cien. Dentro de mi casa es al revés, es tremendo. Tremenda buena persona, es querido en todos lados donde fue, en Turquía, en Brasil, Francia... Es una persona con personalidad y es algo que me está tratando de transmitir a mí, "tenés que ser buena persona y ser vos, pero tenés que tener personalidad como cualquiera, sobre todo adentro de la cancha". Y teniendo una responsabilidad tan grande como lo es jugar en la Selección Uruguaya y hablando de la importancia que tiene para la sociedad uruguaya, si no estás concentrado ahí, que te está mirando todo el país, ¿cuándo vas a estar?

¿Qué reflexión hacés de lo que pasó en el Superclásico entre River y Boca?
- No creo que sea mi deber o mi trabajo reflexionar o hablar sobre lo que pasó, para eso están los periodistas todos los días y la CONMEBOL, con todo lo que sabemos que están intentando hacer, que hasta cambiaron el lugar del partido... Donde me puedo poner es del lado de los familiares de los jugadores, me imagino si mi padre estuviese ahí adentro de ese micro y obviamente me sentiría asustado como cualquiera, no sólo por un partido de fútbol sino en cualquier ocasión. Como cualquier espectador, yo estaba con mis amigos, con la picada pronta, todos esperando el partido, y terminamos jugando un campeonato de FIFA porque no se jugó, je. Eso es lo que te puedo decir, una desilusión bárbara porque era El partido, la mejor final de todos los tiempos, pero bueno, ahora hay que esperar hasta el domingo 9 para poder disfrutar, si Dios quiere, de esta gran final.

¿Qué esperás del próximo año? ¿Te imaginás representando a Defensor ya sea a nivel nacional e internacional?
- Bueno, la oportunidad de defender la camiseta de Defensor a nivel internacional ya la voy a tener el lunes porque el sábado con la Sub 19 nos vamos al torneo de Copa Ipiranga en Porto Alegre, jugamos contra el Corinthians, que justo da la ocasión que es el gran rival del San Pablo, entonces obviamente es un partido especial para mí y sería uno de mis mayores deseos el poder jugarlo. Pero obviamente, la ilusión que todo jugador tiene es que en las vacaciones te llamen y te digan que vas a hacer pretemporada con Primera, o a través del año, pero eso es tranquilo, tenés que estar enfocado en lo tuyo, en donde te toque tenés que sumar, tenés que entrenar para vos y las oportunidades van viniendo solas, el fútbol es así, demostrar día a día si estás preparado cuando llegue la chance.



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