ENTREVISTAS | MARIO SANTILLI

Mario Santilli, arquero de Deportivo La Guaira, y un mano a mano imperdible: la vida en Venezuela, su formación en Central Córdoba, el cariño por Rosario Central y la ilusión de jugar algún día en la Superliga.


¿Cómo es un día en tu vida?
- La jornada comienza desde temprano, arrancamos el entrenamiento a las ocho de la mañana, me levanto tipo seis, desayuno algo, leo un rato antes de salir, también tengo la costumbre de orar un poco antes de comenzar el día y así arranco desde el departamento. Tipo siete estoy llegando al club, me queda cerca, a 5/10 minutos en vehículo, así que trato de llegar una hora antes del entrenamiento para comenzar a hacer algunas cosas previo a lo que es el inicio de todo el grupo. Terminado esto nos dan una media mañana, que es un desayuno, y ya después vuelvo a mi casa, comparto con mi pareja, que está viviendo conmigo en Caracas, también tengo a mi mascota, mi perro, que me lo pude traer en este viaje desde Argentina y compartimos, tratamos de pasear un poco en la medida que se puede porque la verdad la situación no es la mejor para andar mucho en la calle. En la capital hay muchas más cosas para hacer que en la ciudad que estaba, que era Puerto Ordaz, así que trato de salir, andar un poquito más, siempre con mucho cuidado. Después estoy en el departamento, tratando de descansar, por las tardes complementar el entrenamiento en el gimnasio, cenar y esperar que termine el día, ver una película o mirar una serie.

Siendo el único argentino en el plantel, ¿qué tan importante es la compañía de tu pareja y de tu mascota?
- Tener alguien con quien compartir el día a día es muy importante, ya llevo diez años fuera de Rosario, que es mi ciudad, recorriendo Sudamérica por el fútbol. En este momento estoy en pareja con una venezolana, pude traerme a mi perra, que es un cocker paraguayo, me la compré en mis años que estuve por Paraguay, no me la pude llevar a Bolivia ni tampoco en el paso que estuve en Resistencia, en Chaco For Ever, por cuestiones de los departamentos en donde me ha tocado vivir, porque estaba prohibido tener animales. En mi primer año y medio también en Puerto Ordaz estaba prohibido en el departamento que me habían dado y ni bien me dijeron que podía traer mascotas acá en Caracas no lo dudé, me organicé para traérmela, hice todo el papeleo... Es muy importante en el día a día no estar solo porque me ha pasado prácticamente en toda mi carrera que los días se hacen largos cuando uno está solo, sin charlar, así que es una contención muy importante. La idea es tratar de formar una familia con la persona con la que estoy.

En relación a lo que mencionabas anteriormente de Venezuela, ¿coincidís en que Argentina se está acercando en cuanto a crisis respecta?
- Te soy sincero, en mi opinión los argentinos nos quejamos y tenemos todo. Hay mucha gente, el vago se queja, quiere comer y vivir sin trabajar, acá la gente la está pasando mal, la clase media prácticamente está desapareciendo, a las personas cada vez les cuesta más vivir acá, por eso es toda la migración de gente que se va para otros lados. Es muy difícil para el trabajador, no digo para la persona humilde o pobre, para la persona de clase media, como cualquier comerciante argentino que labura sus ocho horas al día. A las personas acá les cuesta comer, comprar pollo, carne, por los precios o por el sueldo que ganan. En Argentina nos quejamos de más, las cosas no están bien en el país, han aumentado muchísimo; a pesar de que estoy afuera es mi país, tengo a mi familia allá, dialogo todos los días con ellos y me comentan las cosas que se están viviendo en Argentina, pero está muy lejos de las cosas que se están viviendo en Venezuela con la inseguridad, el día a día, lo que cuesta conseguir las cosas, no hay medicina. En Caracas por ahí no lo estoy sufriendo tanto, pero la mercadería cuesta conseguirla mucho, tenés que ir a 4/5 lugares para hacer una compra normal, que tal vez en Argentina la hacés en un almacén. Era recorrer, ir a encontrar lugares, que te avisen que en un lugar había pollo, que llegó carne a otro lado, he pasado un mes sin comer carne porque no se conseguía por ningún lado y duele cómo se está viviendo acá. La gente está sufriendo, es la realidad, y la gente que se va del país te marca cómo está todo acá hoy en día.

¿Alguna vez dudaste en ir a Venezuela?
- Te soy sincero, dudé de venir al país en el momento en que surge la propuesta, que me la consiguió el que hoy es mi representante, que es José Luis Luraschi, de Rosario. Cuando él me comenta la oportunidad dudé por todo lo que uno veía o escuchaba en las noticias, en ese momento estaba en Chaco For Ever y al salirme esto esperaba o buscaba otra oportunidad, pero hablé con Javier "el Cabezón" López, que es un defensor rosarino que había jugado mucho tiempo en Venezuela y en el ascenso de Argentina, jugó también en Aldosivi en una etapa muy importante de su carrera y apenas salió la oportunidad me comuniqué con él, que iba saliendo de Mineros, y las referencias en cuanto a la institución fueron las mejores, me dio mucha tranquilidad en cuanto a la seriedad del manejo del club, de cómo estaba organizada la institución, cuales eran los proyectos deportivos del club, a qué aspiraba, y no lo dudé. Después me explicó lo que se vivía a nivel país, que no te podías sentar en un parque como lo hacemos comúnmente nosotros, a tomar mate, que no podés salir después de las 6/7, cuando oscurece, que siendo extranjero tenés que tratar de evitar hablar en la calle para que no te relacionen con dinero o dólares porque no sabés a quién tenés al lado y evitar un posible robo o secuestro. También me advirtió de traerme muchas cosas de afuera del país que acá no se consiguen o que cuestan conseguir, cosas de higiene, pasta dental, desodorantes, jabón... Lo que más me dio tranquilidad es que me habló bien de la institución. Después, en mi paso para Deportivo La Guaira, no dudé cuando surgió la oportunidad porque los dueños de los clubes son primos, más o menos el manejo de las instituciones es igual, el pensamiento y los proyectos son similares, tratan de trabajar de una manera seria y me dio gran importancia para venir a la institución que el que se comunicó conmigo fue directamente el técnico, Daniel Farías, no hubo representante ni presidente ni dirigente de por medio, recibí la llamada de él, charlé media hora por teléfono y eso para un jugador es muy importante, que el técnico sea el que te está llamando y que te esté contando como jugador para el club para la próxima temporada, eso fue una tranquilidad para uno, me explicó bien a que se proyectaba el club y pude venir a jugar a Deportivo La Guaira.

Y llegaste para jugar la Libertadores justo cuando se da la venta de Olses a Racing.
- Si, cuando llego a la institución estaba saliendo un arquero un año más chico que yo, Alan Liebeskind, me habían dicho que iban a acordar la rescisión del contrato con él por más que le quedaba un período, lo de Olses no estaba todavía confirmado pero era una gran posibilidad dependiendo de lo que pasara con el Sudamericano, y sino era competir en el puesto con él. Eso fue lo que me manifestaron, después surgió lo de Racing, y vino acá Luis Hurtado, que es un arquero colombiano de unos 25 años, y también hay dos chicos del plantel. Somos cuatro los que competimos por atajar los fines de semana, esto es día a día, partido a partido, y por más que sea el de más experiencia hay que demostrarlo en los fines de semana y en los entrenamientos hay que matarse para estar bien porque a mi edad si uno no se cuida y no se mantiene los chicos más jóvenes te empiezan a pasar por arriba. Imaginate que Carlos Olses terminó atajando en un plantel con 18/19 años, jugando finales, cuando Alan Liebeskind tiene 32/33 años, así que eso te da una pauta que en el fútbol todo puede pasar, hay que luchar y cuidar el puesto partido a partido.

¿Qué fútbol sos de mirar?
- Soy totalmente futbolero, mi novia se ríe y dice que miro cualquier partido que engancho en la tele pero trato más que nada de consumir fútbol de acá para ver rivales que uno se va a encontrar los fines de semana, siempre a los editores de video del club trato de pedirles uno o dos partidos del próximo rival a enfrentar para ver contra quien voy a jugar, más que nada para ver a los delanteros, como se manejan, como manejan el tema de pelota parada, para uno llegar más informado. Después, miro fútbol argentino, todos los partidos, ascenso, estoy todos los días en las páginas viendo noticias porque yo salí del ascenso y trato de seguir a mis amigos en los distintos equipos. La Superliga también, a full, Rosario Central por sobre todas las cosas. Y si tengo que elegir sobre fútbol sudamericano o europeo, elijo el sudamericano, ya sea Copa Sudamericana, Libertadores, me apego más a lo nuestro, de América. Soy un loco del fútbol, siempre mirando algo de deporte.

¿Lo de Central tiene que ver con lo pasional o con tu paso por las Inferiores?
- Me inicié en Juan XXIII de Rosario, que es un club de la liga local, estuve un año en Social Luz y fui a Rosario Central a la edad de 13/14 años, después deciden dejarme libre porque mi problema más grande, en ese momento, era la altura, no crecía, y estaba bien porque el club puede elegir. Todos quieren jugar, en la zona, en Rosario Central o Newell's Old Boys, ellos pueden elegir a los arqueros que quieren y yo en ese momento no crecía, así que decidieron dejarme libre por ese problema. Me fui a Central Córdoba y después me inicié ahí, pero la pasión por Rosario Central es de familia, todos son fanáticos del club. Fue solamente un paso, que no tiene nada que ver con el ser fanático del club, viene de chiquito.

¿Con que soñabas en tus inicios?
- Por lo fanático y los recuerdos que uno tiene de pequeño, me hubiese encantado poder llegar a jugar en Primera del fútbol argentino, hubiese sido para mí no se si un objetivo o una meta cumplida, pero sí algo maravilloso para mí y para mi familia. Soy consciente de que mis viejos y mis hermanos, que somos una familia de clase media trabajadora, han hecho un sacrificio muy grande para que uno pueda llegar adonde está hoy, ellos fueron parte muy importante, que mis hermanos se priven de cosas que les compren a ellos para que a mí me puedan comprar botines, guantes, pantalones que uno va rompiendo, buzos para entrenar, viajes que salían con las divisiones inferiores... Hubiese sido para mí muy gratificante poder jugar en cualquier equipo de Primera, ojalá hubiese sido en Rosario Central, hubiese sido tremendo para la familia, pero sino en cualquier equipo de Primera, para devolverles un poco de eso. En este año estuvo muy cerca la posibilidad, porque con Deportivo La Guaira estábamos jugando Pre-Libertadores, si llegábamos a acceder en ese cupo, de entrar al grupo de Rosario Central, que hubiese sido algo hermoso poder ir a jugar al Gigante de Arroyito. No se pudo dar, nos eliminó Atlético Nacional, que está jugando la llave con Libertad de Paraguay y de ahí sale el que va al grupo de Central. Queda pendiente que me toque ir a un equipo que juegue copa y poder ir a jugar a ese estadio. Y todavía hay tiempo, las esperanzas no se pierden de poder jugar, algún día, en la Primera de un equipo del fútbol argentino.

En Central Córdoba estuviste varios años. ¿Cómo fue la experiencia y qué cambios encontraste en el país, más allá de que no era la misma provincia, al volver un tiempo después para jugar en Chaco For Ever?
- Central Córdoba fue la última etapa de formación para llegar a ser un jugador profesional, llegué a los 14 años, si mal no recuerdo, y no solo que me formó en mi última etapa sino que me dio la oportunidad de ser un jugador profesional. Es muy importante para mí porque los amigos de mi vida, los que tengo desde que llegué al club, son los que tengo hoy, 4, 5 o 6 los saqué de ahí, de Central Córdoba. Por eso también es muy importante para mí la institución, la sigo siempre, pendiente de la página del club. Es una lástima que hoy se encuentre en la Primera C, ojalá algún día se pueda dar de volver a jugar, en algún momento estuvo la oportunidad y es algo que me gustaría, ya sea en la C, en la B o en la categoría que esté, me gustaría volver a jugar en el club, el utilero es un amigo, es como un padre, y se que algún día voy a volver, no se cuando, si será en un año o en dos, pero en lo que me quede de mi carrera ojalá que algún día se pueda dar. Y en cuanto a Chaco (For Ever) fue volver después de muchos años, fue algo raro, postergaron el torneo, no me acuerdo bien cual era el problema pero no arrancaba, nos ponían una fecha, nos pasaban dos fines de semana más y era encontrarse con la locura que se vive en el fútbol argentino tanto a nivel pasional de los hinchas como un poco de la desorganización de la AFA. Pero me encantó volver a jugar, a vivirlo como lo vivimos nosotros, los argentinos, Chaco For Ever tiene una hinchada muy pasional, la más grande de la zona, y en ese sentido, en cuanto a lo institucional y a lo que pasamos ese año, a pesar de que las cosas no fueron como ellos habían pensado porque habían llevado a muchos jugadores de nombre, se armó un plantel de muchísima jerarquía y no se pudo ascender, pero más allá de eso tuve un año maravilloso en la institución. Sigo en contacto con el presidente, siempre le escribo para saludarlo porque él había tenido un problema muy grande de salud, una operación que sufrió, y siempre estoy pendiente de él. Y en cuanto al país, por lo que viví en ese año en la zona es una ciudad maravillosa, tanto Resistencia como Corrientes, que está pegada al lado, lo encontré bien, una zona muy linda, muy turística, mi familia ha podido viajar para allá y eso es bueno para uno, volver a jugar al país, tener a la familia más cerca, cuando tenía un espacio he podido viajar para Rosario, cosa que estando afuera uno no puede hacer, pasás cumpleaños solo, cumpleaños de la familia también, muchas cosas, operaciones o cosas que pasan en la familia que estando lejos no las podés vivir y son importantes para uno. Me creo una persona muy familiar y estando lejos se hace difícil, cada vez más, porque se extraña el día a día, mis viejos crecen, mis hermanos también, y muchas veces, los domingos, estoy acá, hago lo que me gusta, no me quejo y percibo un sueldo por eso, pero también creo que es importante compartir con ellos y son cosas que por el fútbol uno se pierde. La gente se piensa que la vida del futbolista es fácil, o que se llena de dinero, pero no es para todos así. Uno se pierde el compartir día a día o fines de semana, comer un asado, ir a algún lado y uno no lo puede vivir, por eso cada vez que tengo vacaciones no me voy a ningún lado, lo único que hago es estar en Rosario, me la paso en mi casa, en el laburo de mi viejo, trato de compartir muchísimo con ellos porque es una forma de compensar todo el tiempo que uno pasa afuera estando esos 15/20 días que uno puede volver cada seis meses.

¿Cuánto cambió tu vida de Rosario a Coquimbo? ¿Y de qué club del exterior tenés mejores recuerdos?
- No me olvido más el momento en el que me tocó salir, fue con 23/24 años, me tocó irme para Chile, arrancaba la ilusión de uno de salir a jugar al fútbol, de querer triunfar, salir con un bolso, un carrito, porque no tenía ni valija, y arrancar, decir "acá arranca uno, me la juego, allá vamos". Soy un agradecido al fútbol porque dentro de todo, aparte de lo que he podido lograr futbolísticamente, me ha dado la posibilidad de conocer muchísimas cosas, tradiciones, culturas de distintos países en donde he estado viviendo y también donde me ha tocado ir a competir o de pretemporada. También me ha dado la posibilidad de conocer muchísimas personas a lo largo de esta carrera, tengo amistades, conocidos, relaciones para un futuro en algo de mi vida... Si uno es buena persona o trata de hacer bien las cosas el fútbol te deja muchas puertas abiertas, y en ese sentido estoy muy contento por estos años que llevo afuera. También, hoy en día, me da la posibilidad de tener mi pareja, con la cual tengo proyectadas muchísimas cosas, y eso es algo que lo conocí también gracias al fútbol, así que estoy feliz por todo lo que me ha dado. Y con respecto a los clubes es complicado elegir, en todos los clubes donde he estado tengo conocidos o amigos, que es lo más importante de lo que te deja el fútbol. Después, en algunas instituciones las cosas tal vez te van un poco mejor, en algunas tanto grupal o personal no salieron como uno quiere, de todos me llevé y aprendí algo, tengo el mejor de los recuerdos. Creo que los dos años que estuve en Sol de América fueron buenos porque he tenido la posibilidad de jugar bastante, en Paraguay me dio la posibilidad de extenderme tres años más compitiendo en una liga buena y eso fue bueno para mi currículum deportivamente, lo puedo nombrar como un punto de quiebre en mi carrera, me agarró en una buena edad, con 26 años. En todos los clubes me han tratado de muy buena manera, por ahí con algunos dirigentes hubo problemitas por lo económico o con algunas salidas un poco dificultosas, pero nunca he llegado a terminar con abogados ni nada, siempre he tratado de negociar o arreglar de la mejor manera. Sabemos que el fútbol sudamericano es así, lastimosamente, en cuanto al tema de los pagos, cuando llegás te prometen el oro y cuando te toca irte sos el peor y se olvidan de lo que te habían prometido hace un año, año y medio, pero bueno, es parte del fútbol, hay que saber aceptarlo y también estar de los dos lados, hoy está uno de este lado y quiere percibir lo que le prometen. En Mineros pasé un año y medio excelentes, hemos competido siempre hasta la final en todos los torneos que nos ha tocado jugar, lastimosamente ganamos una de las cuatro finales que nos ha tocado jugar pero fue un año y medio maravilloso.

¿Por qué elegiste llegar a La Guaira? ¿A qué aspirás este año?
- En lo colectivo, lo que se proyecta el grupo es tratar de mejorar lo que se hizo la temporada pasada, la vara está muy alta ya que se llegó a la final, les tocó perderla. Nos tocó quedar ahora en la segunda fase de Pre-Libertadores afuera, pero creo que de manera muy digna y ante un rival mucho más grande, hablando bien, que Deportivo La Guaira, en todos los aspectos: por historia, por presente, por jugadores, por presupuesto, por un montón de cosas. Hicimos una muy buena llave, el resultado global fue 1 a 0, estuvimos hasta último momento con posibilidades de poder llevar la serie a penales. Y después, el grupo está totalmente enfocado y metido en lo que es el torneo, no habíamos arrancado bien, se habían jugado las dos primeras fechas con equipo totalmente alternativo, después que quedamos afuera de la Libertadores se empezó a poner el equipo que el profe piensa que es el titular, hemos metido tres victorias seguidas y estamos entre los primeros de la tabla. En lo personal, como te decía, esto es día a día, el cuidado personal fuera de la cancha, después matarse día a día en los entrenamientos y tratar de jugar, Dios quiera, todos los partidos de la temporada. Muchas veces pueden pasar mil cosas a lo largo de la temporada para las cuales hay que ser muy fuerte, una lesión, acumulación de amarillas o un momento bajo en el rendimiento, por eso hay que cuidarse al máximo y tratar de, aunque "haya venido a atajar a la institución", siempre hay que matarse día a día para cuidar ese puesto. El objetivo personal es atajar la mayor cantidad de partidos y, desde mi lugar, aportar lo que sea necesario para el equipo para que las cosas vayan bien e intentemos llegar a esa final tan anhelada por los 20 equipos de la liga.

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