ENTREVISTAS | CRISTIAN CAMPESTRINI

Cristian Campestrini, arquero de Everton de Viña del Mar, y un mano a mano imperdible: sus inicios, el éxito en Arsenal, el mérito de Alfaro de estar en Boca, la relación con Grondona, la polémica con Maradona y sus valores.



¿Cómo es un día en tu vida?

- Como en toda la carrera, entrenando desde muy temprano, toda la mañana, sacando los tiempos de recuperación o algún día libre, todas las semanas entrenando para llegar a un partido, super normal y con la misma exigencia que requiere cada entrenamiento.

¿Y cómo es la vida en Viña del Mar?
- Soy tranquilo, más de la casa, entreno, comparto el tiempo en el vestuario, una hora antes o después comparto una charla o unos mates pero ya después, con tranquilidad, vuelvo a casa. Salgo a despejarme pero siempre es muy hogareña mi vida, con tranquilidad.

¿Sos futbolero?
- Si, muy futbolero. Ahora que empezó otra vez la Copa Libertadores martes y miércoles estoy bien metido en el sillón, mirando todos los partidos. Siempre uno trata de seguir aprendiendo, ir mejorando, y eso es realmente para mejorar.

¿Y qué mirás estando en Chile?
- De todo, cuando hay partidos de la Superliga los miro y cuando están los equipos de acá me pongo a mirarlos, pero en general miro Libertadores, Champions, Nacional B, Primera B, trato de seguir todo el mundo del fútbol.

¿Qué recordás de tus inicios? ¿Con qué soñabas?
- Lo mío siempre fue a base de sacrificio año tras año, siempre manifesté que mi carrera fue de menor a mayor, uno al no tener talento siempre lo trató de basar en lo que es el trabajo, el sacrificio, el cuidado, el seguir mejorando día tras día y todos los años, porque cada día, año y fútbol te manifiesta un aprendizaje nuevo. Hoy me toca estar en un lugar donde estoy a gusto, tenía ganas de venir para acá, con esa fe e intención de seguir logrando cosas, de seguir estando vigente día a día, mostrando que estoy muy bien y con muchísimas ganas de seguir en lo que es el ambiente del fútbol.

¿Entrenás con las mismas ganas que cuando arrancaste?
- Si, hasta siento que tengo más ganas que cuando tenía 20 años, lo vivo más intenso que cuando era más joven y me siento muchísimo mejor a como estaba antes. Es la mística que tiene uno, el sacrificio, el seguir mejorando, aprendiendo, y hoy me siento muy bien, con muchísimas ganas, cada día lo reafirmo más en cada entrenamiento, cada partido, estoy muy feliz y eso me deja muy tranquilo.

Empezaste en Central y tuviste que bajar al poco tiempo a Argentino de Rosario. ¿Te molestó jugar en otra categoría al principio?
- No, yo quería jugar siempre, un técnico me dijo que siempre hay que jugar, mostrarse en la división que te toque estar. Obviamente el jugador, cuando llega, quiere quedarse en Primera División, a mí me tocó debutar muy jovencito, había muchísimos arqueros, llegamos hasta la semifinal de Copa Libertadores con el Cruz Azul y no quería quedarme como tercer arquero, así que bajé dos categorías para tener continuidad, esas ganas, ese espíritu amateur que hasta el día de hoy lo sigo teniendo. Siempre digo lo mismo, las cosas se van dando como van tomando su curso, y si se dieron es por algo. Cada paso que me toca dar lo tomo muy positivamente, no pienso "uy, retrocedí dos", al contrario, es mejor bajar dos para subir uno. Donde me tocó ir y estar siempre prioricé atajar y fue el caso ese también, lo tomé de una forma impresionante porque me sirvió muchísimo para empezar no a ser conocido pero sí a que se sepa que había un arquero que tenía muchas ganas, que había salido de Central y que estaba en un equipo donde lo cagaban a pelotazos todos los fines de semana, así que sirvió muchísimo.

En una entrevista que hicimos hace un tiempo te declaraste como "un jugador de ascenso". ¿De qué club por los que pasaste en las categorías menores del fútbol argentino tenés mejores recuerdos?
- Sería injusto decir donde me fue bien porque lo que me tocó vivir en ese Tigre que era imparable, donde me tocó salir bicampeón, algo impresionante lograr lo que logramos... Un técnico había dicho "había que despertar a un gigante dormido", y la verdad que fue así, lo que he vivido ahí fue formidable. Lo mismo me pasa, más por el cariño que tengo, con la gente de Almirante Brown, ganar el ascenso, hacer una campaña de 63 puntos, para ascender por primera vez a Primera División, que no se pudo por esa quita importante de 30 puntos... Realmente lo que he vivido en ambos clubes fue formidable, pero si tengo que destacar un poquito más por arriba siempre nombro a Almirante por el cariño que tengo.

¿Por qué Arsenal tuvo tanto éxito?
- Había muchos adjetivos importantes en ese Arsenal que tuvo muchísimos éxitos. Una de las cosas era que nos encontrábamos en un club donde había mucha tranquilidad, no había presión, muchísimos jugadores que han triunfado hoy en día han pasado por Arsenal, venían de clubes donde no tenían esa continuidad, no podían encontrar esa tranquilidad... Sabemos bien que en el fútbol argentino errás un pase y cuando mirás para el costado capaz está tu familia colgada del alambrado, se vive de una manera muy extrema. Ese Arsenal te daba esa tranquilidad, los grupos que se han formado fueron todos formidables, impresionantes, monstruos que hoy están triunfando. Después, la capacidad que tuvieron los técnicos que estuvieron ahí, tuve la suerte de estar siete años, tuve cinco a Gustavo (Alfaro), algo impresionante, lo mismo con Dani Garnero y Jorge Burruchaga y su cuerpo técnico, pero obviamente el que más se destaca es Gustavo por los años, todos los logros, y porque ese Arsenal fue algo imparable, algo monstruoso. Los adjetivos fueron la tranquilidad con la que estabas en la institución, los pares de cracks que llegaron a jugar comandados por gente sabia como Alfaro y que había un club excepcional que terminó siendo una gran familia.

Más allá del éxito de Alfaro como entrenador, ¿por qué creés que llegó adonde está hoy?
- Lo hemos hablado antes de que firme, tenemos una relación muy afectuosa, muy linda, y en los años que me ha tocado ser capitán de Arsenal hemos hablado de muchas cosas, me he apoyado mucho en él porque es un hombre muy capaz, muy sabio, demasiado inteligente, le manifesté ese día que agarre, que era algo único para su carrera poder dirigir un club tan grande porque estaba capacitado para ese desafío. Me manifestó palabras muy lindas no solo sobre mi persona sino sobre el profesionalismo que uno puede tratar de tener día a día, y hoy está en un lugar donde muchísimos quisieran estar y las virtudes que tiene son ser un tipo muy capaz, muy trabajador, muy sabio, de muchos códigos, muy leal, al jugador le hace sentir ese respaldo en el día a día, en cada partido que pueda estar entre los 11 titulares. Su felicidad en este presente es la mía, lo quiero mucho a él y a su cuerpo técnico.

Muchos le adjudicaron los éxitos de Arsenal a Grondona, el por entonces presidente de la AFA. ¿Molestaba eso en el equipo? ¿Qué relación tenías con él?
- La verdad que no, porque cuando entrábamos a la cancha le ganábamos a todos, lamentablemente no era que nos regalaban los puntos porque el campeonato que logra Arsenal en el fútbol argentino gana los siete últimos partidos y estaba peleando mano a mano con Boca, y no creo que te dejen ganar 3-0 en cancha de Boca cuando podrías ser campeón. Era la fácil adjudicarle o pasarle la pelota a lo que era el entorno de Grondona, pero realmente nosotros estábamos muy tranquilos porque sabíamos lo que era nuestro día a día, lo que trabajábamos con nuestras limitaciones o virtudes se sabía que Arsenal era un equipo jodidísimo para muchos. Acorde a la relación con Don Julio, hablábamos, pude tener la suerte de conocerlo, poder estar con él, un tipo muy inteligente, muy sabio, un monstruo del que se pueden criticar muchísimas cosas pero que sabía manejar muy bien el fútbol y lamentablemente pasó lo que pasó, pero fui un privilegiado de poder estar en ese Arsenal.

Después de esto te tocó irte a Olimpia de Paraguay. ¿Qué significó haber llegado a un grande tras siete años en Arsenal?
- Un paso increíble en mi carrera, no pensé que podía jugar en un equipo tan grande como Olimpia, fue algo monstruoso para mí, una experiencia impresionante porque no pensé que Olimpia podía ser tan grande. Lo poquito que estuve, que fueron seis meses pese a que tenía contrato por dos años, nos fue muy bien y me toca que me compre el Puebla, pero la verdad que fue una experiencia única poder jugar ahí.

En Puebla también te fue bien pese a que tu salida fue polémica. El fútbol mexicano se destaca por su táctica, ¿esto a vos te cambió en algo o fue igual por tu posición?
- Era un fútbol más intenso, más de ida y vuelta, allá es muy difícil que un partido termine 0 a 0 porque realmente tiene una intensidad y un ritmo durante los 90 minutos que hace que los partidos sean de muchos goles cada fin de semana. Los dos años y medio que me tocó vivir en Puebla fueron monstruosos, poder salir campeón de la Recopa, poder jugar por primera vez una Copa Libertadores para la institución, después de ocho años poder entrar en Liguilla otra vez... Lo que hemos vivido ahí, con muy poco, porque no éramos grandes nombres sino un equipo de trabajo muy compacto, muy unido, fueron años increíbles y una experiencia impresionante. La salida fue un poco especial porque allá son dueños, pero la imagen que uno trató de dejar fue de sacrificio, de entrenar al máximo, y hasta el día de hoy la gente de la institución me lo hace recordar, no solo la de la tribuna sino masajistas, cuerpo técnico, que hasta el día de hoy seguimos hablando, mantenemos el contacto, y eso me deja tranquilo.

En Chacarita no jugabas y tuviste que rescindir. De tu primer paso por el fútbol mexicano al segundo, en Dorados, ¿te sirvió la experiencia previa o hubo un cambio importante al estar en Ascenso MX?
- Yo feliz, para mí era como llegar al Barcelona, no tengo la vara alta para decir "atajo acá o acá no", siempre soy un agradecido donde se me abren las puertas y no fue la excepción. Cuando me dijeron, después de estar cuatro meses en Chacarita, de ir a atajar a Dorados, no lo dudé, porque era volver otra vez a México, y la experiencia fue formidable porque nos tocó entrar en Liguilla, lamentablemente nos quedamos afuera en semifinales pero la verdad que jugar en liga de Ascenso allá es muy lindo porque hay muchos jugadores que también han jugado en Primera División, que van a buscar su continuidad y tienen ese desafío y esas ganas de poder lograr un ascenso para volver a Primera. Año tras año la liga de Ascenso MX va creciendo y para mi fue algo monstruoso. Tenía muchas ganas de seguir pero lamentablemente después, con lo que sucedió, no pude quedarme.

¿Te quedó bronca por lo que pasó con Maradona y el Dinamo Brest? ¿Hablaste con él?
- No, porque yo creo que no hay mala intención de nadie, siempre es importante hablar, tener las cosas claras. Cuando yo me vuelvo para Argentina el presidente de Dorados me manifiesta el poder renovar un año y medio más el contrato, obviamente uno muy agradecido, recibo el llamado de Maradona manifestándome estas cosas y era una posibilidad muy linda, en un fútbol nuevo, y que un arquero del ascenso pueda atajar en una liga de Europa era algo importante, un desafío muy lindo... Pero bueno, después, lamentablemente, con el correr de los meses, no se pudo concretar, él fue a dirigir a Dorados y, faltando un día, me manifestó que me busque club porque él iba a ir allá. Uno tampoco es mago para conseguir club en 24 horas, me dolió no tener aclarado el tema porque no soy bufón, pero tuve esa suerte de tener dos opciones lindas para ir a atajar, no solo la de Dorados sino también la de un club de Primera de México, pero bueno, lo que le dolió a uno fue eso, quedarse esos meses sin trabajo, pero lo que sucede conviene, y por algo pasan las cosas. No me tocó ir, a él si, obviamente fue un boom porque se ha visto en todo el mundo lo que ha repercutido su llegada, llevó a Dorados a la final pero otra vez pierde otra final y sigue ahí, en liga de Ascenso, luchando como estamos luchando todos. Capaz que me tocaba estar con él, y perder otra final de muchas que ha perdido él no me hubiese gustado, así que se me abrió esta puerta de haber llegado a Everton, y feliz.

Tardaste unos meses en conseguir club hasta que llegaste a Everton. ¿Qué diferencias encontraste en tus primeros días a comparación del fútbol argentino y mexicano?
- Lo que pasa es que yo soy un arquero del montón, un cuatro de copas, que tuve la suerte de atajar siempre en todos lados gracias a Dios y la Virgen, y si uno no ataja durante seis meses se va sintiendo la falta de distancia, los movimientos, entonces al principio tenía esa sensación de inseguridad, de equivocarme, tenía ese miedo, pero gracias a Dios se empezó a encontrar esa continuidad, esa tranquilidad, obviamente todavía me falta muchísimo porque quiero seguir mejorando pero el correr de los partidos y los entrenamientos te va dando esa seguridad que uno quiere llegar a tener. Ojalá que podamos hacer un gran torneo acá en Everton porque realmente es una gran institución, un lindo club, una gran ciudad y sería muy lindo que podamos lograr algo importante de acá a diciembre.

¿Qué objetivos se ponen el equipo y vos en la cabeza?
- En lo personal no soy de hablar, siempre digo lo mismo, mientras el equipo gane 10 a 9... A mí mucho no me gusta figurar, no soy un arquero así, tampoco alabo a los técnicos, busco el beneficio del equipo, aportar mi granito de arena, lo que se pueda hacer. Cualquier equipo del montón, malo o de grandes figuras siempre va a querer ser campeón, este es un club y un plantel que hemos formado de grandes jugadores y de personas muy buenas, tenemos gracias a Dios un gran vestuario y soñar no cuesta nada, pero sabemos muy bien que tenemos que ir partido tras partido. Tenemos mucha ilusión de que Everton vuelva a estar en el plano internacional, los primeros 7/8 clasifican la primera mitad a Copa Libertadores y la otra a Sudamericana, entonces tenemos un sueño grande y un objetivo que es que Everton vuelva a un torneo internacional. El torneo es muy largo, de acá a diciembre, pero son importantes los arranques para que el nombre de la institución en la tabla se vea ahí arriba, así que sería muy importante que podamos seguir por este camino.

¿Cuando estuviste parado, ahora o en algún momento pensaste en el retiro o sentís que falta mucho para eso?
- Lo que me ha pasado fue por una desgracia, malos manejos o porque te encontrás con personas que no tienen ese código o valor que te han enseñado. Lo que he comentado con mi entorno, con la gente que estaba en ese momento que no tenía club, es que mi carrera arranca ahora, en Everton, todavía me queda muchísimo, tengo muchísimas ganas, siento un espíritu amateur que no he perdido, eso es lo que me da esas ganas de ir una hora antes, quedarme una hora después, quedarme con los chicos que tienen veinte años menos que yo tratando siempre de inculcarles que hay que trabajar, que esto es a base de trabajo y sacrificio, y que realmente es lo que me da la pauta el hambre que sigo teniendo día a día. Esto recién empieza para mí.

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