ENTREVISTAS | SANTIAGO MELE

Santiago Mele, arquero del Osmanlispor, y un mano a mano imperdible: sus inicios en Peñarol y Fénix, la vida y las anécdotas en Turquía, la admiración por Muslera y sus ganas de jugar en la Selección.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Un día normal en mi vida prácticamente está centrado en el entrenamiento y varía obviamente dependiendo del horario de práctica. Si entrenamos a la mañana me levanto, voy al club y desayunamos todos juntos, que es la idea, una forma de estar el equipo junto; pese a la diferencia cultural y de idioma, que a veces es difícil comunicarse, se plantean actividades para que, por lo menos, estemos en el mismo ambiente físico. Desayunamos y estamos un par de horas ahí, tenemos una concentración donde están nuestros cuartos y tenemos un rato para descansar entre el desayuno y el horario de entrenamiento, y luego, aproximadamente a las once de la mañana, almorzamos también con el equipo. Lo que están tratando de hacer también ahora es que nos quedemos a dormir una siesta, que creo que soy un afortunado de tener un trabajo en el cual te obligan a dormir una siesta, je. Luego del club, acá tengo mi apartamento, y en mi casa por lo general trato, luego del entrenamiento y dependiendo de la carga física, de sumar otra sesión de algo que quiera complementar, y después también se basa en juntarme con algunos amigos de mi núcleo cercano, tanto del barrio como de gente que he conocido en el fútbol desde que llegué acá, y también las tareas de la casa, de cocina... El hecho de vivir solo me ha hecho abrirme para ese ámbito, así que más o menos mi día a día va cien por ciento enfocado en el entrenamiento y también, obviamente, se trata a veces de distenderse, juntarse con amistades y eso.

¿Pudiste adaptarte bien a los cambios de idioma, culturales y demás o te está costando?
- A esta altura ya estoy bastante adaptado, ya entiendo más cómo se manejan, manejo también lo básico del idioma como para comunicarme, para tener alguna conversación breve... No te digo que lo entiendo a la perfección, pero entre lo que se de turco y lo que se de inglés, que sí lo hablo muy bien, me permite comunicarme con mucha gente, y es puntualmente lo que me ha permitido forjar amistades por estos lados. He conocido muy poca gente que hable el idioma español, entonces el tener la herramienta del inglés me ha abierto muchas puertas.

¿Cómo manejás la distancia? ¿Estás mejor que en el momento en el que te tocó llegar?
- Si, en un principio fue algo que costó mucho, yo pasé de vivir toda mi vida con mi vieja y mi abuela en el mismo barrio, en la misma casa, durante casi veinte años, y al principio costó muchísimo, porque tampoco fue que me mudé solo a un apartamento en Montevideo o en un país de América o que entienda el idioma, me vine a un lugar en el cual el contexto es totalmente diferente, la cultura, y al principio te choca un poquito, pero a medida que vas conociendo gente y vas familiarizándote con el lugar es mucho más disfrutable, y hoy por hoy, para mí, es mucho más llevadero. Obviamente que hay momentos y situaciones en las cuales uno extraña bastante porque, en el fútbol, uno tiene momentos en los que está feliz o con bronca, triste, y a veces es más fácil tener con quién llevarlo, pero yo, personalmente, siempre tengo tanto el apoyo de mi madre como el de mi abuela, ha sido invalorable desde que arranqué a jugar al fútbol, cada vez que pasa algo yo se que levanto el tubo y ellas están para escucharme, para darme un consejo, están ahí para mí, físicamente no están acá pero en la forma en que ellas están presentes, pendientes de mí y todo eso hace que la distancia física no sea tanta, que la distancia sentimental no sea mucha, entonces yo no me siento tan sólo como en un principio, y eso también se debe a que ya conozco mucha más gente, tengo un grupo de amigos acá en el barrio que somos todos extranjeros, también algunos que hice en los otros equipos que estuve, que están viviendo por acá, entonces todo eso te ayuda muchísimo.

¿Qué tan distintos son el fútbol turco al uruguayo desde el juego?
- Creo que una de las cosas que a nosotros, los uruguayos, nos inculcan desde que somos gurises es, por ejemplo, el orden táctico; el que yo aprendí en Uruguay veo que acá no es tan claro. En Fénix tuve un entrenador que se llama Rosario Martínez, que con él uno de los puntos más altos que teníamos, aparte de ser un equipo muy físico, que raspábamos mucho, también nos sabíamos cerrar muy bien atrás, teníamos una gran virtud que era la defensa, y yo todo eso lo absorbí, lo aprendí, y tengo muy claro cómo es el funcionamiento de las líneas de 4, y creo que acá, en ese aspecto, capaz que no tiene el mismo funcionamiento, pero como me crié con eso creo que eso está bien. Después, lo que veo acá es que se trata de jugar mucho más, porque también hay jugadores más técnicos, las canchas que hay para jugar lo permiten, y lo que se encuentra en común es la cantidad de la gente que hay y la pasión con la que se vive el fútbol acá, te diría que es bastante fuerte, más que como se vive en América Latina.

Es sabido el tema del uso de las bengalas en Turquía. ¿Esto te llamó la atención cuando llegaste? ¿Y son de cantar como acá las hinchadas?
- El tema de las bengalas no es lo que más me llamó la atención, lo que acá veo es que sea es el equipo que sea mueve mucha gente, tienen muchas hinchadas y lo viven bastante parecido. He estado en partidos que, incluso, el equipo rival seguía alentando pese a que iba perdiendo. Lo que más me llamó la atención y que es algo que, a nosotros, de donde somos, es difícil de ver, es cómo hay hinchadas de distintos equipos, durante o antes de empezar el partido, que se complementan. Cuando recién llego fui a un equipo que se llama Ankaragücü, y acá es cuando veo el tema de las hermandades: son hermanos con el equipo Bursaspor, y en la pretemporada armaron un partido amistoso, y era como si hincharan todos para un mismo equipo, eso fue algo que me parece bastante difícil de ver, estamos hablando de dos de los equipos con las hinchadas más fuertes de Turquía... Yo jugaba en Ankaragücü y veía banderas de Bursaspor o gente con remeras, bufandas, e imaginate ver un Boca - River con gente de River hinchando por Boca o gente de Boca por River, me parecería medio difícil de ver. Capaz es medio extrema la comparación, pero eso es lo más llamativo acá, se vive con fanatismo pero con otro respeto.

¿Cómo viviste la suspensión del Superclásico y qué se dice en Turquía de la final en España?
- El día que se suspendió el clásico me dio un poco de bronca porque era un sábado a la noche y lo había reservado para mirar ese partido, había tenido una linda semana, quería terminarla con ese partido y fue una pena que haya pasado lo que pasó, que me parece deplorable. Sinceramente acá no miro el informativo, entenderé algunas cosas pero prácticamente no miro tele, entonces no se exactamente qué magnitud tuvo ese tema, pero todos mis compañeros, o la mayoría, están familiarizados y se que por un canal turco de deportes pasaban el partido. Capaz que no es de lo que se habla todos los días porque acá las noticias futbolísticas siempre son de Galatasaray, FenerbahçeBeşiktaş, y como Galatasaray está jugando Champions predomina mucho más, pero que llega la información, llega, y lo iban a televisar.

¿Sos de ver la Liga de Turquía? ¿Seguís el fútbol de Uruguay más allá de la diferencia horaria?
- A mí me gusta mirar el fútbol de acá no sólo por eso sino porque me sirve de información, para conocer a los rivales a los que vamos a enfrentarnos. Siempre es bueno estar al tanto, no te digo que miro muchos partidos pero estoy al tanto, me gusta seguir puntualmente a los arqueros. Sigo los partidos por Wyscout y trato de mirar las jugadas de algún arquero, de alguna competición interesante, y me gusta mucho mirar a los top. No te digo que sigo siempre el fútbol uruguayo pero me pasó que en esta temporada mi ex equipo estuvo peleando por salvarse del descenso, se salvó, y las últimas tres fechas las viví como un hincha más, como si estuviera ahí.

Yendo a tus inicios, estuviste en Peñarol y no te tuvieron en cuenta para la Sub 14. ¿Te acordás lo que pensaste en ese momento? ¿Cómo se dio tu llegada a Fénix?
- Me acuerdo que estuve dos años en Peñarol y tenía unas ganas grandes de quedar, pero cuando se dio que no me iban a fichar creo que lo vi muy positivo por lo que mi entorno me recomendaba. En los equipos grandes es muy difícil mantenerse de Séptima a Primera y jugar muy joven, en Juveniles y en Primera División se han dado muy pocas veces, salvo lo de Gastón Guruceaga o hace poco lo de Thiago Cardozo, que jugó un par de partidos, que armen una estructura para darle lugar a un arquero juvenil. El hecho de que a mí me haya pasado de no quedar en Peñarol fue recontra positivo y yo lo único que pensaba era que iba a seguir mi carrera futbolística, nunca pensé "¿y ahora qué hago?", yo sabía que tenía y tengo las condiciones para seguir, porque también es lo que yo quiero. Y se dio de la mejor manera, en un lugar en el cual encontré un lindo grupo, me adapté bien, tuve un excelente entrenador de arqueros en el primer año, como Leo Romay, que hoy por hoy es el entrenador de arqueros de Nacional, y también me abrió las puertas para conocer mucha gente. Posteriormente entrené con Lorenzo Carrabs, que es uno de los número uno en entrenamiento de arqueros en Uruguay, después el "Flaco" (Mauricio) Caro, que yo lo considero como un padre futbolístico por todo lo que me brindó de enseñanzas, del día a día de trabajos, y también por la hermosa relación que tenemos al día de hoy. Yo entrené con él en Fénix en el año 2013, 2014 y 2015, después de eso subí a Primera, cambiaron los entrenadores y al día de hoy hablamos casi todos los días, siempre que voy para Uruguay y tengo un tiempo de vacaciones me junto a entrenar con él, porque no sólo se que entrena bien sino que lo disfruto, hacemos asados, me enseñó a tocar también los bongos, es una relación mucho más allá del fútbol. Posteriormente, en Primera, entrené con Maxi Fernández, que fue el entrenador de arqueros con el que debuté, y el respaldo que me dio fue bastante importante para mí, no sólo por lo que crecí en lo profesional sino también para entender un poco más el sacrificio. El fútbol uruguayo no tiene muchos recursos económicos, equipos como Peñarol y Nacional, comparados con la infraestructura de un equipo turco, por ejemplo, donde estoy ahora, el Osmanlispor, acá es mucho mayor, tenemos muchos más recursos, y sabiendo que Peñarol y Nacional son los que están mejor en ese aspecto imaginate lo que es estar en un equipo como Fénix, de los denominados chicos, que el dinero lo tiene que administrar muy bien y que es difícil cumplir con todos los requerimientos que tiene. A mí me permitió formarme en lo que es el sacrificio, en empezar de abajo, y se me dio de debutar bastante joven para un arquero, y por cómo se fue dando todo facilitó que se diera a temprana edad.

A los 16 empezaste a entrenar con la Primera. ¿Qué recordás de esos tiempos? ¿Y cómo hacías con el liceo?
- Me acuerdo de cómo se dio mi primer citación para un partido de Primera, las emociones por el cuerpo, increíble. Como uruguayo y jugador de fútbol, desde que arrancás a pisar una cancha de baby fútbol te ponés a pensar "pa, ¿cómo será el día que debutás en Primera?", y si bien yo sabía que iba a ir al banco, uno nunca sabe en el puesto del arquero qué puede pasar, estás esperando siempre y te queda una esperanza cada vez que vas al banco. Emociones re lindas. En ese momento estaba Martín Ligüera, Nacho Palla, Raúl Ferro, Fernando Machado, todos jugadores de gran trayectoria que yo los he visto muchas veces por la tele, y justo se dio que mi primer banco en Primera es con el debut de Darío Denis, que actualmente está en Fénix, y es el arquero con el que yo estuve todo el tiempo en Primera. Era de los dos el nerviosismo del debut, de estar ahí, pero muy lindo. A mí me enriqueció mucho ya desde chiquito foguearme, entrenar a nivel de Primera, jugar al fútbol con hombres, jugadores bastante conocidos en el medio uruguayo, y para mí todo eso fue una enseñanza muy grande que me permitió también, desde temprana edad, empezar a madurar bastante en mi vida y en el aspecto futbolístico, entender muchas cosas del fútbol profesional y darme cuenta que eso que en un principio, cuando empecé a soñarlo, parecía tan lejano, estaba a la vuelta de la esquina. Fue bastante estimulante, una bola de nieve positiva para que termine de darse todo lo que vino después con la Selección. Después, mi madre y mi abuela siempre, así como te digo que son de fierro y están firmes, con el tema del estudio no había negocio. Éramos nosotros tres y mi madre tenía y tiene tres trabajos, y uno de ellos, aparte de ser doctora en dos lugares diferentes, es trabajar en un liceo, era adscripta, y actualmente es secretaria, entonces imaginate que lo primero es el estudio. Yo lo pude administrar bastante bien, siempre fui ordenado, organizado, disciplinado, y creo que me permitió llevarlo muy bien, con notas bastante altas. A la edad de 16, 17 años, cuando arranqué a subir a Primera, el horario del entrenamiento varía muchas veces, porque depende del partido, aparte yo también estaba jugando en Quinta División, entonces tuve que cambiarme del liceo en el que estaba, que era de mañana, al nocturno, y lo pude terminar notable. Muchas veces me pasaba de entrenar mañana, de tarde, o ambas y después ir al liceo, y así fue como lo terminé, y el hecho de ir al liceo nocturno, sumado a estar a temprana edad en un plantel de Primera... No se cómo será en Argentina, pero en Uruguay se estila que va gente que labura todo el día y le quedaron un par de años pendientes en el liceo y lo quiere terminar, entonces te podés imaginar que yo, por lejos, era el más chico del grupo, y todas esas cosas te van fogueando, vas aprendiendo también de ellas, y está bueno codearse con esa gente a una temprana edad.

¿Qué sentiste cuando llegó la oferta del fútbol turco? ¿Y por qué decidiste irte sabiendo que no era un mercado habitual para el jugador uruguayo?
- Bueno, cuando se dio mi venida acá, a Turquía, fue justo después del Mundial que nos fue bastante bien, también habíamos jugado Sudamericano en enero y cuando terminó el Mundial se hablaban muchas cosas, que iba para España, Portugal, muchos lados. Empezó el período de pases, yo estaba entrenando en Fénix y fue una enseñanza también bastante grande para entender las sensaciones que vive un jugador de fútbol, son difíciles de explicar, reina la incertidumbre, no sabés qué va a pasar, que si, que no, que venís, que te vas, y realmente, al ser la primera vez que yo sentía esas emociones, fue difícil manejarlo, bastante ansiedad, emociones, de todo un poco, y se dio. Hubo algunas ofertas que no llegaban a buen puerto y cuando se da lo de Turquía ya estaba terminado prácticamente el período de pases en todo el mundo, salvo en Turquía, y era algo que se venía manejando pero no se sabía, y el día que llegó sinceramente no sentí nada porque no sabía qué sentir, por un lado decía "era lo que estaba esperando, salir y crecer", y por otro lado digo "Turquía, miedo de irme solo, mi familia, mi abuela, mi madre trabajando...". Muchas emociones encontradas. Hasta que yo no llegué a Turquía y pasé cinco días acá no fui consciente del cambio que estaba teniendo. Estábamos al borde del período de pases y no dudé en decir que si. Y acá estamos, hoy por hoy, y creo que fue una buena decisión, si te empecé a hablar de madurez estando en Primera con 16 años, yendo al liceo nocturno con gente de 30, el venir a vivir solo a Turquía, con 20, conocer una cultura y un idioma totalmente diferentes y enfrentarme a distintas situaciones solo, sabiendo que igual siempre tengo el respaldo de mi familia, de mis amigos y mis seres queridos, fue un gran aprendizaje y lo sigue siendo. Si yo me pongo a mirar el Santiago Mele de ahí para acá tengo muchas ganas de seguir viendo lo que va a venir, estoy seguro de que van a ser cosas buenas.

Desde tu llegada al Osmanlispor fuiste cedido al Ankaragücü y al Lleida, equipos de categorías menores. ¿Qué rescataste de esos préstamos?
- Hoy por hoy pienso que pasaron muchas cosas más positivas que negativas, pero obviamente que lo malo de esos dos préstamos, y también de esta última temporada, es que no pude jugar ningún partido oficial desde el Mundial, salvo algunos en Reserva, eso fue lo único negativo de todo este tiempo acá. Pero después, en Ankaragücü primero conocí gente increíble que al día de hoy sigo teniendo contacto, empecé a familiarizarme, porque es una de las hinchadas más fuertes de Turquía, y viví la experiencia de jugar partidos contra el último, que el estadio esté lleno, ganar, dar una vuelta olímpica, empezar a conocer cómo es el fútbol en otros lados del mundo, la infraestructura... Con irme a España y estar mucho más cerca de un fútbol que a mí me encanta, como la Liga Española, gané mucho en entrenamientos, en saber qué cosas se buscan en ese tipo de fútbol para saber qué aspectos debo trabajar y qué fortalecer para jugar acá. Si Dios quiere, porque no se qué me deparará el futuro, en algún momento me gustaría, si se tiene que dar, dar un salto a la Liga Española, que la miro, me gusta mucho, y que a mí me permitió conocer un poco más de adentro la realidad pese a que no estaba ni en La Liga ni en Segunda, estaba en Segunda División B, pero igual para mí fue muy enriquecedor, además de toda la gente que conocí. España es un país que está lleno de uruguayos, tengo muchas amistades que pienso visitar muy pronto y sino vienen ellos a visitarme. Pese a no jugar, mucho aprendizaje en la vida y en lo futbolístico, y mucha evolución. Siento que soy mucho más o mejor arquero de lo que era antes.

El año pasado se hizo viral tu historia con Mateo, el mayor fanático que tenés. ¿Seguís en contacto con él? ¿Qué se siente, a tu corta edad, representar a los niños del Uruguay?
- Lo de Mateo es algo hermoso. Sigo en contacto, hace un tiempo era por medio de la familia, porque él era muy chico como para tener celular, pero ahora que él tiene cada tanto me manda un mensaje, un video, y creo que es uno de los motivos por los que yo también juego al fútbol, las sensaciones que uno siente al ver eso y verse en un niño... Hace dos días estuve con Muslera y me sigue pasando de ver gente como ellos y quedar admirado, de poder siquiera tener una charla, y cuando veo eso en ellos me veo a mí mismo y me da una alegría. He tenido la suerte de que, cuando conozco a esos ídolos de mi infancia, la realidad supera a la expectativa, el trato es excelente. Con el "Nando" ahora la pasé increíble, me trató como si me conociera de toda la vida, y yo no me olvido de todo eso, se que hoy por hoy soy jugador profesional y que puedo generar eso, entonces no me olvido de lo que a mí me genera, es todo muy positivo y me encanta tener esa cercanía y ese contacto no sólo con él sino con amigos, arqueros, con los cuales también estoy en contacto, que juegan en Fénix, por ejemplo, y es algo que yo disfruto mucho de hacer, es lo mínimo que puedo hacer, es una forma de agradecer lo lindo que me generan.

¿Qué se aprende de una charla con Muslera?
- Todo, je. De todos los momentos que compartimos trato de absorber lo más que puedo, le vivo preguntando cosas, a veces trato de calmarme un poco porque si me da pie le pregunto cualquier cosa, me encanta. Lo que rescato es la sencillez de él, que pese a que debe tener doscientas mil cosas para hacer y ser arquero de la Selección Uruguaya y del Galatasaray, se toma un tiempo, me invita a la casa y compartimos una tarde como si fuéramos amigos de toda la vida. También me pasó con Suárez, me invitó a la casa en Uruguay el año pasado. La simpleza, los detalles que uno tiene que te hacen sentir tan cómodo... Yo lo que tengo es agradecimiento. Ni que hablar con el "Chino" Rochet, que es un gran amigo y justo coincidimos en la pretemporada, nos tocó hacerla en el mismo hotel y prácticamente concentramos juntos porque venía al cuarto, jugábamos al play, tomábamos mates, y sabiendo que en Turquía hay poca gente uruguaya, tener tanto al "Chino" como a Fernando (Muslera) cerca te hace sentir como en casa.

¿Cuánto te enseñó Coito y cuánto te ilusiona ser llamado por Tabárez para la Copa América?
- Obviamente que me re ilusiona porque es mi sueño, por lo que trabajo día a día, y tengo muchas ganas de que se de. Se que se va a dar en el momento en que se tenga que dar, primero tengo que empezar a jugar, pero es algo que me ilusiona, que quiero y me encantaría que se de. Desde mi etapa en la Selección con Coito, Gustavo Ferreira, Carlos Nicola, el entrenador de arqueros, el profe Sebastián Urrutia... También estuvimos en contacto con el "Maestro" Tabárez porque él siempre está ahí, mirando todos los entrenamientos, y a mí me han formado y enseñado muchos detalles, de cómo ser gente, de lo que implica representar a una delegación de una selección nacional, el respeto hacia la gente, el ser correcto, y en lo futbolístico me hizo ampliar mucho mi juego, puntualmente con los pies; con los jugadores que teníamos necesitábamos el recurso de salir con la pelota limpia, jugando por abajo, y el trabajo que hicimos con él y con Nicola me hizo ampliar mis capacidades como arquero. Siempre voy a estar muy agradecido y al día de hoy trato de siempre mantener los esquemas de entrenamiento que hacíamos con Nicola.

Se habla de Guruceaga, Dawson e Israel también para el puesto. ¿Cuántas veces se te pasa por la cabeza esta posibilidad sabiendo lo que hiciste en el Mundial Sub 20?
- Lo sueño muchas veces. Hay muchos arqueros buenos, que es una de las cosas por lo que se destaca a Uruguay mundialmente, lo se muy bien. Puntualmente con Franco (Israel) tengo una linda relación, nuestro agente es el mismo y se que es un excelente arquero, así como también Kevin Dawson, y se que el tener una competencia grande a uno lo incentiva a ser cada vez mejor, a trabajar siempre al cien por ciento y creo que la expectativa y las ganas de estar, sumado a la competencia, que es lo que a uno lo hace cada vez superarse día a día, es lo que me enciende cada día para entrenar y para mantener siempre la motivación en alto.


Compartir en Google Plus

Sobre Punto Deportivo

    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario