ENTREVISTA | CARLOS DÍAZ

Carlos Díaz, arquero del Deportivo Reu de Guatemala, y un mano a mano imperdible: atajar a los 44, estar más de una década entre Guatemala y Costa Rica, dar el ejemplo, su cariño por Independiente, Atlético Tucumán y Cartaginés y más.




¿Cómo es un día en tu vida?
- Vivo en un hotel con otros compañeros, los entrenamientos son, por lo general, a la mañana, entonces me levanto muy temprano. Tipo seis y media me baño, a las siete ya me voy a desayunar, me alisto para ir al estadio, que me queda cruzando la calle del hotel, después del entreno vuelvo, voy a almorzar al restaurante, la siesta obligada después de comer y a la tarde ya compartimos un poco acá con los muchachos, siempre hacemos algo, mates, café, salimos a tomar algo o armamos una comidita... Por lo general tratamos de compartir mucho porque somos tres extranjeros y otros más que viven acá, la idea es no aburrirse y no extrañar.

¿Cómo es la vida en Guatemala?
- A veces los tiempos no te dan mucho para andar en la calle porque donde estamos ahora, en Retalhuleu, hace mucho calor, es agobiante, entonces para poder salir tenés que esperar a la tarde noche, pero por lo general siempre que hay fútbol, Champions, Libertadores, cualquier partido de acá, nos juntamos en el lobby a ver televisión, a compartir, a cargarnos, porque siempre uno tiene sus preferencias en cuanto a equipos, y es tratar de llevarla lo mejor posible. La ciudad es muy linda, tranquila, cada uno puede andar caminando por cualquier lado, y sino están los moto taxis, que acá se le dicen tuc tuc, que vos te subís y te llevan a cualquier lado por un precio que es siempre el mismo vayas adonde vayas. Pero por lo general intentamos caminar, para no aburrirnos, salir un poco del encierro, porque prácticamente la vida es esa: del hotel al entreno y del entreno al hotel.

¿Qué fútbol sos de mirar?
- De Argentina veo casi todo, de Europa solamente cuando juega el Barcelona la verdad, es lo que más veo, de fútbol mexicano veo mucho, me gusta, y de Costa Rica obligado, lo sigo siempre, más al Cartaginés, estoy siempre pendiente de ese equipo. El fútbol local de acá trato de ver todo lo que puedo para estar muy actualizado en cuanto a eso.

Desde 2003 prácticamente estás alternando entre equipos de Guatemala y Costa Rica. ¿A qué se debe y cómo es el nivel del fútbol allá?
- Yo estaba en Sarmiento jugando, fue el año que asciende al Nacional B y yo era el capitán de ese equipo. En eso se da el tema de la devaluación del dolar, a mí me llega una oferta del Cartaginés y, por el tema de la economía, me convenía mucho por el tipo de cambio, y me vine. Fue algo mágico con ese equipo, cuando llegué me acuerdo que dije en el aeropuerto que venía a ser campeón, y nos salvamos del descenso en la última fecha, el equipo estaba bien comprometido, Guimaraes (entrenador) lo había dejado un poco complicado, a mí me trae un técnico argentino, Carlos De Toro, llegamos con otros dos argentinos, Ariel Segalla y (José Luis) Zelaye, un central que jugaba en Independiente. Y fue amor a primera vista, me sentí muy cómodo, anduve muy bien, la gente se identificó conmigo; en un primer momento pensé en irme, había arreglado un pase intermedio con Cobreloa de Chile, estaba prácticamente hecho, inclusive en Chile ya me habían anunciado como refuerzo de Cobreloa, no se da y regresé a Costa Rica después de eso. Entonces ya después me sentí como en casa, no se me veía como un extranjero y decidí quedarme. En el medio de eso aparece una oferta de Cobán Imperial, un equipo importante de Guatemala, y me fue también. Después de eso fui a Ecuador, volví a Costa Rica y ahí empezó a darse siempre el paso de ir y venir entre Guatemala y Costa Rica hasta que los últimos años solamente he jugado acá por un tema de la edad mía. No es facil contratar a un jugador de mi edad (44) si no lo ves a diario, cuando puede existir la posibilidad de otro equipo y ven la edad algunos se asustan, pero acá no porque ven el rendimiento a diario y no preguntan cuántos años tenés sino que te ven domingo a domingo que andás bien y las puertas siempre se abren. Me siento muy cómodo acá y me queda cerca de Costa Rica, hora y media, que es donde está mi familia.

¿Cómo es atajar a los 44 años? ¿Cuál es la principal motivación que tenés?
- Yo me siento igual como cuando empecé, trabajo de la misma manera, soy el primero en llegar siempre al entrenamiento y trato de ser el último en irme, nunca hago un trabajo diferenciado, siempre el mismo que mis compañeros, a la par de chicos de 17/18/20 años, y, como siempre lo digo, se cansan primero ellos que yo. Gracias a Dios físicamente estoy muy bien, entreno muchísimo, me cuido mucho también. La motivación es que yo amo lo que hago. Más allá de que es un medio de vida y me ha permitido criar a mis hijos, darles una educación, una casa, tenerlos bien, yo amo esto, entonces la pasión que yo tengo por jugar al fútbol hace que no me pese, que no me cueste. Me levanto a las seis y media de la mañana desesperado porque llegue el día de entreno, los días como hoy, que son días libres, estoy desesperado porque no se qué hacer, necesito trabajar, entrenar, siento el mismo cosquilleo, la misma adrenalina, antes de cada partido, y a veces uno piensa que es una frase hecha que te dicen "el día que pierda esa pasión, dejo", pero es verdad. Mientras uno tenga esa pasión, esas ganas de estar, y el cuerpo acompañe, uno no piensa en otra cosa que no sea en seguir jugando.

¿Con qué soñabas en tus inicios? ¿Estás conforme con tu carrera?
- Bueno, en un principio, cuando uno está en Inferiores, lo primero que sueña es llegar a Primera, poder ser parte de ese mundo tan lindo del fútbol, ser reconocido, salir en televisión, poder, por medio de eso, ayudar a la familia, y yo en gran parte cumplí casi todo lo que me propuse. Obviamente hubiese querido jugar en el Barcelona, mundiales, pero también es cierto que no puedo quejarme porque en donde estuve me fue bien, pude hacer mi familia, criar a mis hijos, darle una educación, vivir de lo que me gusta, que no es poco, ser reconocido, y más que quejarme o reprocharme algo que pueda haber hecho, soy un agradecido con Dios por todo lo que me dio y me sigue dando por el tema del fútbol. En Argentina pude jugar, en el Nacional B jugué muchísimo, en varios equipos, pude jugar en Primera División en Costa Rica, en Guatemala, en Ecuador, estuve a punto de jugar para la Selección de Costa Rica, de nacionalizarme para el Mundial de Alemania, no se pudo hacer pero la opción estuvo. Estoy muy agradecido con Dios y conforme con lo que hice.

¿Si hubieses tenido la posibilidad de jugar en Primera, en qué club te habría gustado?
- En Independiente, de muy chico mi tío me llevaba a la cancha a ver al equipo y uno agarró la simpatía, y por ser hincha de Independiente hubiese querido jugar ahí, pero cuando jugué en Atlético Tucumán, la verdad, el sentimiento que uno agarra por ese equipo, por la afición que tiene, por cómo me trataron ahí, te hubiese dicho "subir con Atlético y jugar en Primera". Y estuvimos cerquita, con un gran equipo que se había armado, y no se dio, pero me hubiese gustado mucho jugar porque es una institución impresionante.

Independiente bajó a la B, volvió y ganó copas internacionales, Atlético desde que subió no paró. ¿Cómo los ves?
- Siempre sigo todo. Independiente es un histórico, que haya descendido a uno le dolió por el cariño que tiene por el equipo, porque es hincha, pero inmediatamente volvió a ser el equipo histórico que fue siempre. Lo de Atlético es impresionante, impensado para muchos, y ver a un Atlético jugando una Libertadores, siendo protagonista en campeonatos locales, a uno que pasó por ahí lo pone feliz, porque todavía hay mucha gente adentro del club que uno conoce. Es muy lindo ver eso a la distancia, a veces me da un poco de nostalgia y digo "pucha, me hubiese tocado en esa época a mí", pero bueno, hay que ser agradecido con lo que Dios también le da a uno.

¿Cuáles son las cosas que más se extrañan del país y cómo vivís la crisis de Argentina?
- Uno extraña a los amigos, a la familia, yo todavía tengo a mi mamá allá (Rufino - Santa Fe), a mis hermanos, si bien yo no me crié con ellos porque me crió mi abuela (Ingeniero Budge - Buenos Aires), obviamente el lazo familiar a uno le tira, tengo mis sobrinos... Extraño mucho el compartir con mis amigos del barrio, cuando yo estaba jugaba mucho al fútbol en el barrio con ellos, los campeonatos de barrio, el quedarnos a jugar al truco hasta la madrugada, compartir anécdotas. Tengo amigos de la infancia que todavía nos hablamos, gracias a Dios el tema de las redes sociales ayuda mucho, ahí está uno metido siempre en WhatsApp, hay permanente comunicación, en Facebook... Mi vida en Costa Rica ha sido muy linda, yo me siento prácticamente en casa ahí, no pasa lo de extrañar mucho. Y cómo vive uno la crisis, bueno, le pega también porque tiene amigos, familiares, sabe la situación difícil que ha pasado el país, que la economía no está bien, todo está por las nubes, la vida está muy complicada... Pero bueno, somos argentinos y siempre salimos adelante en la adversidad, así que uno siempre espera en Dios que las cosas mejoren.

¿Qué fue lo mejor y lo peor que te ha tocado vivir desde que estás fuera de Argentina?
- A mí me han tocado cosas muy lindas. El sentir una identificación tan grande como la que siento yo con la gente del Cartaginés y ellos conmigo, hace 15 años que me fui y vivo en Cartago, y permanentemente soy recordado como el arquero del Cartaginés, independientemente de adonde vaya. Hay muchas cosas que me llenan de satisfacción, soy el arquero extranjero que más partidos jugó en la historia del fútbol tico, el primer arquero extranjero en la historia del fútbol de allá. Experiencias malas he tenido. Por ejemplo, el torneo anterior acá en Guatemala, por ayudar a una gente amiga vine a un equipo en el que no cobré, anduvimos para todos lados, uno sufre lejos de la familia y un montón de otras cosas, pero bueno, es parte de esto, del aprendizaje que uno tiene que tener de la vida, no siempre pueden ser buenas, a veces tocan las malas y uno tiene que poner el pecho. Pero en general yo estoy muy agradecido con estos dos países, con Guatemala y con Costa Rica, porque me abrieron las puertas y nunca me hicieron sentir extranjero.

¿Qué significan reconocimientos como el ser "Caballero de la cancha"?
- Lo gané varias veces acá, es un reconocimiento que te dan por no tener tarjetas o por ser el que menos tarjetas acumula en un torneo, y yo creo que he pasado cerca de 180 partidos sin una tarjeta. Y no porque no hable, sino porque uno entiende que los árbitros son seres humanos y que se equivocan, al igual que nos equivocamos nosotros, entonces uno trata de no llevar más allá las cosas y respetar siempre el trabajo de los demás. Eso me ha permitido ser distinguido. Igual en Costa Rica, varias veces fui distinguido como mejor extranjero, mejor arquero, en 2004 me dieron el Circulo de Periodistas Deportivos el premio a mejor deportista del año también, algo que guardo con mucho cariño, porque, entre tantas disciplinas, que lo elijan a uno es muy lindo. En Argentina no tengo ni cerca el reconocimiento que tengo en Centroamérica pero he jugado, y donde he jugado lo he hecho bien, y guardo grandes amigos de los equipos por donde he pasado. Siempre se me recuerda en Laferrere, en Defensores de Belgrano, en Gimnasia y Tiro de Salta, en Atlético (Tucumán), Argentino de Quilmes, Sarmiento, donde se consigue el ascenso... Obviamente no es tanta la notoriedad porque tal vez son clubes del ascenso y uno se fija más en lo que es Primera División y en los más grandes, pero yo no me quejo, la verdad estoy agradecido.

Fuiste entrenador de arqueros a la par de atajar. ¿Cómo se dio esto?
- Esto se da porque a mí me gusta mucho el tema de la docencia, el trabajar con arqueros, y en mis vacaciones, por lo general, siempre juntaba un grupo de arqueros en Costa Rica y los entrenaba yo. Esto fue por conocimiento de Ronald "La Bala" Gómez, entrenador tico que ahora está en Malacateco y fue mundialista como jugador, jugó en Europa en muchos lados... Él, cuando me contrata en Halcones de La Mesilla, me dice "mirá, acá no hay entrenador de porteros, ¿qué te parece hacerte cargo también de la parte de los arqueros?", y ahí empezó. Me tocó en varios equipos en donde estuve hacer la doble función, inclusive yo ya no iba a jugar, me iba a retirar, tenía la propuesta para ser el entrenador de porteros del primer equipo y las ligas menores del Cartaginés, que es algo que está pendiente y se que por el cariño y mi recorrido en ese equipo en algún momento se va a terminar dando, y me sirve para prepararme para lo que venga a futuro. Es algo lindo y raro a la vez, se supone que estás compitiendo con dos o tres arqueros para ver quién juega y encima tenés que prepararlos, je. Pero bueno, la buena relación que tengo con los muchachos en los equipos en los que estoy hace que eso sea muy llevadero y que por lo general son mucho más jóvenes que yo, a la hora de enseñar y trabajarlo, hacen caso y es mucho más facil.

¿Para qué se prepararon con Deportivo Reu en este torneo?
- Es bueno el inicio porque este equipo estuvo a un partido de lograr el medio boleto, como se dice acá, para el ascenso, que te da la chance de, independientemente de clasificar o no ahora jugar la final para el ascenso, se le fue por muy poquito a este equipo, y se armó con la misma ilusión de conseguir el ascenso en este torneo. El arranque, si mirás la tabla ahora estamos en el sexto lugar, pero estamos a tres puntos del segundo lugar, el sábado se nos escapa la victoria por muy poquito y de haber ganado como visitante estaríamos ahora en tercer lugar, y hemos tenido cuatro salidas y solo dos partidos en casa. En esta categoría, en este país, es muy complicado sacar puntos afuera, y somos el equipo que sacó más puntos afuera en lo que va del torneo, y ganando el domingo nos acomodaríamos en el tercer lugar. En la segunda vuelta tendríamos seis partidos en casa que nos dan la tranquilidad de pensar en la clasificación, y ya después, una vez clasificados, esto pasa muy rápido, domingo-miércoles se juegan cuartos de final, si pasás a semifinales y llegás a la final no hace falta que la ganes, tenés el derecho al medio boleto por el ascenso, así que a eso aspiramos. Es un equipo de tradición, importante, que tiene ya un tiempo de haber bajado de categoría y tenemos la obligación nosotros de intentar subir.

Guatemala es de las pocas selecciones de Centroamérica que, hasta el momento, no han disputado una Copa del Mundo. Costa Rica sí lo hizo. ¿Qué tan cerca o lejos notás que Guatemala lo pueda hacer?
- Bueno, está un poco complicada la cosa, hace poco levantaron una sanción, estuvo dos años suspendida la Selección por problemas internos, todo el mundo sabe lo que pasó. El fútbol de acá es muy bueno, muy técnico, el jugador guatemalteco es muy técnico, tal vez no tiene la velocidad del fútbol que tiene Argentina, teniendo en cuenta que el tipo de persona acá es diferente, pero creo que van en camino de hacer las cosas bien, le están dando muchas oportunidades ahora a los jóvenes, que independientemente de que lo diga yo es lo que se necesita, reestructurar un poquito todo, empezar por ligas menores, que acá no se le da tanta importancia como en Argentina, donde sos profesional prácticamente. Están entendiendo que ese es el camino, que tienen que empezar a trabajar con jóvenes, han designado a (Walter) Claverí de entrenador, que es un técnico al que le gusta dar oportunidades, que trabaja muy bien, y yo creo que a mediano plazo la Selección de Guatemala va a estar en un mundial; obviamente va a ser mucho más facil con el tema del incremento de cupos que quieren hacer, entonces yo creo que muy pronto se lo va a ver en un mundial.

¿Te gustaría ser una motivación para otros argentinos para que lleguen a Centroamérica?
- Si, obviamente. Uno es consciente de que abre o cierra puertas. El rendimiento de los argentinos, cuando es bueno, da la posibilidad de que sigan buscando a otros. En este momento en Guatemala se le está dando mucha chance a los jugadores mexicanos porque los que han venido lo han hecho bien, entonces los equipos están buscando mexicanos, pero igual hay muchos argentinos, y lo mismo pasaba en Costa Rica. Nosotros sabemos que tenemos esa obligación, esa responsabilidad, cada vez que nos ponemos una camiseta, no solo de rendir por nosotros sino de dejar bien sentado al fútbol de nuestro país para que muchos futbolistas tengan la posibilidad de venir porque si bien es cierto que todos apuntan al fútbol europeo o al mexicano, siempre hay lugar para todos, muchos buscan la oportunidad, no se les da en esos lugares y acá es un buen fútbol, bien remunerado, y entonces uno quiere dejar esa puerta abierta. Ojalá que no solamente yo, sino todos los que venimos de allá nos esforcemos y dejemos esa buena imagen para que sigan viniendo muchos compatriotas y así poder buscar su futuro.


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