ENTREVISTAS | IGNACIO PALLAS

Ignacio Pallas, jugador de Club Puebla, y un mano a mano imperdible: los títulos en Nacional y Cerro Porteño, su cariño por Fénix, el crecimiento de la Liga MX y su presente.


¿Cómo es un día en tu vida?
- El día lo arranco bastante temprano, a las siete de la mañana me levanto para llevar a mi hijo a la escuela, que entra siete y media más o menos. Después de eso, según el horario de entrenamiento, que varía según los días, vuelvo a desayunar a casa o ya sigo directo para entrenar. Terminamos cerca de una y algo y me da tiempo para volver y, de pasada, levantar a mi hijo de la escuela. Vivimos en un barrio cerrado adentro de Puebla, muy lindo, donde comparto con dos compañeros del club el lugar donde vivimos, y también hicimos buena relación con gente mexicana que nos ha tratado diez puntos, se ha portado muy bien con nosotros. Tenemos relación con varias familias del lugar donde estamos que también tienen niños más o menos de la edad de mi hijo y compartimos siempre la tarde ahí, tomamos unos mates, jugando los niños en un parque... Ahí van pasando los días, de repente se tiene alguna salida o algo para recorrer, pero lo que más hacemos es eso y la estamos pasando muy bien, estamos contentos. Cuando al jugador de fútbol le toca salir, emigrar al exterior, lo importante es que sepa que la familia se sienta cómoda, y en este caso tanto mi hijo como mi señora se están sintiendo muy bien; mi señora está embarazada, estamos esperando una nueva hija, así que también en ese sentido va todo bien y disfrutamos mucho de este tiempo que estamos acá por Puebla.

¿Sos de sentarte a mirar fútbol o algún otro deporte?
- Siempre que puedo y tenemos rato me gusta ver fútbol, siempre me gustó, de cualquier lado, cualquier partido que se pueda enganchar lo miro. Mi hijo ya tiene 8 años y también le gusta mucho, así que tengo una compañía también para mirar. Los partidos que él más quiere ver son, sin dudas, los de la Selección de Uruguay, que eso lo disfrutamos muchísimo y hacemos unas previas muy grandes porque estando afuera es lindo ver a la Selección de tu país representada en el exterior. Después, seguimos mucho el fútbol mexicano, el local, cuando los horarios se pueden dar lo veo, el fútbol uruguayo lo sigo muchísimo también porque tengo muchos conocidos allá y siempre me gusta mirar, y después veo fútbol cuando tengo algún amigo o conocido que juega en algún equipo del mundo. Otro deporte que siempre me gustó fue el básquetbol, no soy muy aficionado o amante de la NBA, no soy de mirarla, pero me gusta mucho, Liga Sudamericana miro, básquetbol de Uruguay... Teniendo a mi hijo de 8 años, que le gusta mucho el deporte también, siempre tenés una compañía para mirar y sentarnos a disfrutar un rato juntos.

Habías estado en México una década atrás en Correcaminos y Veracruz. ¿Encontraste cambios en el país o en el fútbol en tu vuelta?
- Mirá, realmente te tengo que decir que si, muchísimas diferencias por muchas cosas. Primero, hace diez años me tocó jugar en México, tanto en Correcaminos como en Veracruz, pero era Segunda División, ahora Puebla es Primera División, entonces ya la diferencia del fútbol es grande y se nota. Y la segunda, que yo lo veo así, es por mi edad. Venir con 23/24 años a venir ahora con 35 es muy diferente en todo sentido, en cómo uno encara todo, en cómo se va adaptando a las cosas, es diferente totalmente por la experiencia que uno tiene, por la forma de jugar, por muchas cosas. Ha sido diferente a esa primera etapa que me tocó estar pero estoy contento, me siento muy bien, adaptado, he jugado una gran cantidad de partidos y cuando llegué lo veía un poco más complicado porque había llegado bastante sobre el arranque del campeonato y había muchos jugadores en mi puesto, pero jugué la mayoría de los partidos en el torneo anterior y en este campeonato, que arrancó ahora, vamos tres partidos y jugué los tres. Estoy muy contento, me siento bien en todo sentido y eso hace que uno disfrute mucho. Cuando el jugador está bien de la cabeza ayuda muchísimo en todo, por suerte las cosas van saliendo bastante bien.

¿Creés que la gran cantidad de argentinos y uruguayos que decidió ir al fútbol mexicano fue más por una decisión económica o por el crecimiento de la Liga MX?
- Creo que es una liga que, para cualquier sudamericano, es un objetivo por muchas cosas. En Argentina no tanto, pero con Uruguay hay muchísimas diferencias en todo, infraestructura, organización, en el día a día, en los estadios que vas a jugar, muchísimas diferencias. Siempre lo hablo, no se si lamentablemente, pero creo que el fútbol uruguayo merecería estar un escalón más arriba en todo lo que es infraestructura, económicamente... Me choca un poco que el jugador uruguayo, con la historia que tiene su fútbol, tenga que salir a cualquier lado a jugar por cobrar dos pesos más. Eso, a nosotros, como jugadores de nuestro país, nos cuesta, pero es la realidad, nos tenemos que adaptar. La Liga Mexicana es uno de los lugares a los que uno aspira a llegar porque tiene muchas cosas que le hacen bien a la carrera del futbolista, en el día a día, en las comodidades que uno tiene, uno se preocupa solamente por entrar y jugar, no tenés que andar rompiéndote la cabeza por otras cosas que en otros países pasan, económicamente es un salto muy grande con respecto a algunos países. En mi caso, más a esta altura de mi carrera, poder llegar otra vez a La Liga Mexicana, jugar en un equipo de Primera División, lo tomo como algo muy gratificante, para tratar de aprovecharlo y tratar de estirar este tiempo que pueda estar acá lo más posible hasta que pueda seguir sintiéndome bien dentro de la cancha, que eso es lo más importante también.

¿Qué club a lo largo de tu carrera te ha marcado más?
- La verdad tengo grandes recuerdos de todos, más allá de algunos momentos que no me fue de la mejor manera o que me fui de alguna forma que no era la ideal, me llevé siempre cosas positivas de todos lados. En casi todos los equipos disfruté porque he logrado cosas en todos, tengo imágenes y agradecimiento a clubes por diferentes motivos. En el equipo que debuté, River de Uruguay, hice ocho años de carrera en divisiones juveniles y Primera División, tengo muchísimo respeto y gran admiración porque me hizo debutar, después jugué en Nacional de Uruguay, un equipo grande, me tocó ser bicampeón uruguayo y creo que ese es uno de los mayores recuerdos que tengo, de los logros deportivos más importantes. Por suerte, a lo largo de la carrera, han existido posibilidades de volver que por diferentes motivos no se dio, pero es un equipo en el que también me fue bien. Después estuve seis años en Fénix de Uruguay, un equipo chico, con muchas complicaciones, pero un equipo de barrio con familia y con gente trabajadora que da todo por ese club, y la verdad que estoy muy identificado con ese equipo, fui cinco años el capitán, la gente siempre brindando apoyo y estando pendiente de cómo a uno le va deportivamente... Quizás es el equipo en el que más afectos he dejado y con el que más me siento identificado hoy por hoy. El año pasado estuve en Cerro Porteño de Paraguay, otro equipo grande de Sudamérica, me tocó salir campeón y también me sentí muy bien en ese tiempo que estuve ahí. No te puedo decir un equipo al que quisiera volver, en esos equipos son en los que mejores recuerdos me quedaron, y si en lo que falta en la carrera de futbolista me toca volver a alguno sería un agradecido, sería muy lindo para mí también.

¿Por qué creés que jugaste tanto tiempo en Fénix?
- El equipo, la institución, el entrenador en ese momento, que era Rosario Martínez, me abrió las puertas en un momento muy complicado en mi carrera, que yo salía de una lesión de espalda y mucha gente se había encargado de decir que no iba a poder jugar más al fútbol. Terminé el contrato en un equipo, quedé sin club y, si bien las posibilidades que habían no eran muchas porque venía de tres meses sin jugar, estaba ese miedo pero yo les decía "si, estuve lesionado pero ya estoy bien". Las posibilidades quizás más importantes que hubo en ese momento siempre se terminaron cayendo por eso, me decían "a mí me dijeron que vos no podés jugar más al fútbol"... Fénix y el entrenador Rosario Martínez se la jugaron por mí, me abrieron las puertas, creyeron en lo que yo les dije y, en ese sentido, soy un agradecido por eso. Después, es un equipo chico de Uruguay, con muchas complicaciones, y para hacer carrera en ese club, en el tema económico, no es algo que te sirva, pero las posibilidades que hubo en ese tiempo que estaba en Fénix, para emigrar a otro lado, no eran una gran diferencia económica, también teníamos unos problemas familiares con mi suegra, que estaba enferma, entonces era complicado mover la familia por poco dinero. Y estaba muy cómodo en el club, me sentía muy bien, arropado por toda la gente, por los compañeros, los funcionarios, que de verdad me tengo que sacar el sombrero porque la viven peleando a diario, no es fácil, y se armó un grupo humano muy lindo que hasta el día de hoy tenemos una gran relación. Todo eso ayudaba un poco a decir, en el momento de poner cosas en la balanza, sigo acá, disfrutando en el lugar donde estoy, contento, con un grupo humano lindo y esperando la posibilidad de poder salir a otro lado que realmente valga la pena. Se dio el año pasado, con esa posibilidad de Cerro Porteño, que obviamente salir a un equipo grande de Sudamérica no da ni para dudar y ahí sí se tomó la decisión. Durante todo ese tiempo decidí quedarme ahí y dentro de todo fue para bien porque el equipo cumplió los objetivos año a año, la pasé bien y por suerte el reconocimiento y el apoyo de toda esa gente sigue estando; eso también a uno, como jugador y como profesional, lo deja tranquilo de que las cosas las hizo bien.

¿Las exigencias en Nacional y en Cerro Porteño eran mayores por la historia de los clubes?
- Si, sin dudas que las obligaciones son otras. Me tocó llegar a Nacional con 22 años, en un momento de mi carrera que recién arrancaba todo, y llegar de un equipo de Segunda División a Nacional fue un cambio enorme por ser un equipo grande, histórico, con mucho peso internacional. Me tocó salir campeón los dos años que estuve, pero no lo disfruté de la forma en que lo tuve que haber disfrutado porque parecía como que eso se iba a dar todos los años de mi carrera, llegar y ser campeón en un equipo. Y la llegada a Cerro Porteño, con 34 años y una carrera en las espaldas, casi 15 años en la Primera División, fue totalmente diferente en mi cabeza por la forma de encarar esa posibilidad. A los seis meses que llegué, el primer campeonato me tocó salir campeón y ese sí lo disfruté de una forma... En Nacional los dos primeros años salí campeón y después jugué 13/14 años más y no me había tocado volver a ser campeón, y con 34 años me toca ser campeón fuera del Uruguay. Y claro, en ese momento realmente lo disfruté de una forma muy especial. A partir de ahí, cuando alguien me pregunta sobre los logros deportivos, resalto ese de Cerro Porteño como el mayor en mi carrera por todo lo que me tocó vivir.

Hay una gran cantidad de argentinos y de uruguayos en Puebla. ¿Esto te ha ayudado en la integración?
- Si, ayuda mucho. Uno cuando llega a un lugar diferente le ayuda que haya gente que sea del mismo lugar, con las mismas costumbres, cosas que en otro lado no se viven de la misma manera. En Puebla, cuando llegué, estaba Nicolás Vikonis, que es un arquero uruguayo y Christian Tabó, otro jugador uruguayo, a los que conocía de jugar contra ellos. Después llegó conmigo Cristian Palacios, que lo conocía también de jugar en contra y estaba Lucas Cavallini, que con él habíamos jugado dos años juntos en Fénix y habíamos hecho una muy buena relación, entonces también eso ayudó muchísimo, vivimos en el mismo barrio... Todas esas cosas hicieron de a poco ir metiéndome en el plantel; sin conocer a nadie uno llega y tiene que empezar a ver cómo es cada uno, y de esta forma fue más fácil la adaptación. Aparte de eso, los jugadores de acá, los mexicanos, desde un principio se abrieron y nos integraron de la mejor manera, y eso hace que uno pueda estar tranquilo, disfrutando del lugar en el que está. En el día a día, más allá de lo futbolístico, los entrenamientos y los partidos, en la vida la vamos llevando bien, estamos muy tranquilos y muy contentos.

Seguramente no habrá sido el inicio que esperaban por Liga MX, y la temporada pasada no lograron entrar a Liguilla. ¿Sienten una exigencia mayor este año?
- Si, el objetivo, la meta que nos planteamos, es entrar a esa Liguilla. El plantel, el cuerpo técnico y la directiva nueva que está acá hace dos años han hecho las cosas de la mejor manera. Puebla es un equipo que tiene su historia dentro de México pero tuvo un tiempo donde las cosas no le salían bien y era complicado, se atrasaban en los sueldos, y a partir de esto las cosas cambiaron, hay un apoyo más grande, los jugadores tenemos todo, no nos podemos quejar. Obviamente hay diferencias con los equipos mucho más poderosos en todo sentido, pero creo que tenemos la posibilidad de pelear. Son ocho lugares para entrar a la Liguilla y la vamos a pelear, no arrancamos bien, en tres partidos tenemos dos puntos nada más, pero la confianza está porque se entrena muy bien en el día a día, el plantel es muy bueno en lo deportivo, hay jugadores de muchísima calidad, y en lo humano también, y yo creo que en los momentos complicados esos grupos humanos hacen más fuerte a los planteles. Esperemos poder lograr esa ansiada Liguilla, que hace tiempo que al club no se le da, y después ver para lo que se pueda seguir. Tenemos que ir partido a partido, que parece que es una frase hecha pero es real porque no nos podemos poner muchos objetivos a muy largo plazo porque es muy parejo todo más allá de que haya equipos muy fuertes, en los partidos puede pasar cualquier cosa. En eso es en lo que nos tenemos que enfocar nosotros, en hacernos fuertes y en empezar a sacar resultados que nos den mucha más confianza y protagonismo dentro de la Liga para poder llegar a definir esos puestos de clasificación.

Esto recién arranca, ¿pero cómo vez la temporada? ¿Creés que hay algún candidato?
- No, por el formato que tiene este campeonato el primer objetivo es clasificar. Obviamente que cuanto más arriba estás te da más ventaja a la hora de definir después en la Liguilla, en el ida y vuelta, definís de local y en los primeros partidos tenés ventaja deportiva, pero el primer objetivo es llegar a estar en esos ocho. Es un campeonato aparte después, puede pasar cualquier cosa. El último semestre se dio algo inusual porque la final terminó siendo el primero contra el segundo del torneo regular, que eso no se da muchas veces, por eso te digo que son dos campeonatos totalmente diferentes. Hay que pelearla para entrar en esa Liguilla, en esos ocho puestos, y después que estás ahí todo se puede dar. Vos salís octavo, jugás contra el primero, y son dos partidos, y en eso las cosas se te pueden dar a favor y terminás clasificando. A la larga, terminan dándole más posibilidades a equipos que, en una liga larga como puede ser la española o la italiana, no van a tener la posibilidad de ser campeón porque siempre terminan definiendo los grandes. Acá, cuando los ocho quedan en esa Liguilla, se arma otro tipo de campeonato, cualquiera puede ganar, se hace más atractivo y le da más posibilidades a equipos que, a primera impresión, no se ven con tantas posibilidades de pelear el campeonato.

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