ENTREVISTAS | PABLO LAVANDEIRA

Pablo Lavandeira, jugador de Universitario, y un mano a mano imperdible: sus inicios en Peñarol, las diferencias entre el fútbol uruguayo y el peruano, el deseo de nacionalizarse, la amistad con Germán Denis y más.


¿Cómo es un día en tu vida?
- Mi día arranca muy temprano, cerca de cinco y media de la mañana me levanto para tomar los productos de Herbalife que consumo hace un tiempo por un tema nutricional, 6/6:30 me voy para el entrenamiento, arranco temprano para tratar de evitar el tráfico, me lleva 30/40 minutos llegar al club porque está bastante lejos, cambiarme y subir al comedor para el desayuno, que es obligatorio para todos, todos los días.

¿Cómo es la vida en Lima?
- Aprovechamos muchísimo, mi esposa es peruana, nació acá, pero Lima no conoce mucho porque ha vivido más que nada en las provincias, en el interior del país, entonces aprovechamos a conocer mucho, tiene lugares hermosos. Si bien la inseguridad en la región es complicada y en Lima hay ciudades y barrios peligrosos, tratamos de salir, manejarnos por lugares más tranquilos, y disfrutamos no solo de Lima, todo el Perú tiene lugares hermosos para conocer. Ellos tienen las dos regiones, la costa y la selva, la sierra, me ha tocado vivir en provincias de altura, donde la he pasado muy bien y he conocido lugares y formas de vida totalmente distintas a las que estoy acostumbrado. En Lima hay muchísimas cosas para hacer, sobre todo para los niños, así que es bien entretenido, si alguien se quiere dar una vuelta seguramente va a encontrar alguna motivación en alguna actividad porque hay para todos los gustos.

¿Sos futbolero?
- Si, muy futbolero, me encanta mirar fútbol. Últimamente, después del nacimiento de mi hija, prácticamente no toco el control de mi casa, pero en los ratos que puedo y que me adueño del televisor miro fútbol. Me gusta mucho mirar fútbol uruguayo, sigo muchísimo a muchos ex compañeros y amigos, me gusta mucho el fútbol argentino y por tener compañeros argentinos acá lo sigo, y después me gusta el fútbol en general. Miro la liga peruana también para interiorizarme de los rivales, el fútbol europeo en menos cantidad pero también, en los momentos que puedo trato de mirar.

¿Es mejor la relación con un compañero uruguayo o argentino por la compatibilidad de costumbres?
- Claro, por costumbres uno tiende a juntarse más con los uruguayos o argentinos, he conocido argentinos que se han vuelto mis amigos. Ahora tengo la posibilidad de compartir con un jugador como Germán (Denis), que tiene muchísima experiencia, compartimos muchísimo afuera de la cancha también, el caso de Ale Hohberg y Guille Rodríguez también; a Ale lo conocía de chiquito en Uruguay y nos volvimos a reencontrar después de mucho tiempo y con Guille también, por ser uruguayo compartimos muchas cosas, desde el mate a la mañana a conversaciones fuera del fútbol. Desde que estoy acá soy un agradecido a los compañeros que he tenido, peruanos, porque he hecho muchísimos amigos, me llevo muy bien con la mayoría y he hecho muchos amigos entrenadores, jugadores, preparadores físicos, y tengo una relación muy buena con todos, pero sí, por un tema de costumbres muchas veces la afinidad hace que los tiempos compartidos fuera de la cancha sean más con los uruguayos o los argentinos.

¿Con qué soñabas en tus inicios y qué tan conforme estás hoy por hoy con tu carrera?
- Como todo niño uruguayo soñaba con ser futbolista, no pensaba mucho en cómo podía ser la carrera pero sí quería ser futbolista, como esos jugadores que veía por la tele. Más adelante, cuando me tocó iniciarme como juvenil y empezar una carrera un poco más marcada en busca de vivir del fútbol, arranqué por el año 2003/04 en las inferiores de Peñarol, y ahí me formé. La verdad que los sueños más grandes que tenía en ese momento eran poder llegar a debutar en Primera División, ser campeón con Peñarol, ganar cosas, y obviamente poder jugar con la Selección Uruguaya, un Mundial. Va pasando el tiempo y uno se va dando cuenta hasta donde puede llegar realmente, se van acortando plazos por un tema del paso de los años, y se van modificando esos objetivos. El sueño de poder jugar en Peñarol en algún momento me quedó, porque si bien llegué a Primera y firmé unos cuantos años de contrato nunca pude debutar, me fui a préstamo a otros equipos y es un debe que me queda. Y después, de chiquito, por un tema de idolatría a Riquelme, tuve el sueño y la esperanza de jugar en La Bombonera, y si fuera por Boca muchísimo más. 

¿Lo de Peñarol te queda como una espina o pensás en una revancha a futuro?
- Espina no, sí un debe, porque estuve muy cerca. Quizás no fui capaz en ese momento para ganarme esa posibilidad o las circunstancias no se dieron, me gustaría poder volver en algún momento al fútbol uruguayo, pero volver bien, con la posibilidad de, por qué no, jugar en Peñarol y sacarme las ganas que me quedaron de niño después de haber pasado muchísimos años en las formativas del club.

Jugaste en la Sub 15 y Sub 17 de Uruguay, ¿luchás por una chance en la Mayor?
- En el día a día lucho por ello pero soy consciente que el fútbol uruguayo tiene, en este momento, un proceso que le ha dado mucho rédito al país, se han conseguido muchísimas cosas, y después que no fui convocado al Sub 20 empecé a quedar fuera de ese proceso. Hoy es mucho más difícil que en ese momento en el que me tocó participar de los Sudamericanos Sub 15 y Sub 17, pero esa ilusión queda en el corazón porque representar a tu país siempre es lo más lindo cuando uno va creciendo y es lindo. Soy mucho más realista y se que hoy está mucho más lejos, aparte tengo la posibilidad de poder nacionalizarme peruano, lo estoy evaluando, y eso me quitaría la posibilidad de jugar por Uruguay.

¿En cual de los clubes donde jugaste a préstamo en tu país sentís que te fue mejor?
- A todos les estoy agradecido porque la verdad que en todos viví cosas importantes y de cada uno de ellos guardo recuerdos super lindos, ya sea por amigos o por momentos vividos. Tacuarembó fue el equipo que me dio la posibilidad de debutar con 17 años y le voy a estar agradecido toda la vida, pero en donde mejor la pasé, más amigos hice y más disfruté en su totalidad el fútbol fue en Huracán, en la Segunda de Uruguay, que, para los que no saben, es una divisional muy complicada, muy a pulmón, de lucharla, y para conseguir objetivos en una divisional así necesitás un grupo muy unido de jugadores, y Carlos Rodado, que fue el entrenador ese año, logró eso en nosotros, nos unió, formó un grupo espectacular, logró que prácticamente todos sean amigos y hasta el día de hoy siempre que estamos en Uruguay todos juntos tratamos de juntarnos y compartimos un rato, un asado. Fue un año que a todos los que compartimos ahí nos marcó muchísimo, sobre todo en lo personal, y le guardo muchos recuerdos al club, a ese grupo de jugadores y al cuerpo técnico.

¿Cuánto te sirvió la primera experiencia internacional en Antofagasta de Chile?
- Fue un año realmente malo, una gran experiencia pero del lado de las cosas malas que le pueden pasar a un futbolista en la carrera. El primer semestre jugué bastante, tuve oportunidades pero no lo pude aprovechar desde lo futbolístico, quizás mi madurez no era la necesaria para afrontar un reto como ese, salir fuera del país y jugar en un equipo lejos de tu familia, de tu hogar, tus cosas, cometí varios errores que hicieron que no fuese el mejor año de mi carrera, pero me sirvió para ganar mucho en experiencia, aprender de esos errores que he cometido y las situaciones que me tocaron vivir. De lo negativo que fue el año saqué muchas cosas positivas, aprendizajes.

¿En México pudiste disfrutar más?
- Si, ahí me quedó la espina porque solamente pude estar 5/6 meses y no logramos entrar a la Liguilla para el ascenso, fueron 14 partidos los que pude jugar. Se había presentado la posibilidad de quedarme y la ilusión había crecido de poder disfrutar un tiempo más del fútbol mexicano, de vivir en México y todo lo que lo rodea, es un mercado espectacular y estamos hablando de la Segunda División, la Primera es muchísimo más, pero me quedó la espina porque cuando estuvo todo muy cerca de darse se vendió el club a un grupo empresarial, llegó gente nueva, con una idea nueva de trabajo, jugadores nuevos y no tuve la posibilidad de seguir ahí. Pero le guardo muchos recuerdos, no al club, porque ha cambiado mucho, tiene otro nombre, ya no es el que era en otro momento, pero sí a la ciudad, que me trató desde el día que llegué increíblemente y dejé muchísimos amigos, la Familia Sánchez, el "Pájaro", que fueron mi familia durante unos meses.

Este es tu quinto año en el fútbol peruano. ¿Qué tan cómodo te sentís allí?
- Feliz y agradecido, la verdad que uno siempre dice que hay que buscar su lugar en el mundo y creo que este habrá sido el mío, en estos cuatro años, y este el quinto que inicié, es donde realmente he podido disfrutar del fútbol en su máximo esplendor, he podido destacarme, tener mis mejores años deportivos, y el reconocimiento ha venido de la mano, que eso para cualquier futbolista es importantísimo. Lo que más me gusta es haber tenido la posibilidad, poder desarrollar mis capacidades y tener el reconocimiento de la gente no solo dentro de la cancha sino también afuera, la posibilidad de hacer muchísimos amigos, y ni que hablar de formar la familia, que mi esposa sea peruana, que mi hija haya nacido acá es lo más importante de este tiempo en Perú.

¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre el fútbol peruano y el uruguayo en cuanto a juego, infraestructura y organización?
- Perú tiene un escalón o dos por encima de Uruguay en cuanto a infraestructura, desarrollo del torneo, posibilidades de los equipos, también por cantidad de gente en el país, que obviamente eso ayuda a que se pueda dar. El país, al ser tan grande, hace que te toque conocer muchísimos lugares, ciudades, y ver como los equipos tienen muchísimos hinchas, que los siguen a todos lados, que eso en Uruguay, lamentablemente, por estar tan centralizados en Montevideo es difícil de verlo, hay equipos que no pueden llevar muchos hinchas más allá de los grandes o los históricos de siempre, y eso acá no se da, a las ciudades que vas a jugar se llena el estadio sean o no hinchas del equipo, por ser el equipo de la ciudad la gente lo acompaña y eso le da otro marco al espectáculo. Después, es un torneo muy duro, uno podría decir que el fútbol peruano es más fácil porque hay muy buenos jugadores y se juega muy bien, es una realidad, pero el hecho de jugar en regiones totalmente distintas, viajar a jugar a 3.000 metros de altura y pasar a la selva con 36 grados de calor hace que el torneo sea muy duro y que haya que tener mucha versatilidad desde lo táctico, técnico y físico para poder llegar a estar bien en todos los lugares donde te toque viajar.

¿Es comparable la pasión del hincha peruano con la del uruguayo?
- El fanatismo del hincha peruano es grande, no lo podría comparar con el uruguayo porque son totalmente distintos, aparte Perú venía de pasar una etapa futbolística, sobre todo a nivel Selección y de equipos a nivel internacional compitiendo en Libertadores y Sudamericana, no tan buena, entonces fue perdiendo la credibilidad el fútbol peruano y el hincha fue perdiendo no el fanatismo pero sí el creer que era posible conseguir cosas. Desde la llegada de Gareca a la selección peruana y todo el trabajo que ha venido haciendo, lograr esta generación de jugadores volver a un Mundial después de tantos años, le da encendido de vuelta a esa mechita de querer el hincha estar en todos lados, de apoyar a su equipo a más no poder, y la verdad que este es mi quinto año y me he dado cuenta que el reflejo de ese hincha es el de Universitario. No han parado de darnos demostraciones desde que estoy en el club, de apoyo incondicional; el año pasado fue durísimo para la institución, no pudo contratar, tuvo que pelear la baja hasta último momento, un equipo grande, que está acostumbrado a pelear campeonatos, y el hincha no dejó de estar ahí, apoyó más que nunca. Antes de un partido muy complicado, que nos jugábamos prácticamente el descenso, hicieron un banderazo siguiéndonos desde el hotel hasta el estadio, caminando más de 50 cuadras, una multitud de gente increíble, y eso lo he visto solo en el hincha de Universitario, pero creo que es el sentido del hincha peruano lo que refleja el hincha de Universitario.

Tenés contrato y tu familia es de Perú. ¿Se habló de la posibilidad de volver a emigrar o pensás quedarte ahí?
- La verdad que estoy muy cómodo, muy bien acá, he llegado a un club que me ha brindado todo y yo tenía muchísimas ganas de llegar de un tiempo a esta parte, ahora tengo la posibilidad y lo estoy disfrutando muchísimo. Creo que era la etapa que me quedaba de crecimiento, ahora mi sueño más grande es poder ser campeón con Universitario, seguramente me voy a nacionalizar y eso me va a dar la posibilidad de no ocupar cupo, de tener posibilidad de quedarme más tiempo en el club. Por mi edad y por lo que he vivido en el fútbol creo que todavía me debo alguna salida a una liga importante del mundo, ojalá que se me de, que mi rendimiento me lleve a tener esa oportunidad porque me gustaría, ya sea el fútbol mexicano, de la MLS, brasilero, por decirte algunos en América. Hoy estoy muy bien acá, muy feliz, disfrutando el momento, trabajando muchísimo porque uno quiere seguir creciendo e ir en busca de objetivos no solo deportivos sino también económicos, porque todos sabemos que esta carrera es corta y estoy en una edad en la que ya no tengo mucho tiempo para desaprovechar ni perder, así que si se diera una salida más al exterior, a alguna liga importante, bienvenida sea.

¿Cómo es la relación tanto dentro como fuera de la cancha con el "Tanque" Denis y cuánto ayuda compartir plantel con alguien de su experiencia?
- Encontré en Germán una persona muy humilde más allá de toda su trayectoria, lo que ha ganado, los lugares donde ha jugado. Tiene una humildad grandísima, un hambre de gloria increíble para la edad que tiene, en el final de su carrera, super profesional, muy dedicado, muy preocupado por el resto de sus compañeros. Tengo la posibilidad de concentrar con él y hemos generado una amistad, en este tiempo, espectacular, compartimos muchísimo en familia también, siempre nos juntamos a comer, charlar, y he ganado un amigo. Más importante es todo esto cuando uno sabe la carrera que tuvo y que el tipo no lo demuestra en ningún momento porque su humildad es grandísima.

¿Qué significa jugar en Universitario?
- Felicidad y mucho orgullo de tener la posibilidad de vestir una camiseta tan importante en el fútbol peruano y sudamericano, tenía esta ilusión desde unos cuantos años atrás, se iba postergando hasta que se pudo dar, y en el momento que se dio era un momento complicado en el club, y no dudé de poder llegar a Universitario. Estoy feliz, disfrutándolo muchísimo, es la mejor etapa de mi carrera sin dudas y junto con mi familia estamos disfrutando el día a día, cada partido y oportunidad que tengo de poder representar al club, agradecido por la gente, que desde un inicio me ha recibido super bien y me he sentido querido, eso es importantísimo para un deportista.


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