ENTREVISTAS | ALEXIS RAMOS

Alexis Ramos (alexisramos9 en Instagram), jugador del Angkor Tiger, y un mano a mano imperdible: ser el primer argentino en Camboya, el recuerdo de Ferro de General Pico y El Tanque Sisley, vivir en Venezuela y el sueño de llegar a Independiente.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Contento, estoy entrenando a full, los primeros días son bastante agotadores por la pretemporada. Mi día arranca bien temprano, entrenamos bien temprano porque hace mucho calor, me levanto todos los días 6/7 de la mañana para entrenar a las 8, después almuerzo algo, trato de dormir la siesta y, dos o tres veces por semana, trato de ir al gimnasio. Muy tranquilo al principio porque los entrenamientos son fuertes a la mañana, sinceramente agotadores y te dejan muerto. Descanso, duermo, voy a entrenar, por lo menos la primera semana es así.

¿Te estás adaptando bien a los cambios de idioma, costumbres y demás o cuesta?
- Con el tema del horario al principio la sufrí, es mucha la diferencia, son creo que diez horas y es bastante, al principio dormía y no sabía a qué hora estaba durmiendo, je, me levantaba y era de madrugada, tenía el sueño totalmente cambiado, pero a partir del tercer o cuarto día ya me fui acomodando. Con las comidas trato de cocinar o de salir a comer algo afuera, para probar distintas comidas naturalmente de acá, pero trato más que nada de ir al supermercado y comprarme lo que como naturalmente en mi país.

Si bien a Camboya fuiste desde Malta y no de Argentina, ¿encontraste alguna similitud entre la ciudad del Angkor Tiger y Mar del Plata, de donde sos vos?
- No, la verdad que con respecto a Argentina no es nada parecido, acá es siempre verano, nada que ver el calor de Argentina, acá es húmedo, se sufre mucho, por eso entrenamos bien temprano nosotros. Con respecto a la gente, está el Angkor Wat, un templo muy conocido, muy famoso en el mundo, y yo vivo en una zona donde hay muchos turistas, de todo el mundo, que vienen exclusivamente a visitar ese templo, y me he encontrado de todo. Sinceramente estoy muy a gusto, muy cómodo, los mismos camboyanos son muy amables, sonríen siempre, y los turistas vienen por etapas cortas, dos o tres días, y vienen a visitar el templo y se van.

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al llegar al club? ¿Fue grande el cambio a lo que estabas acostumbrado en Malta?
- Con lo que es la infraestructura del club la verdad que me sorprendió, yo ya había averiguado cuando me dijeron la propuesta del club, uno empieza a buscar, a investigar, y sabía que era un club nuevo, gerenciado por un grupo de empresarios japoneses, y está muy bien instalado. Entrenamos en una cancha sintética, en Malta también, y jugamos en el estadio de la ciudad de Siem Reap. Lo bueno es que la gente sigue mucho el fútbol acá, si bien está en crecimiento, hay dos equipos en la ciudad y llevan mucha gente, siempre hay 5/6/7 mil personas me ha dicho el entrenador, que es español de por sí. El club me sorprendió para bien, estoy muy contento realmente.

Imagino que será positivo poder entenderte bien tanto con el entrenador de tu club como con el de la Selección de Camboya, que es argentino, ¿no?
- Si, obviamente que cuando mi representante me comentó la situación del club, que había un entrenador español, me puse contento porque a la hora de recibir instrucciones, si bien entiendo el inglés, queda mucho más claro si tengo una pregunta que hacerle puntualmente y se muy bien lo que le quiero preguntar, al hablar la misma lengua es mucho más facil. Del entrenador argentino yo sinceramente me enteré cuando llegué acá porque me dijeron que iba a ser el primer futbolista argentino en llegar al país para jugar en la Primera División, y que también había otro argentino que era el primero en dirigir a la Selección de Camboya. Ahí empecé a averiguar, leí en un blog cómo fue su llegada y la verdad que es muy bueno que los argentinos estemos llegando para estos lados, esperemos, ya que somos los primeros, dejar una buena impresión para que sigan pudiendo venir jugadores y técnicos, obviamente.

¿Ser el primer jugador argentino en Camboya representa un desafío?
- Sinceramente me enteré cuando llegué acá, un periodista se acercó y me lo dijo, y la verdad que uno lo toma como una motivación extra. Soy el primero, uno piensa en lo personal, que me vaya bien a mi, al equipo, pero si me va bien a mi quizás dejo una buena impresión de los argentinos para que puedan llegar a este país, que está creciendo mucho en lo deportivo, y si me va bien dejo un legado, la puerta abierta, para que puedan seguir viniendo jugadores argentinos y tener su propia experiencia.

¿Imaginabas recorrer todos estos clubes y países cuando decidiste dedicarte a esto?
- Si te digo que si te miento, cuando uno empieza a jugar siempre piensa en jugar en Primera División, llegar, debutar, pero hablando el otro día con mi padre, por todo lo que pasamos, empezás a recordar y te emociona un poco. Sinceramente no fue nada facil para mi, siempre me costó, nunca fui un jugador extremadamente habilidoso, de esos que están tocados, que llegan porque tienen que llegar, lo mío fue siempre a fuerza de trabajo, de voluntad, de nunca bajar los brazos y no siempre son buenos los momentos que te da el fútbol, a veces te da golpes fuertes, que te hacen replantear si seguir o no, pero creo que nunca bajé los brazos, siempre miré para adelante y por suerte, hoy en día, estoy recogiendo los frutos que sembré.

¿En qué club te costó más la adaptación y en cual menos?
- En Argentina, en 2013/2014, de Ferro de General Pico tengo un muy buen recuerdo, siempre la gente sigue escribiéndome para que vuelva, es un club al cual yo le tomé mucho cariño por el hecho de que formamos un buen grupo, un equipazo, terminamos invictos la fase regular y yo goleador con ocho goles en once partidos, aproximadamente. Tengo un muy buen recuerdo y siempre digo que algún día voy a tener que volver. Después, también en Uruguay me fue muy bien, jugué en El Tanque Sisley, en Primera División, y si bien el club tenía muchísimos problemas, y los sigue teniendo, creo que en lo deportivo hicimos una buena campaña. Lo primero que me dijeron fue "mirá, flaco, tenemos que salvar el descenso", y salvamos la última fecha, por penales, en ese desempate con Sud América". Por suerte pude desenvolverme bien, marcar goles, le metí uno a Nacional de Montevideo en su cancha, una satisfacción enorme y un recuerdo que siempre voy a tener en el fútbol. Quizás me costó en Venezuela porque llegué, jugué dos fechas, metí un gol y me lesioné, entonces a uno, siendo extranjero, le piden el doble, el triple, y cuando estaba por volver me quisieron apurar para que vuelva a jugar, habían pasado dos semanas del desgarro, y me volví a resentir. Recién volví para los últimos dos o tres partidos, desde el banco, así que prácticamente ni jugué en Venezuela. Esa sería la parte que más me costó, pero por algo que estaba ajeno a mí.

Hablando de Venezuela, ¿cómo notabas a la sociedad y qué te generaba estar ahí, jugando al fútbol, en un momento muy duro del país?
- Realmente es así, obviamente que los medios de comunicación a veces agrandan, más que nada la televisión, pero el país cuando yo estaba, el año pasado a esta altura, estaba mal, la gente se quejaba mucho, ibas a comprar algo y te atendían mal, no porque querían sino porque era cómo estaba el país, cómo se sentían ellos, que subía el dolar... Allá no hay efectivo, es todo con tarjeta de débito. Hubo muchos problemas, la inseguridad también, yo vivía en un departamento con mi novia y sabíamos que hasta las siete de la noche podíamos estar afuera, que después no porque era peligroso, que te roben, no por maldad sino porque necesitaban robarte el celular para venderlo, para comprar comida, porque realmente estaban mal.

¿Y qué se dice en el extranjero de la situación de Argentina?
- Uno siendo de ahí, por más que hace un par de años ya estoy jugando en el exterior, en los medios y en las redes sociales lee y ve todo, particularmente sigo muchas páginas, los diarios, los canales de televisión, y me entero de todo gracias a eso. Trato de no leer mucho porque sinceramente a uno lo pone mal porque tiene a toda su familia, a sus amigos, y no es lindo. Sinceramente, viendo lo que vi en Venezuela, por experiencia propia, todavía no estamos ni cerca de lo que pasó y está pasando Venezuela, y esperemos que nunca lleguemos porque es tremendo.

Hablaste de lo que viviste en El Tanque Sisley. A la hora de irte, ¿cómo tomaste lo que pasó con el club y con la AUF?
- Cuando llegué al Tanque sabía adonde iba, a mí me llamó el técnico, el "Tola" Antúnez, y me dijo "mirá, flaco, esto es así: vení a jugar para salvar la categoría, es el primer y único objetivo que tenemos, en tema económico el club sinceramente está mal y vas a cobrar recién a partir del segundo o tercer mes". Pero yo fui igual porque sentía que en lo deportivo me iba a ayudar mucho, como fue, fui ciego sinceramente, a jugar, a tratar de hacer las cosas lo mejor posible y salvar el descenso, que al final luchamos tanto por la permanencia en Primera División y después, por temas de los dirigentes, lo que abarca la Mutual y el problema ese terminó siendo descendido el club y te da un poco de bronca. Las últimas semanas del año pasado fueron problemáticas, era mucho estrés, pelear un descenso no es nada lindo y que después todo ese esfuerzo sea para nada la verdad que dolió un poco.

¿Qué fútbol sos de seguir como espectador?
- No tengo por qué negarlo, soy hincha de Independiente y siempre he sido. Ahora con los partidos de verano es imposible, pero estoy viendo la forma de ver los partidos de la Superliga. Ya estaba complicado en Malta, lo veía por internet, a veces no los pasaban o no los podía conectar, y ahora, con el tema del cambio de horario, que estoy lejísimo y que sinceramente no se si los voy a poder ver, estoy bastante complicado. Siempre me gustó la liga del fútbol argentino, creo que tiene algo que no se tiene en ninguna parte del mundo, que es el sentimiento, la gente, la pasión, es algo único lo que siente el argentino por el fútbol.

¿Es un sueño jugar en Independiente o en algún otro club de la Primera del fútbol argentino?
- Obviamente, uno cuando empieza a jugar primero quiere debutar en Primera División en el equipo del cual es hincha. Sinceramente es difícil, complicado, pero tampoco imposible. Nunca imaginé que iba a jugar en tantos clubes del exterior con mi edad, 29 años, y hoy en día estoy recorriendo el mundo gracias a Dios. Obviamente es un sueño para mí jugar en la Primera de Independiente o en Primera División del fútbol argentino, es algo que me queda pendiente y que capaz algún día lo pueda concretar.


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