ENTREVISTAS | FACUNDO GUICHÓN

Facundo Guichón, jugador de Independiente Santa Fe, y un mano a mano imperdible: sus inicios en Peñarol, el paso por el fútbol de España y Finlandia, su presente y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Ahora soy padre de un hijo hermoso, de diez meses, y me ha cambiado toda la vida, me ha tenido todo el tiempo en los ratos libres y gracias a Dios trato de disfrutarlo, de pasar con ellos. Cuando tengo mis vacaciones trato de disfrutarlo con amigos, con la familia en Uruguay, ya que la distancia, que hace mucho tiempo estoy afuera de casa, hace que se extrañe mucho más.

¿Sos futbolero?
- Si, claro que si. En los ratos libres, hasta con mi hijo que tiene 10 meses, lo hago mirar fútbol, se sienta conmigo a mirar los partidos. Sigo mucho el fútbol uruguayo, las copas internacionales también, y me gusta porque uno mirando aprende un montón de cosas.

¿Alguna liga o club en especial?
- En este momento me gusta mucho mirar el partido que haya de la Liga Águila, si tengo tiempo y estoy en casa lo pongo. Lo mismo me pasa con Uruguay. Copas de Europa, partidos de Champions, trato de no perdérmelos, pero una liga en particular no.

¿Qué recordás de tus inicios? ¿Cómo fue el momento en el que decidiste dejar Florida para vivir en Montevideo y jugar en Peñarol?
- Uno no se olvida de esas cosas. Era difícil, yo había ido 3/4 veces a la capital en mi vida y a los 18 años tengo esa oportunidad. Mi viejo me llevaba a entrenar en una camionetita que tenía para hacer repartos de galletitas y mercadería, y gracias a él tenía la posibilidad de acceder a los entrenos en un principio para mostrarme. Gracias a Dios, una vez que quedé, me cambió la vida totalmente, tenía que independizarme, madurar muy rápido para hacer todo por mi cuenta, y la verdad que costó, pero no me arrepiento de nada.

¿Te frustró no haber tenido tantas chances en Peñarol y tener que salir a préstamo más de una vez? 
- Si, como jugador me dolía mucho, porque en el mejor momento mío, cuando me llaman a la Selección Sub-20 de Uruguay... Peñarol es un equipo inmenso, que trae gente de peso, de renombre, y en ese momento trajeron al "Indio" Solari, que obviamente tenía que jugar él, y me hicieron un poco al costado, así se iba dando. Luego, cuando tenía la posibilidad de vuelta, trajeron al "Japo" Rodríguez, que era jugador de Selección Uruguaya, y también un poco se me apartó, por eso también optaba por salir a tener minutos, poder jugar, demostrar, y no me arrepiento, porque sino hubiera sido por eso quizás tampoco estaría donde estoy.

¿Cómo fue el cambio de vivir en Uruguay a estar en Europa?
- Fue lindo, tengo muy lindos recuerdos de España, pasé muy bien allá, me sentí muy bien, la verdad que sentí el cambio rápido y me adapté rápido. Llegué allá con 23 años, ya era bastante maduro, tenía la posibilidad de avanzar en mi carrera y sabía que tenía que aprovecharla. Gracias a Dios fue todo muy rápido y muy lindo.

¿Qué tan distinto era el ascenso español al fútbol de Uruguay?
- Una diferencia abismal, me acuerdo que cuando salía de los primeros entrenos en España estaba en un hotel y lo primero que iba a hacer era ir a un tina con hielo, diez minutos, porque salía liquidado, una dinámica increíble, todo balón, no había mucha pausa entre ejercicio y ejercicio, y eso en Uruguay aún se sigue dando, es muy pausado todo, mucho trote, y la verdad que eso al principio lo sentí muchísimo pero después que me adapté fue todo para mejor y fue increíble. La Segunda de España es la novena liga más importante del mundo, fue totalmente increíble el cambio y gracias a Dios lo aproveché, fue rápido, a las tres semanas estaba jugando y no me tocó salir más del equipo.

¿Cómo se dio tu llegada al fútbol de Finlandia? ¿Cómo te desenvolviste con la cultura y el idioma?
- Ahí costó un poquito más el tema de la adaptación, pero yo me había ido de España, del Alavés, estaba en el Murcia y tenía varias posibilidades de seguir en el fútbol de Segunda de España, pero también tenía ganas de volver al fútbol de Latinoamérica. Tenía cerrada una vinculación ya con Olimpia de Paraguay, y por decir que no a cosas que estaban hechas en España, por querer ir a Olimpia, se fue estirando y al final terminaron contratando a Mouche, lo de España se había caído porque habían contratado a otra gente... Luego había otras posibilidades, apareció Tigre de Argentina y también me ilusioné por estar más cerca de la familia, ya hacía tres años y medio que estaba lejos de casa, y me pasó lo mismo, se cayó. Había cerrado el mercado español y el de Grecia, que me querían contratar, y me llaman de Finlandia, que había posibilidad de jugar Europa League, algo que nunca había jugado, importante, me ilusionó el hecho de poder jugarla y arrancamos para allá cuatro meses.

Desde que estás en Santa Fe se nota un sentido de pertenencia importante con el club. ¿Qué significa, después de las chances frustradas, estar en un grande de Colombia?
- Como me pasó en España, era una oportunidad que no podía dejar pasar, me pasó con esas oportunidades que se cayeron y cuando se me abrió la puerta de esta a las otras las cerramos inmediatamente para poder llegar acá. Estoy feliz, contentísimo, donde quiero estar. La gente me ha tratado muy bien, mis compañeros, la ciudad, estoy más cerca de mi casa... Es un equipo al que lo seguí mucho Independiente Santa Fe, siempre me llamó la atención, tenía compatriotas uruguayos, Pelusso fue el que ganó la Sudamericana acá, que es de mi mismo pueblo, de Florida, Gregorio Pérez fue un entrenador que me marcó en mi carrera, en Peñarol, así que siempre lo seguí mucho, me llamó la atención, y cuando apareció fue como un sueño para mí.

Santa Fe se ha armado para buscar su estrella número 10 esta temporada pero imagino que no habrá sido el inicio que esperaban con la salida de Sanguinetti. ¿Por qué sentís que les está costando tanto? ¿Cómo se revierte?
- A nadie le gusta empezar así pero muchos equipos se juegan muchísimas cosas, el descenso, y la Liga Águila es muy competitiva, cualquiera le puede ganar a cualquiera, no pasa tanto en Uruguay, que pasa más por los equipos grandes como Peñarol y Nacional, acá es impresionante el nivel que hay y se hace todo muy difícil. Creo que con la actitud, la mentalidad de mis compañeros, con esta institución, con la mentalidad de equipo grande, sin dudas lo vamos a sacar adelante, a revertir. Aún falta mucho, no soy de decir eso porque ya los puntos no van a volver, pero si es verdad que hay muchos partidos y hay que darle, apretar los dientes para revertir esta situación, que es posible totalmente.

¿Qué representa jugar al lado de un símbolo como Omar Pérez?
- Es muy lindo. Yo no lo conocía, solo por nombre, no como persona, y desde que llegó acá ha sido uno más, ha entrenado más que nadie, ha estado siempre a disposición y creo que es muy lindo aprender de gente como él. Tuve la posibilidad de aprender del "Tony" Pacheco, de Darío Rodríguez, un montón de jugadores que están a otro nivel, y es lindo para poder seguir progresando y aprendiendo como jugador y como persona.

¿Sentís que se renuevan las esperanzas para vos, que no venías jugando tanto, con el cambio de entrenador?
- Creo que depende todo de mí, de como haga las cosas, yo voy a seguir como venía, voy a estar siempre al cien por ciente, entrenarme al máximo para dejarle a las puertas a él si quiere contar conmigo o no. "El Topo" (Sanguinetti) creía que otros jugadores estaban en mejor momento y ahora trataré que este entrenador piense que yo estoy en un mejor momento.

¿En qué club o liga te gustaría jugar cuando dejes Santa Fe?
- Si te soy sincero, vengo de que me pasó eso hace apenas un mes y en este momento no quiero salir, no tengo la cabeza en nada más que Santa Fe, jugar acá, estar al máximo, y luego uno haciendo las cosas bien lo mejor vendrá. Ahora mismo tengo muchas ganas de seguir acá, estamos bien con la familia y ojalá sea por mucho tiempo.

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