ENTREVISTAS | EZEQUIEL MIRALLES

Ezequiel Miralles, ex jugador de Defensa y Justicia, y un mano a mano imperdible: su inicio y presente en Liniers, el gol a Morón, su breve paso por Racing, los títulos con Everton y Colo-Colo, el accidente en Huracán y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Estoy hace casi cinco años dedicado al rubro de la construcción, trabajando con tres arquitectos, haciendo inversiones en ese mercado. Cuando terminé mi carrera en el 2016 al otro día ya comencé con esto, que en realidad ya lo venía haciendo hace un par de años atrás. Lo importante era poder encontrar un espacio donde pudiera volver a reubicarme, a sentirme cómodo y estar en movimiento, porque el jugador tiene la mente en el fútbol, en el día a día, pero cuando dejás te das cuenta que hay otra vida, que sos muy joven y que esto sigue.

¿Siempre supiste que ibas a hacer esto una vez que terminara tu carrera?
- Durante mi carrera fui haciendo inversión inmobiliaria, trabajo con tres arquitectos y yo me encargo de hacer de todo un poco, estoy entretenido y ya establecido en Bahía Blanca, colaborando también en Liniers, el club donde comencé jugando, para seguir un poco vinculado al fútbol.

¿Después del retiro sentiste ganas de volver?
- Mirá, cuando dejé de jugar en Huracán, que fue en junio de 2016, estuve seis meses sin jugar y el 2017 jugué todo el año en Liniers de Bahía Blanca, que jugamos la Liga del Sur y el Federal B, que ahora cambia de nombre. Después, por esta actividad que te contaba, ya estoy bastante ocupado, tengo a mi familia también, y por suerte no extraño para nada el día a día, el entrenar.

¿Sos futbolero?
- Miro generalmente algunos partidos de fútbol de Inglaterra, a veces italiano, por supuesto al Barça o al Real... Del fútbol argentino veo partidos puntuales, no soy de estar todo el fin de semana mirando fútbol, pero me gusta de vez en cuando. Capaz no los veo completos a los partidos, veo un tiempo y después me voy, no me ha dado ese fanatismo de mirar todo el fin de semana.

¿Qué te acordás de tus inicios en Liniers? Y al volver, ¿notaste cambios en el club?
- Liniers de Bahía Blanca es un club de acá muy importante socialmente, con muchas actividades, siempre en la Liga del Sur pelea, muchas veces le ha tocado salir campeón. Es un lindo club, disfruté mucho ese año que volví a jugar, lo tomé de esa manera, relajada, de disfrutar del día a día, sabía que iba a ser mi último año compartiendo vestuarios, partidos...

De joven te fuiste a Quilmes. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Te costó la distancia con Bahía?
- Cuando tenía 15 años me fui a Boca, estuve poquito, dos meses, hice la pretemporada, estaba viviendo en Casa Amarilla y de un día para otro me agarraron las ganas de volverme, extrañaba, y me volví. Después empecé a entrenar con el plantel de Primera en Bahía Blanca y debuté pronto; acá los chicos de 16/17 ya están jugando. Me fui a Quilmes, estuve 4/5 meses o menos, tuve problemas con el pase, nunca llegó, hubo un par de problemas, volví a Liniers sobre fin del 2002 y ya en 2003 empecé en Huracán de Tres Arroyos, ahí arranqué a jugar profesionalmente.

¿Qué es lo que más te acordás de ese ascenso con Huracán de Tres Arroyos?
- Yo erré el último penal con Almagro, pero tengo los mejores recuerdos. Fue un año y medio espectacular, la pasamos muy bien, siempre pienso "cómo pasa el tiempo tan rápido", pero la vida es así, sigue, y los recuerdos son los mejores. Una lástima, una pena cómo está Huracán, en la Liga de Tres Arroyos, cayó... Pero nos tocó ascender, un ascenso histórico en 2004, le ganamos la promoción a Rafaela y tal vez el club y la ciudad no estaban preparados para jugar en Primera División, pero bueno, el fútbol es así, por ahí te toca un éxito de golpe y no sabés cómo manejarlo, pero tengo muy lindos recuerdos.

Después pasaste por Ferro y llegaste a Defensa, donde todos te recuerdan por el gol a Morón en la promoción. ¿Sos de mirar goles tuyos, como este o algún otro?
- No me pongo a buscar pero bastante seguido me etiquetan goles en Instagram o algún otro lado, y ahí me hacen acordar y los miro. Hay un montón de páginas de clubes y de vez en cuando me hacen acordar de algún gol. El de Morón es un gol histórico en la B Nacional, siempre está presente, más ahora con la campaña que está haciendo Defensa.

¿Qué te parece el presente del club?
- Yo estuve en el 2005/06, siempre fue un club ordenado, que hizo las cosas bien y que trataba de contratar bien, de cumplir, y eso a la larga está teniendo un premio importantísimo. Ha acomodado mucho lo que es su estructura, está bien armadito, tiene un buen equipo, está siendo competitivo y seguramente el gran objetivo de ellos es seguir creciendo y permaneciendo en Primera División por muchos años más.

¿Qué significó haber llegado a Racing más allá de no jugar tanto?
- Para mí fue un sueño cumplido el llegar a Primera División, salí de muy abajo, en aquel entonces no había oportunidades, no era tan facil como ahora. Jugué en todas las categorías, Liga del Sur, Federal B, Federal A, Nacional B, había llegado a Primera División, es verdad que no me tocó jugar mucho pero fue un año de crecimiento, de compartir plantel con grandes jugadores y la pasé muy bien.

Después de Talleres llegaste al fútbol chileno. ¿Por qué decidiste ir a Everton? ¿Imaginabas todo lo que iba a venir en tu carrera?
- En Talleres estuve solamente seis meses y el club estaba mal, desordenado, había muchos problemas. Me salió la oportunidad de Chile y me pareció buena, hasta ese momento no había tenido la continuidad que necesitaba y me encontré con un fútbol lindo para jugar, por ahí menos intenso que el de acá, menos friccionado, y me benefició. Llegué a un equipo que se armó bien y a los seis meses me fue muy bien, salimos campeones, jugamos Libertadores y a partir de ahí mi carrera tomó otro vuelo.

Salieron campeones 32 años después, desde abajo, clasificando quintos y revirtiendo las series con Audax en cuartos y Colo-Colo en la final. ¿Siempre creyeron que podían hacerlo?
- Cuando me salió la oportunidad de Everton para mí era la mejor del mundo, lo tomé de esa manera y por eso me fue bien, tuve continuidad y el campeonato se fue dando. Nunca pensamos que íbamos a salir campeón, revertimos una serie complicadísima con Audax, después le ganamos bien a la U (de Chile) y la final con Colo-Colo, pero son esas cosas que se tienen que dar en la vida. Después de 32 años se da, es el destino, nos tocó a nosotros.

¿Creés que en Colo-Colo se vio tu mejor versión? ¿Qué sentiste al vestir esa camiseta?
- En Chile es el club más grande y fue un paso también muy importante, me sentí muy cómodo, salimos campeón, jugamos la Libertadores... Fueron dos años muy lindos, un muy lindo club para jugar y me dio la posibilidad después de ir a otro fútbol, más competitivo, como el brasileño, y también tengo muy lindos recuerdos.

¿Qué te aportó tu llegada al fútbol brasileño?
- Les gusta jugar bien, es un fútbol muy táctico, en Gremio llegué y tuve cinco entrenadores en un año, llegué en un mal momento. El técnico que me llevó, que es el que está ahora, Renato Gaúcho, estuvo mes y medio y se fue, y ahí puedo decir que tuve mala suerte, porque tener cinco entrenadores en un año no es normal, el que me había llevado se fue y cambió el gerente deportivo. Se dieron una serie de cosas que no me beneficiaron para nada, pero dentro de todo hice goles. Después surgió la posibilidad de ir a Santos y me fui. Pero Gremio es un club grande, que tiene mucha gente, ha ganado tres Libertadores y es importante.

En Santos ganaste la Recopa y compartiste plantel con Neymar, ¿Qué te dejó esto?
- Fue una experiencia muy buena, por ahí después de su venta, cuando me voy al año, entró en una transición el club, quisieron poner muchos chicos y ahí me fui, pero durante el año fue bueno, nos tocó ganar la Recopa. Durante ese año él (Neymar) iba mucho a la Selección, había muchos partidos que faltaba y nunca estuvo en Santos completo, pero es un club bárbaro, con una historia enorme, una cantidad de hinchas impresionante.

¿Cómo viviste desde la Liga de México desde adentro con tu llegada al Atlante?
- Me quedé con ganas de poder seguir más tiempo, pero la realidad era que Atlante no estaba bien. Uno muchas veces trata de averiguar antes de ir a un club un montón de cosas, pero hay veces que llegás, te encontrás con otra realidad... Por ser un equipo de Primera División de México era limitado en muchas cosas, en la estructura. Si encontrás un buen club, México es un lindo lugar para jugar, pero tenés que ir y adaptarte, no es de un día para el otro y yo estuve muy poquito.

¿Fue especial haber jugado en Olimpo conociendo tu identificación con Liniers?
- Mi hijo había nacido en marzo y daba para quedarme 3/4 meses, era un torneo corto y estaba el Mundial. Me trataron bien, cumplimos el objetivo de mantener la categoría.

Después volvés a Everton, donde querías retirarte, pero no lo hiciste por problemas con la dirigencia, ¿verdad?
- Cuando me llaman tenía una muy buena relación con el presidente y obviamente que decidí ir a jugar, pero no me sirvió mucho porque yo había hecho un proyecto de vida, de quedarme tres años allá, y me salieron con cosas que no esperaba y al año nos tuvimos que volver. Lamentablemente no salió como creíamos y tampoco tuve el respaldo de lo que habíamos arreglado, lo que se tenía hablado, pero a veces pasan en el fútbol esas cosas, que va a ser.

¿Qué recordás de tu paso por Huracán? ¿Jugar la Copa? ¿El accidente en Venezuela?
- Lo del accidente fue una fatalidad, quedó ahí, por suerte estamos todos vivos, la podemos contar, fue una experiencia y una anécdota que nos va a quedar para siempre, para contarle a nuestros hijos cuando sean grandes. Cuando volví de Chile volví anímicamente mal porque no era a lo que habíamos ido con mi familia, teníamos todo armado allá y fue un baldazo de agua fría tener que volvernos. Incluso estuve a punto de dejar cuando volví, pero a último momento salió la oportunidad de Huracán, Apuzzo me conocía y salió bastante bien el año, jugamos final de Copa Sudamericana y octavos de Libertadores, fue un lindo año para terminar mi carrera.

¿Qué momento de tu carrera te gustaría repasar con tus hijos?
- Por suerte he vivido montón de lindos momentos, me ha tocado ascender con Huracán de Tres Arroyos, nos salvamos del descenso con Defensa, haber salido campeón dos o tres veces más... Me parece que el más emotivo es el gol a Morón, porque se recuerda permanentemente y por ahí el día de mañana estando el video uno se los va a poder mostrar. Fue algo muy loco empatar en el minuto 49/50, cuando teníamos el partido perdido, fue un momento que se sigue recordando y cada vez va tomando más importancia.

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